Alvin Wanjala, experto en tecnología, sentencia a Chrome: «Dejé de usarlo después de descubrir la verdad»

​​

A pesar de que Chrome domina el mercado con más del 60% de los usuarios, no todos están conformes. Alvin Wanjala, periodista y experto en tecnología de MakeUseOf, es uno de ellos, quien ha revelado por qué decidió abandonar el navegador de Google tras conocer «la verdad» sobre su rendimiento y su privacidad.

Asegura que el problema no es su popularidad ni su diseño, sino su voracidad. Y es que Chrome devora más memoria RAM que cualquier otro, incluso en equipos modernos. Abrir unas cuantas pestañas puede hacer que un portátil de última generación funcione con los ventiladores a pleno rendimiento.

Su experiencia resume una realidad que muchos usuarios ignoran, donde Chrome puede ser cómodo, pero es excesivo. Si bien es una herramienta ligera y eficiente, se ha convertido en un navegador que sacrifica velocidad, batería y privacidad a cambio de mantener el control total del usuario.

Durante años, Wanjala utilizó el navegador en su antiguo portátil HP y en su actual MacBook Air M1. Era su app predeterminada, todo funcionaba bien hasta que empezó a notar un rendimiento anómalo. El equipo se volvía lento, los ventiladores funcionaban a tope y la batería duraba menos de lo habitual.

Al investigar, descubrió que Google Chrome ejecuta cada pestaña como un proceso independiente, lo que multiplica el uso de memoria. Esto mejora la seguridad, pero penaliza el rendimiento de forma brutal.

En sus pruebas, abrir una docena de pestañas podía ocupar entre 20 y 30 GB de RAM, un consumo desproporcionado para cualquier ordenador. Esta situación fue el punto de inflexión, puesto que el problema no era su portátil, sino que era Chrome.

El peligro oculto de usar Chrome

Google Chrome nació para ser seguro, pero su arquitectura lo hace pesado. Cada pestaña, extensión o aplicación web actúa como un proceso aislado, lo que dispara el consumo energético y reduce la autonomía.

En la práctica, significa menos batería, más temperatura y peor rendimiento general del sistema. Pero Wanjala descubrió algo más preocupante, y es que no solo agota los recursos del ordenador, sino que también se alimenta de tus datos. Google utiliza la actividad de los usuarios para perfeccionar su red publicitaria. En 2023, la empresa fue multada por rastrear a personas, incluso en el modo incógnito.

Para el experto en tecnología, su situación fue suficiente para abandonar la aplicación, donde llegó a la conclusión de que el navegador más usado del mundo no solo ralentizaba su equipo; también ponía en riesgo su privacidad y seguridad.

Hay vida más allá del navegador de Google

Cabe señalar que muchos usuarios mantienen Chrome por inercia, simplemente porque viene preinstalado o sincroniza bien con su cuenta de Google. Wanjala decidió romper esa costumbre y probó Firefox, Edge, Arc, Zen y Vivaldi, hasta encontrar en este último su sustituto definitivo.

Vivaldi, basado en el mismo motor Chromium, ofrece privacidad real y un consumo de recursos mucho menor. Permite usar las extensiones de Chrome, pero sin depender del ecosistema de Google.

Además, incluye funciones que el gigante californiano esconde tras la configuración avanzada, como lo es un bloqueador de rastreo, VPN integrada, protección contra cookies de terceros y hasta una opción para ocultar tu ubicación real.

En sus pruebas, cada pestaña en Vivaldi apenas consumía unos 200 MB de RAM, frente a los más de 500 MB de Chrome. La diferencia era evidente, la alternativa ofrecía más velocidad, menos calor y cero rastro publicitario.

Por qué seguir con Chrome es una mala costumbre

Chrome no es solo un navegador; es el eje del negocio de Google. Cada clic, búsqueda o pestaña genera datos que alimentan su sistema de publicidad personalizada. Su dominio ha convertido la navegación web en una experiencia dependiente de una sola empresa.

Usarlo por costumbre equivale a entregar parte de tu privacidad y del rendimiento de tu ordenador. No hay otra forma de verlo, no está optimizado para ti, sino para el modelo comercial del gigante tecnológico. Descubrir que existen navegadores más eficientes es, en realidad, una forma de recuperar el control en la navegación.

Chrome seguirá siendo el navegador más popular del planeta, pero eso no lo convierte en el mejor. Su consumo de memoria y su política de datos no son errores, son parte de su diseño.

El experto en tecnología y periodista Alvin Wanjala lo comprobó por experiencia propia. Incluso un portátil de gama alta acaba sufriendo por su culpa, con un rendimiento más lento y que se alimenta de tus hábitos de navegación.

Tal vez ha llegado el momento de mirar más allá de la comodidad y elegir una alternativa que no te cobre rendimiento y privacidad por cada clic. Porque navegar sin límites no debería significar navegar vigilado.

 

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *