Cada vez más gente emplea la IA de manera cotidiana. Para bien o para mal, esa es la tendencia en alza. Y muchos son los expertos en salud mental que ya han advertido en numerosas ocasiones que no siempre tiene por qué ser una buena idea. Sobre todo cuando herramientas como ChatGPT dejan de ser precisamente eso, herramientas, y se vuelven algo más.
Puede tratarse de confidentes, terapeutas o lo que uno quiera, pero en el usuario equivocado, la inteligencia artificial es capaz de convertirse en un peligro para la psicología. O eso es al menos lo que señalan muchos especialistas. Tanto es así, que algunos ya hablan de patologías tan concretas como variadas, desde psicosis hasta delirios de grandeza.
La IA, un peligro real para la salud mental
En esta ocasión, ha sido nada más y nada menos que el propio The Wall Street Journal quien se ha hecho eco de ello. Según ha publicado el prestigioso medio norteamericano, varios psiquiatras han observado docenas de casos en los últimos meses donde personas que entablaron conversaciones largas y profundas con chatbots de IA empezaron a mostrar problemas de salud mental.
¿Cuáles exactamente? Pues lo cierto es que señalan muchos casos distintos, desde cuadros de psicosis más o menos típica, hasta comportamientos más inusuales, como delirios de grandeza. Pasando de la misma forma por creencias más bien tirando a extrañas, o incluso ideas que los expertos han considerado completamente fuera de la realidad.
Es importante, eso sí, hacer un matiz al respecto. Los especialistas puntualizan que la inteligencia artificial y chatbots como ChatGPT o Grok no generan estos problemas mentales por sí mismos. Es un matiz a tener en cuenta. Lo que sí sucede es que debido a la IA muchas personas ven como sus síntomas se intensifican o se agravan de alguna manera.
La explicación es sencilla. Los chatbots de inteligencia artificial suelen estar programados para dar la razón al usuario, para que así este permanezca todo el tiempo posible conectado. De ahí que si alguien sufre de paranoias, alucinaciones o ideas extrañas de cualquier tipo, la IA suponga una manera preocupante de aumentar las convicciones en ellas.
Casos para todos los gustos
Entre los ejemplos que los expertos ponen de manifiesto, hay algunos que parecen sacados de una novela de ciencia ficción (o de terror, según el caso). Desde pacientes que piensan que podían comunicarse con un ser querido difunto gracias a la IA, hasta aquellos que estaban convencidos de haber descubierto gracias a ella algún secreto transcendental.
Es lo que algunos ya denominan «riesgo emocional». Quizá no sea lo más común del mundo, como explican los doctores, pero como cada vez más y más gente usa la IA a diario, los casos no dejan de crecer. Es una mera cuestión de proporción.


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