China convierte el error de una tuneladora en una de las mayores hazañas de precisión de la historia de la ingeniería

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Los ingenieros chinos cometieron un error millonario, pero el fallo se ha convertido en una de las operaciones más complejas de la historia. Todo comenzó cuando una tuneladora (TBM) quedó atrapada bajo el río Yangtsé.

China estaba construyendo el túnel Jiangyin-Jingjiang, una enorme infraestructura que se alargaba durante 6,4 km bajo el río Yangtsé. La construcción solo se podía completar con una tuneladora de 16 metros de ancho.

Una tuneladora atrapada a 54 metros bajo el agua

La tuneladora (TBM) es una enorme máquina que permite excavar el suelo mientras sostiene el terreno superior a medida que avanza para acoplar el revestimiento. Esta herramienta es habitual en carreteras que cruzan montañas o megaconstrucciones como el Canal de la Mancha, también conocido como Eurotúnel.

Las obras en el tramo del río Yangtsé que cruzaría el túnel Jiangyin-Jingjiang avanzaban según lo previsto hasta que la tuneladora sufrió un fallo. La avería dejó a la tuneladora atrapada a unos 54 metros bajo tierra con una enorme masa de agua sobre ella.

La máquina tenía que sostener toda la presión de agua desde arriba, aunque corría un enorme riesgo de derrumbe. Esto afectaría a toda la excavación conseguida hasta la fecha en el tramo original del túnel.

China no da marcha atrás en sus planes

El gigante asiático tenía dos opciones: cancelar el proyecto con pérdidas millonarias o realizar una nueva inversión para recuperar la tuneladora. La segunda opción empezaba a ganar cada vez más fuerza.

La tuneladora no podía dar marcha atrás, repararse in situ ni se podía desmontar de forma segura para su recuperación sin afectar a la infraestructura o el propio ecosistema del río. Esta máquina obstruía el túnel, así que había que retirarla o resideñar todo el trazado del Jiangyin-Jingjiang para evitar el bloqueo.

El proyecto era cada vez más complejo y los retrasos podrían ser de años, aunque surgió una tercera opción: rescatar la tuneladora con otra tuneladora. La idea de China era utilizar la misma máquina desde la orilla opuesta del río y dirigirla hacia su gemela varada.

Los ingenieros chinos tuvieron que predecir el movimiento del terreno bajo un río caudaloso y controlar la dirección con precisión milimétrica. Los derrumbes y las continuas inundaciones eran otro enorme problema.

El margen de error para rescatar a la tuneladora atrapada y unir ambas partes del Jiangyin-Jingjiang era menor que el grosor de una moneda. Los ingenieros lo lograron con un error vertical de solo 2 milímetros.

Esta hazaña de la ingeniería permitió remolcar la tuneladora varada bajo el suelo. La segunda máquina se acopló a su gemela a mitad del túnel en una de las operaciones más complejas de la ingeniería civil subterránea.

 

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