Los expertos insisten en ello una y otra vez: aunque lo parezcan, no todos los puertos USB son iguales. Y los de los televisores modernos son un claro ejemplo de ello. Esto, tiene dos caras muy diferentes entre sí. Por un lado, pueden aprovecharse de muchas maneras a poco que se conozcan sus posibilidades. Están ahí por algo, eso hay que tenerlo presente.
Sin embargo, también sucede lo contrario: estos puertos USB están pensados para usos concretos, pero no para todo. Si se conectan a ellos según qué dispositivos, las consecuencias pueden mostrarse antes o después, e incluso no se puede descartar que el propio televisor sufra daños en algún momento. Sobre todo si la práctica se repite con frecuencia.
Los puertos USB del televisor no sirven para todo
Yendo al grano: los puertos USB del televisor están principalmente pensados para leer datos. Es decir, pen drives y ciertos discos duros. También pueden alimentar algunos dispositivos, pero muy concretos. Como dicen los expertos, en muchos modelos la salida eléctrica es de 0,5 amperios o incluso menos, muy por debajo de lo que requieren muchos gadgets actuales.
¿Qué sucede entonces si se fuerzan? Pues que no es extraño que se produzcan sobrecalentamientos, fallos en la placa interna o incluso degradación del puerto. De entre los dispositivos «prohibidos», destacan principalmente los teléfonos y las tablets, sobre todo por ser los más comunes. ¿Alguna vez has probado? Que se carguen lentísimos ya da pistas de que algo no va bien.
Algo similar sucede con las baterías externas. Si el televisor no puede regular correctamente esa demanda, que es lo más probable, se generan fluctuaciones eléctricas que pueden dañar el puerto o, en el peor de los casos, otros componentes internos. Además, un cable USB en mal estado o un gadget sin protección eléctrica adecuada puede enviar picos de tensión al televisor.
De la misma forma, los especialistas piden mucha precaución cuando se trata de conectar «accesorios baratos». Es decir, tiras LED, ventiladores pequeños de esos que funcionan mediante USB, lámparas y ese tipo de cacharos, muchas veces más decorativos que otra cosa. El motivo es obvio: no cumplen estándares eléctricos estrictos, por lo que también pueden ser peligrosos.
¿Discos duros sí o discos duros no?
Una de las dudas más habituales sobre este tema tiene que ver con los discos duros. Muchos televisores admiten discos duros USB para grabar o reproducir contenido, pero es conveniente conocer también un matiz: no todos los discos son adecuados para esa función específica.
Los modelos de 2,5” que dependen exclusivamente del USB para alimentarse pueden consumir más energía de la prevista. Algo que puede presentarse como molestas y constantes desconexiones o fallos de lecturas. Pero lo peor de todo: si no se tiene cuidado tanto el televisor como el propio disco duro pueden acabar por verse deteriorados.


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