El Honor Magic 8 Lite demuestra que la gama media también se puede disfrutar

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El Honor Magic 8 Pro Lite es un smartphone equilibrado, que garantiza el rendimiento que necesitas si no lo alteras demasiado, suena bien si no te pasas de decibelios y tiene suficiente brillo para utilizarlo en cualquier escenario.

En las últimas semanas he podido convertirme en redactora experta de Honor y, concretamente, de la familia Honor Magic 8. La marca ha presentado dos variantes muy diferentes entre sí, aunque con algún aspecto común, para cubrir un rango de precios que sus clientes potenciales estén dispuestos a pagar.

Sobre su modelo flagship solo puedo decir que me atrevo a afirmar que va a ser uno de los mejores smartphones de gama alta de este 2026. Y eso que solo lo acabamos de empezar, pero apunta maneras a mantenerse en la wishlist de quienes busquen un móvil que lo tenga todo.

Me refiero a un procesador de alto rendimiento, una pantalla que brilla a rabiar y, ojo, una batería que dura más de lo que serías capaz de creer. La cámara también es un privilegio y sus funciones de inteligencia artificial, que te dicen hasta cómo debes posar para salir bien en una foto, son innovadoras y francamente útiles.

Por eso, después de haber rozado la excelencia con este smartphone, su hermano menor, el Honor Magic 8 Lite, se me podría haber quedado pequeño… pero no ha sucedido. Ni tampoco te sucederá a ti si vas en busca de un BBB (bueno, bonito y, aunque cada vez es más difícil, barato).

¿Merece la pena comprar el Honor Magic 8 Lite?

Todos los smartphones, independientemente de su gama, han incrementado mucho sus precios en los últimos años (y se espera que este 2026 se mantenga esa tendencia) y Honor no ha hecho una excepción con este dispositivo de gama media.

Eso significa que 399 euros te parezca mucho para lo que ofrece si lo comparas con un smartphone de su categoría hace años, pero diría que por este aspecto está cubierta la razón por la que sí deberías comprarlo.

Si buscas una cámara sobresaliente, no la vas a tener en este modelo (aunque sí las funciones de edición impulsadas por inteligencia artificial que ya habíamos visto en el Magic 8 Pro), pero, a cambio, vas a obtener una batería envidiable y una pantalla a la altura.

Características del Honor Magic 8 Lite

Un diseño familiar y, sobre todo, muy resistente

El lema de este Honor Magic 8 Lite dice que este smartphone ha nacido para resistir y, desde luego que, a simple vista y con un par de veces que lo manipules, parece que lo cumple.

Y no soy de maltratar dispositivos de prueba solo paran hablar con certeza de lo que prometen las marcas, pero diré que se me ha caído un par de veces durante estas semanas a una altura de 1,20 metros, aproximadamente, y no he tenido un infarto por cómo iba a encontrármelo al darle la vuelta. ¡Bien por Honor!

Esto se debe a que dispone de la tecnología anticaída Honor UltraBounce, que también dota de mayor resistencia al cristal para protegerlo de caídas sobre 10 tipos diferentes de superficies de piedra. Tampoco tendrás problemas con él en entornos de humedad, ya que dispone de certificación IP68.

Además, este Honor Magic 8 Lite es un terminal con un buen agarre, que tiene un diseño fino, de 7,75 milímetros de grosor, y un peso que apenas notarás en tu bolsillo, por sus 189 gramos. A ello también contribuye el tamaño de su pantalla, de 6,7 pulgadas

Es AMOLED y también compatible con 1.070 millones de colores para garantizar una calidad de 1,5K, lo que significa que tiene un brillo más que suficiente (su pico máximo es de 6.000 nits) para que lo puedas utilizar sin problema aunque le dé la luz directa.

Además de su calidad, que es de notable alto, de este apartado me han gustado dos detalles. Primero, que es un panel plano, lo que sí le diferencia del modelo flagship, que tiene algo de curva. Con ello, creo que sus biseles están muy bien conseguidos, porque son muy estrechos, de 1,3 milímetros.

Lo que sí he echado un poco en falta han sido botones en el lateral izquierdo del terminal. Será que estoy acostumbrada a los cinco botones que vienen en mi móvil personal, que es el iPhone 17 Pro, y a este Honor no le pido tantos por pertenecer a la gama media, pero alguno más sería interesante.

En base a esto, habrás adivinado que no hay ni rastro del conocido como botón de IA ni tampoco un botón de acción con acceso directo a alguna de las aplicaciones del móvil. Solo tienes el botón de encendido y apagado, así como el del volumen.

Si le damos la vuelta, nos encontramos con una trasera bastante particular, porque es uy suave y prácticamente mate, pero al trasluz enseguida se le notan las huellas que hayas impregnado durante sy uso y también algún rayón involuntario.

De lo que sí puede presumir, no obstante, es de ser un smartphone que no baila demasiado sobre una superficie plana. Esto se debe a que su módulo de cámara, que guarda la apariencia circular de la versión Pro, aunque en el centro no tiene cristal.

A nivel de conectividad, como todos los smartphones, dispone de un puerto USB-C situado en el lateral inferior, entre la ranura de la tarjeta SIM y el micrófono, así como soporte para NFC (lo indica hasta en la propia caja del producto), Bluetooth 5.2 y 5G.

Haz lo que quieras con él, que su batería no se agota

Sobre el procesador, que es el Snapdragon 6 Gen 4 de Qualcomm, solo comentar que es justo lo que esperaba para un móvil de su gama. Ofrece fluidez en todo tipo de situaciones. Ah, y no se calienta bajo ningún concepto, ni siquiera cuando le estás pasando los benchmark.

Como es habitual, cuando se le somete a estas pruebas, ha perdido un gran porcentaje de batería, pero es algo excepcional, porque con un uso normal no te va a preocupar el estado del porcentaje o de la barra de la batería.

Tal y como ya sucede en otros smartphones, puedes quitar el indicador, con la ventaja de que no vas a sufrir mucho por no saber cuánto le queda, porque tiene una autonomía que llega a los dos días sin problema.

Es verdad que la marca promete que su batería, de silicio y carbono, de 7.500 mAh, puede ofrecer hasta tres días de autonomía, que, personalmente, me parece cosa del pasado (¡seguro que recuerdas los Nokia del Pleistoceno!), pero es posible que si lo utilizas unas tres horas diarias llegues a esa cifra récord.

A la hora de cargarlo, he notado que necesita bastante más tiempo del que me gustaría. Así, pasa del 0% a un 19% en 30 minutos con un cargador de 67W y después de tenerlo enchufado durante una hora, solo ha cargado el 47% de su batería.

Del lado del sistema operativo del smartphone, tal y como señalé en mi otra review del Honor Magic 8 Lite, debo decir que estoy convencida de que MagicOS 9.0 es una de las capas de personalización que más me gustan.

Basada en Android 16, tiene algo del Liquid Glass que estrenaron los iPhone con iOS 26, pero es una transparencia controlada, de modo que no se hace pesada durante su uso ni fomenta la ilegibilidad, lo cual se agradece.

Es fluida, intuitiva, facilita que te muevas entre aplicaciones y garantiza una experiencia de uso muy buena, pero viene con mucho bloatware, para mi gusto. En lugar de videojuegos, que habitualmente vienen preinstalados en los móviles, este de Honor se decanta por otras apps.

Esto puede ser un punto positivo si no te interesa el gaming y, además, quieres tener a mano las apps de siempre para descargarlas al estrenar el terminal, pero, si eres un poco más selectivo, te puede suponer un problema.

Entre algunas de las apps que aparecen en la pantalla de este Honor nada más terminas de configurarlo se encuentran Temu, TikTok, Booking.com, ReelShort y Amazon Compras.

Y esas son solo las que aparecen sueltas, porque también hay un par de carpetas que identifican otras plataformas como Aplicaciones populares (Shein, ChatGPT, Duolingo) y Apps Principales (Amazon Music, Block Blast!, WPS Office).

Es un buen truco para que pasen desapercibidas, porque vienen recogidas y son menos molestas en la interfaz, aunque algunas de ellas son solo accesos directos de descarga y no están preinstaladas per se.

Cámaras: fotografía normal y vídeo a mejorar

Es indiscutible que las cámaras de un smartphone mejoran conforme se incrementa su precio de venta y, por su precio de venta, esperaba unas cualidades menos brillantes. Así ha sido una vez he terminado de probarlo.

La cámara está muy limitada y, aunque no vas a echar en falta funciones de edición impulsadas por IA (que son mucho más que decentes, dicho sea de paso), es posible que no disfrutes tanto con el zoom y o el vídeo.

Antes de contarte mis impresiones sobre la cámara de este gama media, te recuerdo cómo es la configuración de esta cámara:

  • Cámara principal angular con IA de 108 megapíxeles, con valor de apertura f/1,75, EIS y OIS.
  • ​Cámara gran angular de 5 megapíxeles, con valor de apertura f/2,2.
  • ​Cámara frontal de 16 megapíxeles, con valor de apertura f/2,2.

La fotografía de este smartphone me ha gustado en general, porque tiende a los tonos más oscuros. Esto es personal y es posible que no coincidas conmigo, aunque en ocasiones he echado en falta algo más de luz en ciertas tomas.

Por ejemplo, fotografiando la entrada de Velázquez del Museo del Prado de Madrid, la estatua del pintor ha salido tan oscura que me ha costado un poco distinguir algunos de sus rasgos y el mármol blanco del friso parece de otro color.

También he echado algo de menos un punto más en el nivel de detalle cuando he llegado hasta el Congreso de los Diputados, que tiene sus gárgolas cubiertas por una red. Ésta se aprecia perfectamente con el zoom óptico máximo, un 3x, pero sería ideal que también se pudiera apreciar la forma de estas esculturas.

Sobre el Modo noche, que tantas veces he criticado porque creo que cada vez tiene menos sentido en la cámara de un smartphone, debido a que no dista mucho del resultado que obtienes cuando haces la foto con el Modo normal, diré que me ha gustado.

No tanto por el resultado, porque creo que ilumina demasiado las tomas y en cierto modo engaña al ojo humano, sino porque realmente se diferencia de la fotografía nocturna que haces con el Modo normal.

Vamos con el Modo retrato, que puede arrancarte las imperfecciones rápidamente, toqueteando en directo la interfaz de la cámara. Esto es algo que me gusta especialmente de este modelo de Honor, que también se repite en el Magic 8 Pro, y es que puedes editar tus rasgos mientras haces la toma y no después.

Para obtener imágenes naturales, solo necesitas desactivar el Modo belleza, pero, si no te has levantado con el guapo subido, solo debes pulsar sobre este botón para revisar opciones como Suavizar, Tono, y Afinar.

Si buscas un resultado realista, es mejor que no exageres en la alteración de los valores (con la suavidad al máximo, no solo han desparecido mis marcas faciales, sino que también he acabado con uno de mis lunares) y creo que las opciones menos conseguidas son las de Nariz más pequeña y Ojos grandes.

En el apartado de vídeo, es bastante correcto, aunque, nuevamente, tiene posibilidades de mejorar. Por ejemplo, la estabilización, porque noto muchas vibraciones cuando grabo caminando y, por algún motivo, cuando amplío el zoom, la imagen se aclara.

En cualquier caso, no te recomiendo que fuerces al móvil, porque lo máximo que vas a conseguir es un 8x poco recomendable y la forma en que granula la imagen es un poco exagerada.

Ahora bien, si te mueves entre los valores recomendados (gran angular, 1x y 2x), vas a ver que cumple estupendamente y que el resultado que vas a obtener es óptimo. Quizá un poco oscuro, aunque a mí me gustan los tonos fríos y oscuros.

Lo que sí querría destacar de este apartado es que dispone de filtro belleza, aunque no con todas las opciones que cuando haces un retrato, así como una función para reducir el ruido.

Si bien hubiera preferido que esto se aplicara automáticamente (o que se activara en el apartado de Configuración del vídeo), no me parece mala idea que aparezca en la interfaz de la pantalla cuando le das al botón de grabar. Al menos, el móvil te avisa de que tienes ahí la opción, por si te viene bien.

Y, la verdad, cuando tienes activada la reducción de ruido se nota mucho, pero la voz parece algo artificial, porque se le aplica un efecto que la aísla. Por eso creo que, salvo en contadas ocasiones, seguiría grabando contenido con este modo desactivado.

 

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