El mundo sin tratados nucleares ya tiene «Plan B»: satélites e IA para vigilar los misiles de EEUU y Rusia

​​

Hasta ahora, parece que el mundo podía vivir más o menos en paz. Existía un seguro de vida, llamado New START que permitía que expertos de Estados Unidos y Rusia pudiesen conocer hasta el más mínimo detalle de los misiles que tenía el otro.

Pero el pasado 5 de febrero, todo esto caducó. El tratado se acordó por un plazo de diez años, hasta el 5 de febrero de 2021, prorrogable por una sola vez por otros cinco.

Ahora, por primera vez en cincuenta años, las dos potencias nucleares más grandes del planeta no tienen reglas que limiten sus arsenales, y, teniendo en cuenta la situación mundial, la situación no pinta demasiado bien.

El problema es que, aunque digan que de momento van a mantener el status quo, la realidad es que nadie se fía de nadie. Rusia y EEUU están mejorando su arsenal; China está también sumándose a esta carrera y países como Corea del Sur empiezan a valorar la idea de tener su propia bomba.

Una policía algorítmica para controlar el mundo

En este escenario, ha surgido una propuesta. Matt Korda y su equipo de la Federación de Científicos Americanos (FAS) han lanzado esta idea: si no se pueden mandar inspectores humanos, mandemos algoritmos.

El plan se llama Medios Técnicos Cooperativos y consiste en usar la red de satélites que ya rodea la Tierra para vigilar los arsenales desde el espacio, dejando que una inteligencia artificial haga todo el análisis.

Es, como dice el propio Korda, en un artículo de The Wired, el Plan B. No es la mejor idea, pero es que el Plan A está, el de hacerlo con humanos por vía diplomática, ya no existe. La idea es que, si tienes una IA bien entrenada, podrás usarla para que detecte cambios en una base militar.

Un ‘Plan B’ necesario si la humanidad quiere preservarse tal y como se conoce

Para que te hagas una idea de lo necesario que es todo esto, en 1985, el mundo tenía más de 60.000 armas nucleares; hoy está en algo más de 12.000.

Esa bajada de 50.000 bombas no fue por arte de magia, sino por décadas de diplomáticos y científicos revisando cada cambio. Con la muerte del New START, todo ese trabajo podría desaparecer y alcanzar números superiores a los de hace 40 años.

Lo que proponen desde el FAS es buscar un punto medio. «Si no podemos entrar en sus bases, que nos abran las puertas desde arriba», comenta Korda.

El truco estaría en la cooperación tecnológica: un país podría avisar al otro diciendo que, para verificar el tratado, tal día a tal hora abrirá la escotilla de un silo específico justo cuando el satélite pase por encima.

Sin embargo, Sara Al-Sayed, de la Unión de Científicos Preocupados, advierte que no es tan fácil como parece. Una IA necesita datos, y no existe un archivo público con fotos de alta resolución de todos los misiles del mundo. Habría que crear bases de datos específicas para cada país.

Además, todo esto no va solo de misiles y también habría que rastrear submarinos, bombarderos, plantas de producción y hasta los sitios de pruebas.

Uno de los mayores miedos de los expertos es la ‘aleatoriedad’ y los fallos continuos de la IA

Bien sabes que ChatGPT, por ejemplo, a veces alucina o que los sistemas de reconocimiento facial fallan. En el control de armas, un falso positivo podría desencadenar una respuesta catastrófica. Un mínimo fallo puede ser el principio del fin.

A pesar de todo esto, la propuesta sigue en pie porque la alternativa es la nada. No se trata de que la IA lleve al desarme total, sino de evitar que la situación se nos vaya de las manos. Como dice Korda, es una medida de triaje.

Por así decirlo, prefieren una solución imperfecta y un algoritmo que potencialmente puede dar fallos (ahí estarán los humanos para controlarlo) que estar completamente a oscuras mientras determinados países hacen y deshacen a su gusto con algo tan delicado.

 

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *