He probado la Huawei MatePad 11.5 S, una tablet que quiere sustituir tu portátil (y casi lo consigue)

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La Huawei MatePad 11.5 S no es una tablet más. Es una propuesta con mayúsculas enfocada en la productividad y movilidad absoluta por menos de 500 euros por el pack completo.

La he usado varios días como dispositivo para trabajar fuera de casa, tomar notas y ver contenido y la sensación se me asemeja bastante a la Huawei MatePad 12X que probé hace unos meses.

La marca ha decidido atacar a la competencia con algo distinto: pantalla antirreflejos, teclado magnético muy portátil y un ecosistema muy centrado en escribir, estudiar y sacar tu lado más creativo.

Lo interesante es que no pretende ser una tablet de ocio puro, aunque también lo hace bien. Está claramente pensada para los más jóvenes, en mi opinión, que necesitan coger apuntes, editar documentos, dibujar o trabajar en tiempos muertos de transporte público.

¿Merece la pena pagar 369 euros sin teclado o 469 con teclado (más 29 euros del M-Pencil)? Depende del uso que le vayas a dar. Si buscas productividad que te sume horas de trabajo al día y poder llegar a tu casa con todo hecho, aquí hay mucho que contar.

Huawei MatePad 11.5 S, análisis y opinión

He probado la Huawei MatePad 11.5 S y esta ha sido mi experiencia.

Características de la Huawei MatePad 11.5 S

Diseño, pantalla y sonido: ligera, cómoda y pensada para las horas muertas de transporte público

Lo primero que vas a notar cuando la saques de su caja es su peso ligero y lo realmente fina que es. Con solo 6,1 mm de grosor y unos 515 gramos, es de esas tablets que no te va a costar llevarla bajo el brazo o añadirla a tu mochila para un por si acaso. No pesa, no abulta y no te obliga a reorganizarlo todo para que quepa.

En mano se siente bien sólida, con ese acabado limpio y sobrio que Huawei sabe hacer. No es que puedas hacer con ella lo que te dé la gana, pero tampoco vas a tener una tablet llena de rayajos a la primera de cambio. Es muy discreta, lo cual agradezco para el día a día, elegante y fácil de usar tanto en horizontal como en vertical.

La pantalla es uno de sus grandes argumentos de compra. Son 11,5 pulgadas con resolución 2.800 x 1.840 píxeles y una tasa de refresco de hasta 144 Hz adaptativa. Esto se traduce en un tamaño más que suficiente para realmente sentirte cómodo con aquello que veas en ella. Bien sea un documento o una película, es perfecta en dimensiones.

Pero lo que realmente marca la diferencia es el acabado PaperMatte. Reduce reflejos y eso, cuando estás cerca de esa ventana del tren con toda la luz entrando, se agradece muchísimo. Además, la sensación al tocar la propia pantalla e interactuar con ella es simplemente muy gustoso.

Por otro lado, decir que el sonido cumple y con creces. Esto es algo que te va a enamorar desde el momento que la enciendas y active sus cuatro altavoces para escuchar el tema musical de Huawei. Para ver una serie puedes olvidarte perfectamente de los auriculares.

Ahora bien, algo importante. No es una tablet para trabajar ocho horas seguidas como si fuera tu portátil. Puedes hacerlo, sí, pero no está destinada para eso por mucho teclado que quieras incluir.

Está pensada para ratos más escuetos de una o dos horas para tomar apuntes, avanzar tareas en una cafetería, responder correos en el tren o trabajar en tiempos muertos. Ahí encaja perfectamente.

El teclado magnético ayuda mucho en eso. Es cómodo, se acopla fácil y es muy movible. Puedes colocarlo sin que ocupe demasiado espacio o quitarlo rápidamente si quieres usarla como tablet pura. No molesta, no es pesado y eso suma puntos. Eso sí, peca de ser poco ergonómico y algo pequeño. Si tienes unas manos excesivamente grandes, quizá te resulte bastante incómodo.

Rendimiento y autonomía: suficiente potencia y batería para olvidarte del cargador por días

El Kirin T92C no es un procesador que vaya a romper todos los benchmarks en lo que a potencia bruta se refiere, pero tampoco lo necesita. Con sus 12 GB de RAM y 256 GB de almacenamiento, vas a encontrarte con una tablet que cumple más que de sobra con todo lo que normalmente hacemos en el día a día en lo que apps se refiere.

No es una tablet pensada para edición de muy alto nivel y tampoco intenta venderse como eso. Es un dispositivo de productividad, de uso diario, práctico.

La batería de 8.800 mAh es otro punto de sus puntos fuertes, con carga rápida de 40 W que se agradece bastante en un tablet. Aguanta sin problemas un día completo de sobra y no te va a tocar estar pendiente del cargador. Puedes dejarlo perfectamente en casa y estirar la batería varios días si la usas dos o tres horas diarias.

En cuanto a la experiencia con el Pencil, tengo sentimientos encontrados. Por 30 euros me parece un plus muy interesante. Funciona bien, tiene buena precisión y es una maravilla para subrayar, anotaciones o darle un toque diferente a los documentos.

Sin ser yo una experta en lo que a dibujo o pintura se refiere, es cierto que cuentas con apps para sacar tu lado más creativo si te apetece entretenerte un rato. Eso sí, emparejar tanto teclado como Pencil es tan fácil como anclarlos a la tablet y listo.

En mi caso, me encontré más cómoda usando el teclado y directamente las manos para interactuar con la pantalla. Se siente muy intuitivo combinar teclado y toques con los dedos. El Pencil lo veo más como herramienta específica. Muy concreta.

Con todo esto, y teniendo en cuenta que hablamos de 469 euros, si quieres solo la tablet con su teclado, que no es un precio muy muy barato, decir a favor de la Huawei MatePad 11.5 S que es una tablet muy bien pensada para complementar tu día a día.

No sustituye a un portátil, tampoco pretende hacerlo, no viene con las típicas apps de Google preinstaladas (aunque vas a tardar 10 minutos en tenerlas) pero sí que se convierte en un extra al que rápidamente le vas a sacar mucho partido.

 

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