Por menos de 10 euros, hace 150 años no tendrías un “telettrofono móvil” en las manos

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La historia del teléfono es más curiosa de lo que parece, pues han pasado muchísimos años para que la evolución de estos aparatos llegue finalmente a lo que hoy en día usas a diario.

Si compras un móvil barato, estás aprovechando una cadena de innovaciones que empezó mucho antes del 5G, las pantallas OLED o la inteligencia artificial.

Cuando estudias un poco sobre los inicios de estos dispositivos, te das cuenta de que los smartphones Android e iOS son relativamente nuevos y hay curiosidades que muchas personas deberían conocer.

En la cronología de esta tecnología ha habido disputas por autoría, inversiones y otros problemas. Tal vez has escuchado de Alexander Graham Bell, pero hubo otro creador llamado Antonio Meucci al que se le negó la patente por no tener el capital.

Lo que muchos no saben es que detrás de todo esto existe un acontecimiento poco conocido. El nombre del teléfono hubiera sido distinto si el verdadero inventor de la idea hubiera pagado menos de 10 euros a tiempo en pleno 1874.

Del “teletrófono” al teléfono: la lucha de patentes que marcó el inicio de una nueva era tecnológica

Al igual que la historia de los ordenadores, varios detalles hacen que la creación de nuevas máquinas o dispositivos sea algo fascinante. La evolución se logra gracias a la contribución de muchos expertos y justamente por eso hoy puedes disfrutar de un iPhone 17 o un Samsung Galaxy S25, por ejemplo.

1871, año en el que nadie siquiera imaginaba el concepto de un smartphone, el inventor e ingeniero italiano Antonio Meucci había registrado una “advertencia de patente” el 28 de diciembre sobre un aparato en el que trabajaba. La cuestión es que, como era una prepatente, tenía que renovar su registro por 10 dólares (aproximadamente 8,48 euros) cada cierto tiempo.

Este proyecto tenía como nombre “teletrófono” (o telettrofono) y se enfocaba en transmitir sonido mediante ondas eléctricas, surgiendo de la necesidad de comunicarse con alguien que no puede moverse.

El experto estuvo desarrollando el dispositivo junto al Teatro Principal en La Habana, Cuba, entre 1849 y 1850. Para ello, puso a prueba experimentos de electroterapia y la creación de equipos especiales para lograr dar con un sistema para transmitir voz.

Para ese 1850, Meucci se mudó a Nueva York, Estados Unidos. Su hija había fallecido, se terminó su contrato en Cuba y, sin apoyo económico, 4 años más tarde su esposa padeció de artritis reumatoide.

Esto fue clave para crear una red doméstica de “teletrófonos” para comunicarse a distancia con ella en caso de emergencia y ahí fue como se convirtió en una posible solución para la falta de dinero.

La mencionada advertencia (solicitud n.º 3335) realizada en 1871 no fue suficiente porque, tras fundar Telettrofono Co., nunca llegó el capital esperado. Lamentablemente, Meucci no pudo pagar los 250 dólares que costaba una patente completa.

Como solución, pidió ayuda en American District Telegraph Co., lugar en el que conoció al consultor escocés Alexander Graham Bell. En este año y 1873 sí pudo pagar la renovación, pero para 1874 seguía sin poder cubrir esa patente de 100% y tampoco tenía para pagar los 10 dólares.

Los dibujos y planos desaparecieron en Western Union y los de alrededor dijeron que simplemente se habían perdido. Bell registró la patente completa n.º 174.465 el 14 de febrero de 1876 (no se confirmaron actos ilegales de parte de él) y Meucci inició una disputa legal que duró años en un proceso complejo.

Por menos de 10 euros, la historia de los smartphones iba a ser diferente

Ambas partes realizaron demandas entre sí, pero en 1889, Meucci falleció y el caso pasó a clausurarse en 1897. El 11 de junio de 2002 fue que la Cámara de Representantes de EE. UU. aprobó la Resolución 269 para finalmente darle el reconocimiento a Meucci como parte de la invención del teléfono.

¿Qué habría pasado si hubiera podido pagar los 250 dólares o los 10 dólares de la renovación? Probablemente, la historia del ingeniero italiano no hubiera sido tan trágica y hoy en día el teléfono se conocería como “teletrófono”.

 

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