Es ya bien sabido por todos que el mercado de los componentes está atravesando una muy mala racha que se prevé que se extienda bastante en el tiempo. Para evitar que el iPhone suba de precio y la escasez de RAM retrase sus lanzamientos, Apple está negociando en secreto la compra de chips de memoria RAM con dos empresas de semiconductores chinas bastante polémicas.
Hablamos en concreto de ChangXin Memory Technologies (CXMT) y Yangtze Memory Technologies (YMTC). A priori podría ser una jugada maestra por parte de los de Cupertino, pero ambas están incluidas en la lista negra del Pentágono al ser consideradas empresas que apoyan directamente al ejército de Pekín.
El problema es que las salidas se agotan y ya no quedan opciones. Además, EEUU es especialmente duro con el gobierno chino y, siendo honestos, son el principal y más barato mercado para sortear una crisis que les está asfixiando.
Tim Cook, a escasos meses de dejar su puesto como CEO de Apple y pasar un peligroso testigo a John Ternus, está teniendo que elevar al máximo nivel sus dotes diplomáticas para convencer al Gobierno de EEUU.
La intención de la compañía para evitar un escándalo en su propio país es la de utilizar estos componentes más baratos fabricados por CXMT y YMTC única y exclusivamente en los móviles y ordenadores que se vayan a vender dentro del mercado de China.
¿Qué riesgos tienen los componentes chinos en los dispositivos de Apple?
Como ya se ha comentado, Apple parece que solo va a usar estos componentes en la propia China, pero ya hay muchos que dudan de que realmente esto sea suficiente para sortear la crisis.
Es por eso que, más allá de la guerra comercial y los aranceles entre estas dos potencias, a nivel técnico preocupa la seguridad de ese iPhone o MacBook que los usuarios van a comprar.
Varios expertos están vigilando muy de cerca si la empresa de Cupertino será capaz de revisar exhaustivamente cada uno de estos chips de memoria RAM para descartar por completo y con total seguridad la presencia de puertas traseras (backdoors), troyanos o funciones ocultas que puedan activarse a distancia.
Y esto no es precisamente parte de una conspiración. Esto realmente ya ha sucedido en el pasado con microcontroladores.
Por ahora, estar en la lista 1260H del Pentágono como empresa vinculada al ejército chino no prohíbe legalmente a los ciudadanos o tiendas de EEUU hacer negocios con ellas. Es más bien una advertencia para que tengan cuidado con lo que hacen y para que realmente sepan que los van a estar vigilando con lupa. Por el momento, parece que Apple sigue adelante con esta idea.
Para los ingenieros, la decisión de la marca es puramente práctica: los chips funcionan bien, cumplen los estándares de rendimiento y salvan los presupuestos en un momento bastante complicado tanto para las compañías como para los usuarios.
El precio de la RAM se ha convertido en el cuello de botella de Apple
Y todo esto llega precisamente en un momento en el que se prevé que el iPhone 18, previsto para septiembre de 2026, se retrase en su versión estándar y las versiones Pro vean algún tipo de retroceso. Todo con la idea de evitar una subida de precios.
Según varias filtraciones que circulan en medios, el iPhone 18 estándar podría llegar con recortes en algunos puntos. Nada dramático a simple vista, pero sí suficiente para que deje de ser una opción a tener en cuenta, como muchos usuarios esperan y tal y como ha sucedido con el iPhone 17.
El objetivo detrás de esto es muy claro: mantener el precio. Apple lleva años intentando evitar subidas en sus modelos base, y eso, en la situación actual, supone ajustar lo que hay dentro si no quieren que los costes se disparen y rebasen la cifra de los 1.000 euros.
En cuanto a los recortes que podrían llegar al iPhone 18, parece que uno de ellos claramente sería el procesador. Bien sea dejando el del año pasado o sacando una versión menos potente haciendo uso de un proceso de fabricación menos top, parece que este es uno de los grandes puntos a recortar.
Por supuesto, otro punto clave es la memoria RAM. Aquí está uno de los mayores problemas. La subida de precios en este componente está obligando a muchas empresas a elegir entre aumentar el coste final o ajustar las especificaciones.
En el caso de Apple, todo apunta tristemente a lo segundo. El iPhone 18 podría usar menos RAM o una versión más lenta, dejando atrás esa alegría que muchos sintieron al ver cómo todos los iPhone 17 equipaban la misma RAM. Esos 12 GB de RAM han sido un simple espejismo.


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