Puede que en estos meses tu GPS no haya funcionado tan bien como debería. Si bien esto puede ser un fallo al uso sin nada extraño por detrás, cuidado porque también se ha descubierto que el problema podría no estar en tu móvil. Un grupo de científicos ha descubierto que varios satélites de Rusia están lanzando señales para bloquear y alterar el sistema de navegación en Europa.
Tras ver a fondo cómo han funcionado las redes de navegación entre 2019 y 2026, han visto algo muy claro. Hay un patrón de interferencias muy fuertes que se repiten a menudo y que cortan la misma señal de radio. Al hacer esto, consiguen que la ubicación de los dispositivos falle y no sea segura.
Para encontrar de dónde venía el problema, los expertos tomaron como referencia un apagón de señal que hubo en febrero de 2026. Al cruzar los datos de las horas y los lugares afectados, encontraron un culpable: el satélite ruso Kosmos 2546. El cálculo es tan exacto que tiene un margen de error de solo cinco metros.
Este satélite es parte de la red EKS, que es el sistema que usa el gobierno de Vladímir Putin para vigilar si alguien les lanza un misil desde cualquier parte del mundo. En principio, estos aparatos solo deberían vigilar sin generar problema alguno, pero parece que Rusia los está usando para enviar ráfagas de interferencias.
¿Por qué hay interferencias en el GPS de Europa y qué busca Rusia con esto?
Con una duración de apenas 10 segundos, pasan casi siempre en el horario en el que la gente está trabajando en Europa y se concentran en los días más concurridos de la semana: los martes, miércoles y jueves. Algunos expertos se lanzan y afirman que este es el principio de lo que se conoce como guerra electrónica silenciosa.
Aunque para muchos simplemente es un GPS que no funciona como debería y que lo más lógico es que achaques la culpa a Google u otra compañía, esto va mucho más allá.
Parece que el objetivo de estos bloqueos es entorpecer los movimientos del ejército y de los aviones de la OTAN, que necesitan el GPS para mover sus barcos y vehículos. Al lanzar estas ráfagas tan cortas, los rusos no es que generen un caos absoluto, pero sí que se intuye que están probando sus fuerzas para algo que nadie sabe.
De todos modos, no todos los expertos ven una mala intención detrás de esto. Algunos han explicado a medios como The New York Times que no creen que Rusia ponga en peligro su propio sistema de defensa contra misiles solo para entorpecer el GPS de los móviles y coches. También se habla de la opción de que estas ráfagas sean simples pruebas para calibrar sus radares o un fallo técnico.


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