Desde que la guerra entre Ucrania y Rusia dio comienzo en 2022, los drones, robots de combate y la inteligencia artificial se han convertido en las nuevas armas de guerra. La tecnología ya está estrechamente relacionada con los conflictos armados y esto es algo que pone los pelos de punta a Eric Schmidt, ex-CEO de Google.
Tras haber visitado en varias ocasiones Ucrania, afirma que su percepción sobre las guerras modernas ha cambiado por completo y que la humanidad se encuentra inmersa en la mayor revolución militar de la historia.
Tal y como explica, las guerras actuales ya vienen definidas por qué potencia tiene el tanque más grande, el misil más potente o el avión o barco de combate más preparado. Ahora todo gira en torno a la tecnología y, más concretamente, a la informática. Sensores, drones baratos pero con un interior tecnológico y algoritmos de inteligencia artificial son ahora los que permiten medir la fuerza militar real de un país.
«Nos encontramos en una era de «precisión masiva» en la guerra. Lo que ha cambiado en los últimos años es que los drones, los GPS y los sensores baratos han trastocado esa disyuntiva. Ahora se puede desplegar un gran número de armas que impactan con precisión en su objetivo. Las guerras en Ucrania y contra Irán han demostrado lo que esto significa», comenta.
«Los iraníes estaban haciendo lo mismo que los ucranianos —precisión masiva— pero desde el extremo opuesto de la ecuación. Estaban lanzando drones unidireccionales baratos y precisos en oleadas, obligando a Estados Unidos y a los estados del Golfo a defenderse con costosos sistemas de misiles», añade.
El segundo gran cambio del que habla afecta directamente a los humanos, en concreto, a los soldados. Históricamente, el humano iba por delante y la tecnología servía como una herramienta de apoyo. Ahora se está viendo un cambio total. Los ejércitos enviarán primero a los robots y a los vehículos autónomos para recibir el fuego enemigo, desgastar las defensas y limpiar el terreno antes de arriesgar la vida de las personas.
«Esta es la mayor revolución bélica de la historia. Estamos apenas comenzando a comprender sus implicaciones, y ni nuestros líderes políticos ni nuestras fuerzas armadas han asimilado aún lo que se avecina», explica el ex-CEO de Google.
¿Reemplazará la inteligencia artificial a los humanos a la hora de tomar decisiones en las guerras?
Eric Schmidt responde a esto y afirma con contundencia que los seres humanos seguirán teniendo el control sobre las decisiones de vida o muerte, pero sí es cierto que las cosas van a cambiar. En lugar de autorizar cada disparo de forma individual, las personas pasarán a un rol de auditoría externa.
Se encargarán de vigilar el funcionamiento de una red de drones, por ejemplo, que se encargarán de las misiones de forma automática.
Sin embargo, todo esto no deja de suponer un grave problema: «El peligro de excluir al ser humano del proceso no reside en que la máquina funcione mal en un sentido propio de la ciencia ficción, sino en que funcione exactamente como fue diseñada, con datos erróneos y más rápido de lo que nadie puede detenerla», comenta.
En pocas palabras, una inteligencia artificial no sabe qué es el sentido común ni entiende el contexto del mundo; solo analiza la información que se le ha metido. Si los datos que recibe son falsos o hay algún error, la máquina dará por hecho que esa información es la verdad absoluta.
Si se quita del todo a las personas del proceso de control, nadie podrá parar la sangría y evitar que lo que se suponía que era una misión sencilla se salga de control. La máquina no duda ni tiene remordimientos; simplemente ejecuta lo programado. Sería imposible de detener.


Deja una respuesta