Las gafas inteligentes con cámara se han convertido en uno de los gadgets tecnológicos que más están dando que hablar en los últimos meses. La idea de poder consultar información del entorno sin mover un dedo y la opción de capturar fotos y vídeos sin usar las manos resulta muy atractiva, pero no es oro todo lo que reluce.
Un demoledor informe de investigación publicado originalmente por los periódicos suecos Svenska Dagbladet y Göteborgs-Posten ha encendido todas las alarmas al desvelar el destino real de las grabaciones realizadas con las gafas inteligentes.
Detrás de la tecnología de Meta AI que da vida a modelos como las Ray-Ban Display, Ray-Ban Meta (Gen 2) o Oakley Meta, existe un filtro humano que ve todo lo que los usuarios registran en su día a día
«Vemos de todo, desde salones hasta cuerpos desnudos»
La investigación se centra en conversaciones realizadas con empleados de empresas que trabajan para Meta localizados en Kenia, cuyo trabajo consiste en etiquetar datos para entrenar los algoritmos de inteligencia artificial de la compañía.
Según estos trabajadores, el sistema almacena en sus bases de datos grabaciones extremadamente privadas de usuarios que, en principio, aceptaron compartir sus datos con fines de desarrollo.
«Vemos de todo, desde salas de estar hasta cuerpos desnudos», afirman, ya que «Meta tiene ese tipo de contenido en sus bases de datos», declaró uno de los operarios a los periodistas.
El problema radica en que, actualmente, el sistema automatizado de Meta es incapaz de distinguir por sí mismo entre actividades cotidianas y situaciones de extrema privacidad.
Los moderadores humanos terminan revisando metraje sin editar que incluye desde personas en el baño o manteniendo relaciones sexuales, hasta usuarios consultando sus cuentas bancarias o documentos confidenciales en la pantalla de su smarphone u ordenador.
Meta se protege remitiendo a sus políticas de uso
Tras el impacto del informe, Meta se pronunció públicamente ante la BBC confirmando que, efectivamente, recurren a terceras empresas para revisar esta información con el objetivo de mejorar la experiencia del usuario, un proceso que aseguran que está contemplado en sus políticas de uso.
Aunque el gigante tecnológico afirmó que los datos se filtran previamente y que el sistema intenta proteger la privacidad difuminando los rostros de las personas, los trabajadores en Kenia aseguraron a los medios británicos que estas medidas de protección fallan constantemente.
Además, expertos del sector denuncian que la política de privacidad de la empresa peca de ambigua. El texto legal de Meta señala que «los archivos multimedia y grabaciones de audio (…) pueden utilizarse para mejorar los productos», pero omite quiénes tendrán acceso a esas grabaciones.
El informe concluye que, con el funcionamiento actual, el usuario debe asumir que cualquier fragmento grabado sus gafas inteligentes corre el riesgo de ser visto por terceros independientemente de si se trata o no de una situación comprometida y de las posibles personas afectadas.


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