El día que un viaje en avión le costó a Gary Kildall convertirse en Bill Gates y perder un imperio de 1.000 millones de dólares

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Mucho antes de que Microsoft dominara el mercado del software y de que Bill Gates se convirtiera en uno de los empresarios más ricos del planeta, existía otro nombre que parecía destinado a ocupar ese lugar.

Gary Kildall había desarrollado el sistema operativo más importante de la informática personal de finales de los años setenta y dirigía una empresa que, sobre el papel, estaba mucho mejor posicionada que Microsoft para convertirse en el gran socio tecnológico de IBM.

Sin embargo, una negociación fallida, así como una serie de desacuerdos empresariales y una historia que aún hoy sigue rodeada de leyenda acabaron alterando el rumbo de toda la industria.

Es importante mencionar que el resultado fue que Microsoft y Bill Gates heredaron una oportunidad valorada en miles de millones de dólares, mientras Kildall veía cómo el liderazgo de su empresa comenzaba a desvanecerse.

El creador del sistema operativo que dominaba los ordenadores personales

Gary Kildall fue uno de los grandes pioneros de la informática. Ingeniero, programador y fundador de Digital Research, es recordado principalmente por haber creado CP/M, un sistema operativo que desempeñó un papel fundamental en el nacimiento de la informática personal.

Para entender su importancia, hay que recordar qué hace un sistema operativo. Pues bien, en pocas palabras, es el software encargado de gestionar el hardware del ordenador, coordinar programas y servir de puente entre la máquina y el usuario.

Cabe mencionar que hoy esa función la desempeñan plataformas mundialmente conocidas como Windows, macOS o Linux. Pero a finales de los años setenta, ese papel lo ocupaba CP/M en una enorme cantidad de microordenadores.

Su éxito fue tan grande que numerosos fabricantes adoptaron el sistema como estándar. Durante años, CP/M fue la plataforma sobre la que funcionaban buena parte de los ordenadores personales disponibles en el mercado. Por ello, si alguien parecía destinado a controlar el futuro del software, era Gary Kildall.

La reunión con IBM que lo cambió todo

El momento decisivo llegó cuando IBM decidió entrar en el mercado de los ordenadores personales, donde la compañía necesitaba un sistema operativo para su futuro IBM PC y Digital Research parecía la candidata natural para proporcionarlo.

Aquí aparece uno de los episodios más famosos de la historia tecnológica, ya que durante décadas circuló la versión de que, cuando los representantes de IBM llegaron para negociar, Kildall se encontraba fuera pilotando su avión privado y fueron atendidos por su esposa Dorothy.

Esperaron por horas, pero Gary nunca llegó. Según esta historia, aquella ausencia habría provocado que la oportunidad terminara escapándose. Sin embargo, la realidad fue bastante más compleja.

Aunque el episodio de la avioneta existió y contribuyó a alimentar la leyenda, los problemas reales estuvieron relacionados con desacuerdos sobre contratos de confidencialidad, condiciones comerciales y la forma en que ambas empresas entendían la negociación.

Y es que se dice que IBM aspiraba a usar CP/M en sus ordenadores y pagar a modo de tarifa plana, lo que no entraba en la visión de Kildall ni en su modelo de negocio, por lo que la negociación no prosperó.

Así que lo que debía convertirse en una alianza histórica acabó bloqueándose antes de llegar a buen puerto, y tanto la historia de Kildall como la de Bill Gates y Microsoft hubiera sido completamente diferente a lo que conocemos en la actualidad.

Mientras Digital Research perdía terreno en las conversaciones, IBM volvió a llamar a Microsoft, pero lo curioso es que la empresa de Bill Gates ni siquiera disponía entonces de un sistema operativo propio para ofrecer.

La solución llegó mediante la adquisición de los derechos de un sistema llamado 86-DOS, que posteriormente fue adaptado y evolucionado hasta convertirse en MS-DOS. Ese software acabaría acompañando al IBM PC y se transformaría en la base sobre la que Microsoft construyó su imperio.

De este modo, Microsoft logró conservar el control sobre las licencias de su sistema operativo en aquella década, lo que permitió distribuirlo mucho más allá de IBM y extender su presencia por toda la industria del PC.

El imperio que CP/M pudo haber construido

La historia suele presentarse como el relato de una reunión perdida, pero en realidad habla de algo mucho más profundo. CP/M tenía la posición dominante, la reputación del mercado y la confianza de numerosos fabricantes.

Por ello, si Digital Research hubiera cerrado el acuerdo con IBM, es posible que el nombre que hoy asociamos al dominio del software no fuera Microsoft. No obstante, eso no reduce la importancia de Gary Kildall.

Y es que su trabajo ayudó a sentar las bases de los sistemas operativos modernos y convirtió a CP/M en una pieza esencial de la informática personal. Sin embargo, la negociación fallida con IBM acabó abriendo la puerta a una de las mayores transformaciones empresariales de la historia tecnológica.

A veces se dice que Kildall perdió una fortuna por salir a volar en avioneta, pero la realidad lo que realmente perdió fue la oportunidad de convertir su empresa en el equivalente de Microsoft antes de que Microsoft llegará a ser Microsoft.

 

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