Noruega envía un dron submarino a más de 20.000 pies de profundidad con la misión de descubrir los secretos más ocultos del océano

Escrito por

en

​​

Noruega ha puesto en marcha un dron submarino autónomo capaz de descender hasta casi 20.000 pies de profundidad. Se llama Hugin Superior y su misión es recopilar datos de alta resolución sobre zonas profundas del mar que siguen siendo difíciles de estudiar.

Cabe señalar que conocemos mejor la superficie del océano que lo que ocurre en sus zonas más profundas. Desde la costa vemos barcos, playas y rutas marítimas, pero a miles de metros bajo el agua todo cambia.

Y es que no llega la luz, la presión es enorme y cualquier medición requiere tecnología preparada para trabajar en condiciones extremas. Por eso Noruega ha dado un paso importante con el despliegue de un nuevo vehículo submarino conocido como AUV.

Tal como recoge Interesting Engineering, el dispositivo se llama Hugin Superior y ha sido diseñado para explorar áreas profundas del fondo marino sin necesidad de estar unido constantemente a un barco por cables.

Un dron submarino para mirar donde no llega el ser humano

El Hugin Superior puede operar hasta los 6.000 metros de profundidad, una cifra equivalente a casi 20.000 pies. Esa capacidad le permite estudiar zonas remotas del fondo oceánico que no pueden observarse de forma sencilla con métodos tradicionales.

Cabe mencionar que el “dron” es operado por el Centro Noruego de Datos Marinos, conocido como NORMAR, en la Universidad de Bergen, cuya función principal no es grabar imágenes, sino generar información precisa sobre el lecho marino.

Este tipo de tecnología permite a Noruega reforzar su capacidad propia para cartografiar áreas profundas y así tener mayor conocimiento de las profundidades de la Tierra.

Hasta ahora, muchas de estas tareas dependían de servicios externos o campañas concretas con barcos especializados, pero con un AUV propio, el país puede reunir datos de forma más constante y con mayor control científico.

Cómo funciona el Hugin Superior bajo el agua y qué datos puede recopilar

A diferencia de un submarino tripulado, este vehículo trabaja de manera autónoma. Se programa antes de la misión, desciende hasta la zona de trabajo y sigue una ruta establecida para explorar el fondo marino.

Durante el recorrido, sus sensores recopilan información sobre el relieve, las estructuras, los objetos y las características del terreno. Su herramienta más importante es el sonar, una tecnología basada en ondas sonoras.

El sistema emite señales acústicas que viajan por el agua, rebotan en el fondo o en objetos sumergidos y regresan al vehículo. Al analizar ese eco, el Hugin Superior puede reconstruir el paisaje submarino con gran detalle.

La idea es parecida a la forma en que un murciélago se orienta en la oscuridad, pero aplicada bajo el agua. Como la luz no sirve a esas profundidades, el sonido se convierte en la mejor forma de detectar formas, desniveles y posibles obstáculos.

El gran valor del Hugin Superior está en la calidad de la información que puede obtener, donde el dron puede generar mapas de alta resolución del fondo marino, identificar relieves, detectar objetos y estudiar estructuras geológicas que antes eran más difíciles de observar.

Estos datos pueden servir para conocer mejor ecosistemas profundos y tomar decisiones con más información sobre el uso del fondo oceánico. También ayudan a entender cómo son realmente áreas que durante mucho tiempo solo podían medirse de forma parcial.

La evolución es enorme si se compara con los métodos antiguos, ya que durante el siglo XIX, medir la profundidad del mar podía hacerse con pesos simples lanzados desde barcos. Hoy, vehículos autónomos permiten transformar zonas casi inaccesibles en mapas detallados y bases de datos científicas.

Noruega gana una herramienta estratégica para el océano profundo

La importancia de este dron submarino no está solo en su profundidad máxima. También está en lo que representa para Noruega: una forma más avanzada de estudiar sus aguas profundas, reducir la dependencia de terceros y mejorar el conocimiento sobre regiones marinas poco exploradas.

El océano profundo sigue siendo una de las grandes fronteras científicas del planeta, por lo que cada nuevo mapa puede revelar formaciones desconocidas, ecosistemas delicados o información clave para gestionar mejor los recursos del mar.

 

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *