La inteligencia artificial empieza a causar estragos entre los jóvenes, hasta tal punto que algunos colegios empiezan a prohibirla en las aulas. Un nuevo estudio alerta de un fenómeno que se empieza a conocer como “psicosis de la IA”.
Cada vez es más habitual que algunos usuarios de chatbots experimenten crisis de salud mental con delirios. Los psiquiatras del King’s College de Londres y la Universidad Protestante de Ciencias Aplicadas de Alemania confirman que la IA refuerza el delirio.
Los delirios de IA crecen entre los usuarios
El artículo publicado en la revista Nature confirma que la IA crea lo que se conoce como «espiral de amplificación». Las propias bases de la inteligencia artificial están pensadas para apoyar las ideas de los usuarios, incluso si son delirantes.
“Los chatbots tienden a imitar la forma de hablar de los usuarios, generan respuestas muy personalizadas y evitan contradecir a las personas. Cuando estas tres características se combinan, pueden reforzar y desarrollar activamente creencias falsas en lugar de cuestionarlas”, comentan los psiquiatras del King’s College.
Los chatbots como ChatGPT, Claude o Gemini tienden por defecto a dar la razón a los usuarios. Además, la IA utilizará un lenguaje natural, recordará detalles de conversaciones pasadas y ofrecerá información extremadamente personalizada si previamente la has entrenado para ello.
Una desconexión de la realidad
La inteligencia artificial difícilmente puede causar delirio en los usuarios si previamente no tienen signos claros, pero todo puede cambiar con una idea extraña. Los chatbots alimentarán esa teoría de forma convincente incluso si llega un punto en el que se desconecta por completo de la realidad.
“Los médicos que trabajan con pacientes que presentan creencias inusuales o un primer episodio de psicosis deberían preguntar sistemáticamente sobre el uso de chatbots de IA, incluida la duración e intensidad de la interacción, el grado de apego emocional al chatbot”, comentan los expertos.
Los psiquiatras del King’s College aseguran que muchos pacientes pueden llegar a desarrollar apego con su chatbot tras compartir información, horas de conversaciones y consejos. En algunos casos extremos incluso pueden llegar a enamorarse de la IA.
El hecho de que puedas escoger la personalidad o el tono a la hora de comunicarte con la IA empeora esta situación aún más. Los expertos empiezan a hablar de una adicción a ChatGPT, Gemini o Claude.


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