No hay duda de que en los últimos años parece que el calor va en aumento y dentro de las habitaciones es un horno. Para remediarlo, siempre buscamos los trucos más habituales, como abrir las ventanas, bajar las persianas o encender el ventilador.
Sin embargo, si lo que buscas es algo más eficaz para reducir la temperatura en casa, normalmente hay que hacer un desembolso importante para instalar un sistema de aire acondicionado.
Pero si el presupuesto no te lo permite y quieres ahorrar en la factura de la luz, existe una alternativa que consume menos electricidad y puede ayudarte a mantener una sensación térmica más agradable.
Tal como recogen en Ideal Home, ese aparato es el enfriador de aire, un equipo que durante las olas de calor está ganando protagonismo como una solución práctica y asequible que todavía sigue siendo bastante desconocida en España.
Qué es un enfriador de aire y cómo consigue refrescar una habitación
Aunque a primera vista pueda parecer un ventilador, su funcionamiento es muy diferente. Utiliza un sistema de refrigeración por evaporación, una tecnología que aprovecha una propiedad física muy sencilla.
En realidad, cuando el agua se evapora, absorbe parte del calor del aire que la rodea y, para conseguirlo, incorpora un depósito de agua, una pequeña bomba, unos paneles evaporativos y un ventilador.
El aparato aspira el aire caliente de la habitación, lo hace pasar por esos paneles humedecidos y, durante ese proceso, el agua absorbe parte del calor. Después expulsa un aire varios grados más fresco, lo que ayuda a reducir la sensación de calor.
No enfría igual que un aire acondicionado, pero sí más que un ventilador
Cabe señalar que la principal diferencia entre estos tres sistemas está en la forma de producir frío, donde el ventilador únicamente mueve el aire existente. Aunque genera una sensación de alivio sobre la piel, la temperatura de la habitación permanece igual.
El aire acondicionado sí reduce de forma considerable la temperatura gracias a un circuito frigorífico con compresor, pero también consume mucha más electricidad y, en muchos casos, requiere instalación o un tubo para expulsar el aire caliente.
En cuanto al enfriador de aire, ocupa un punto intermedio. No alcanza la capacidad de refrigeración de un aire acondicionado, pero sí consigue expulsar un aire más fresco que un ventilador convencional, con un consumo energético muy reducido.
Una de sus mayores ventajas es precisamente la eficiencia. La mayoría de modelos domésticos consumen entre 50 y 100 vatios, muy por debajo de los más de 1.000 vatios que puede necesitar un aire acondicionado portátil.
También resulta bastante más económico, ya que, dependiendo de la capacidad y las funciones disponibles, su precio suele situarse entre 80 y 250 euros, una diferencia considerable frente a muchos equipos de aire acondicionado.
Eso sí, no es una solución universal; su rendimiento depende mucho de la humedad del ambiente. En climas secos funciona bien porque el agua se evapora con facilidad. En cambio, cuando el ambiente es muy húmedo, pierde parte de su capacidad para refrescar el aire.
Una alternativa que cada vez tiene más sentido
El enfriador de aire no pretende sustituir completamente a un aire acondicionado, pero sí cubrir el espacio que existe entre este y el ventilador de toda la vida que la mayoría de las personas tenemos en casa.
Para quienes buscan gastar menos en electricidad, viven de alquiler o simplemente quieren mejorar el confort durante el verano sin realizar una gran inversión, puede convertirse en una opción muy interesante.
Con las olas de calor siendo cada vez más frecuentes y el precio de la energía todavía muy presente en la economía, este tipo de aparatos empieza a despertar el interés de muchos consumidores que hasta ahora ni siquiera conocían su existencia.


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