El desarrollo de los futuros procesadores de AMD ya no es ningún secreto, y todo gracias a las líneas de código que la propia marca comparte con la comunidad de Linux. Han enviado varios parches de actualización para el kernel del sistema operativo que confirman un cambio de estrategia en sus futuros chips, que darán vida a la arquitectura AMD Zen 6.
La gran novedad es la llegada oficial de los núcleos de consumo ultra bajo o Low Power. Se confirma que AMD va a cambiar su forma de fabricar procesadores para copiar una fórmula que ya usan los móviles y algunos competidores.
Tal y como se ha podido saber, Linux ahora será capaz de diferenciar entre tres tipos de núcleos distintos dentro del mismo chip: los de alto rendimiento, los de eficiencia estándar y los nuevos de bajo consumo. Hasta hace nada, los parches de la marca solo dividían el trabajo en dos categorías. Ahora se añade un tercero para tareas invisibles.
Para conseguir esto, se sabe que AMD usará una función del sistema llamada CPUID, que actúa como una especie de documento de identidad del chip.
A través de unos bits específicos dentro de la arquitectura del procesador, el ordenador sabe exactamente qué tipo de núcleo tiene disponible en cada momento para enviarle el trabajo que le corresponde.
Según ha explicado el propio ingeniero de AMD, Vishal Badole, estos nuevos núcleos Low Power se han creado única y exclusivamente para encargarse de las tareas de fondo y de los momentos en los que el ordenador está encendido pero sin hacer nada.
¿Qué son los núcleos ‘Low Power’ de AMD y cómo van a mejorar la batería de tu futuro portátil?
Para que te hagas una idea, estos núcleos son pequeños motores de emergencia que se quedan encendidos cuando tu ordenador no está haciendo grandes tareas, como por ejemplo cuando tienes el equipo en reposo, cuando estás leyendo un PDF o cuando el sistema descarga una actualización en segundo plano.
Al dejar que estos núcleos hagan ese trabajo, los otros directamente pueden apagarse por completo. Como resultado, lo que obtienes es una mejora consistente en la batería del portátil.
¿Qué tiene que ver Linux en todo esto? Por así decirlo, ha actuado como filtrador. Si AMD tiene prevista una nueva tecnología, toca probarla en los ordenadores. En este caso, el procesador físico no sirve de nada si el sistema operativo (Windows, macOS o Linux) no tiene las instrucciones para saber cómo darle órdenes.
Aquí es donde entra la gran ventaja del software libre. Como Linux es de código abierto, todo su funcionamiento interno es público. Cualquier persona puede ver en internet qué líneas de código se añaden o se quitan cada día.
Esos parches de los que se habla al principio, literalmente, el manual de instrucciones que AMD le manda a Linux.
Como Windows o macOS son sistemas cerrados y no se puede ver su código, nadie realmente puede saber qué se está probando de forma interna. En Linux la situación cambia. Es la mejor forma para saber qué novedades se aproximan.


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