Roberto Serrano, catedrático español de la Universidad de Brown, denuncia los fraudes con IA en los exámenes: «La humanidad ha elegido volverse idiota»

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¿Los estudiantes universitarios están dejando de estudiar? Con los múltiples chatbots disponibles, solo les toma unos minutos crear un prompt para poder hacer todas las tareas pendientes.

Ya no tienes que pasar horas investigando en el buscador de Google, cuando la inteligencia artificial puede responder al instante lo que necesitas.

Tampoco es necesario hacer extensos documentos cuando le puedes pedir a ChatGPT que te dé un Excel completo con información o preocuparte por hacer mapas mentales cuando Gemini genera las imágenes que necesitas de inmediato. Por eso es que muchos profesores han estado reclamando el uso de estas herramientas de IA.

Hasta el padre de la IA, Geoffrey Hinton, ha hablado sobre el impacto que tiene esta tecnología en las universidades. El catedrático español de la Universidad de Brown, Estados Unidos, Roberto Serrano, también ha hablado al respecto, denunciando principalmente que los estudiantes ahora son dependientes de Copilot, DeepSeek, Perplexity y otros asistentes virtuales.

¿Es culpa de la inteligencia artificial o las personas eligen ser «idiotas»?

La transición hacia la inteligencia artificial es un hecho evidente que está acaparando muchos ámbitos y no solamente laborales, sino también cuando se trata de estudios. Desde secundaria hasta la universidad, para los alumnos está siendo «inevitable» dejar de usar estas herramientas.

Un claro ejemplo de ello son las múltiples quejas que han hecho a los profesores en escuelas sobre exámenes o tareas que se han registrado como asistidas por ChatGPT y otros chatbots.

No solo eso, también son presentados casos donde los estudiantes presentan denuncias debido a que piensan que los maestros usan IA para corregir o evaluar. Justamente esto es a lo que ha vinculado la crítica del experto en teoría de juegos y ganador del Premio Rey de España de Economía, Roberto Serrano.

Según cuenta Fortune, la historia comenzó cuando el catedrático estaba cambiando el formato tradicional de evaluación de su asignatura ECON 1170 (curso avanzado de economía matemática).

La idea de emplear esta modificación era que no hubiera tanta presión psicológica sobre los estudiantes que previamente habían sufrido de un traumático tiroteo que ocurrió, lamentablemente, en la Universidad de Brown en diciembre.

Serrano acudió a la alumna Ella Cook para que fuera su asesora académica, un momento en el que le dijo que era una joven “maravillosa, llena de energía y de ideas”, ya que de aquí surgió la opción de hacer un examen parcial desde casa.

Tras 34 años de carrera, nunca había hecho algo así, pero lo bueno es que en este formato podía poner las cosas un poco más difíciles al ser en remoto. Sin embargo, después de hacer la actividad académica, rápidamente notó que había cosas que no encajaban.

“Si los trabajadores simplemente van a presionar un botón para pedirle a un agente de IA que haga el trabajo por ellos, eso es inscribir un mundo en el que la humanidad ha elegido volverse idiota”.

De los 86 estudiantes que completaron la prueba, 40 obtuvieron una puntuación perfecta de 100 puntos y la media del grupo alcanzó 96 sobre 100. Por supuesto, era sorprendente porque se suponía que era más complicado que el presencial, donde la media estaba entre 65 y 80 puntos.

Hizo la prueba haciendo las mismas preguntas a ChatGPT y ahí fue donde todo tuvo sentido. Las respuestas coincidían con las que daba el chatbot e incluso se demostraron razonamientos idénticos en muchos de los exámenes corregidos.

El profesor decidió no invalidar la prueba y anunció que el examen final se realizaría de forma presencial. Tras comunicar sus hallazgos a la clase, preguntó directamente a los alumnos: “¿Por qué estás aquí? ¿Por qué estás en una universidad si te niegas a aprender?”. La reacción inicial, según relató, fue un “silencio” absoluto.

Posteriormente, de esos 86 alumnos solo fueron 59 a presentar la prueba final. Los resultados apuntan a que la media cayó a 48 puntos y 19 alumnos suspendieron. La institución reconoció públicamente el desafío de regular la IA generativa.

Serrano advierte que este problema afecta a toda la educación superior y es posible que, debido a esto, la sociedad podría estar en riesgo de sufrir una «atrofia intelectual» al sustituir el pensamiento crítico por la dependencia tecnológica.

 

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