He probado los Nothing Ear (3a), unos auriculares inalámbricos sencillos pero que gritan «mírame»

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Llevamos unos años en los que parece que todos los auriculares inalámbricos se han puesto de acuerdo para ser iguales. Estuches blancos o negros, diseños prácticamente calcados y funciones que cambian muy poco de una marca a otra. Encontrar un modelo con personalidad es realmente complicado, hasta que he probado los Nothing Ear (3a).

Al igual que sucede con los auriculares de diadema o con los móviles, Nothing decidió coger un camino diferente. En lugar de esconder los componentes, los enseñó. En vez de apostar por un diseño discreto, creó dispositivos que llaman la atención. Consiguió que mucha gente reconociera un producto suyo sin necesidad de ver el logotipo.

Los Nothing Ear (3a) siguen esa misma filosofía. No buscan ser los auriculares con la mejor cancelación de ruido del mercado ni los que más funciones tienen. Tampoco intentan competir con modelos que cuestan más del doble.

Lo que vas a encontrar son unos auriculares que, teniendo en cuenta los precios, son bastante baratos (cuestan 99 euros) muy equilibrados y con un diseño diferente.

Características de los Nothing Ear (3a)

Diseño y autonomía: probablemente sean los auriculares más bonitos de su categoría

Si tuviera que elegir un motivo por el que compraría los Nothing Ear (3a), seguramente empezaría hablando de su diseño. A día de hoy se puede decir que todos los auriculares de las marcas cumplen con creces en lo que a sonido se refiere, por lo que el diseño empieza a ser un must.

Puede parecer una razón superficial, y ciertamente así es, pero después de probar decenas de auriculares, terminas agradeciendo que una marca haga algo diferente. Nothing lleva varios años construyendo una identidad propia y estos Ear (3a) son el mejor ejemplo.

La carcasa transparente sigue siendo la gran protagonista. Deja ver parte del interior y consigue ese aspecto tan tecnológico que caracteriza a Nothing. Puede gustarte más o menos, pero lo que está claro es que no pasan desapercibidos.

También me ha gustado mucho la apuesta por los colores. El negro y el blanco siguen estando disponibles, pero el amarillo y el nuevo acabado rosa demuestran que la marca no tiene miedo a salirse de la norma. Son colores bastante llamativos, incluso algo exagerados, pero por el tamaño tan pequeño de los auriculares quedan bastante divertidos.

De hecho, es curioso porque son de esos productos que la gente termina mirando. Más de una vez alguien me ha preguntado qué auriculares llevaba simplemente porque les había llamado la atención el diseño.

Por otro lado, en tamaño y peso son bastante continuistas. En este aspecto hay poco que decir. Pesan apenas 4,53 gramos cada uno, así que ni siquiera los notas si llevas unas tres horas con ellos puestos.

En cuanto a la autonomía, tampoco hay nada que criticar. Los Ear (3a) cuentan con hasta 10 horas de reproducción utilizando únicamente los auriculares y hasta 42 horas en total con el estuche de carga cuando la cancelación activa de ruido está desactivada. Si activamos el ANC, las cifras pasan a seis horas con los auriculares y hasta 25 horas en total con el estuche.

Son números más que suficientes para olvidarte del cargador durante varios días y, tras usarlos durante varios días y un fin de semana con viaje incluido, realmente cumplen con lo prometido, con una carga que es bastante rápida para los más olvidadizos.

Sonido y conectividad: buena calidad de audio, aunque la cancelación de ruido no me termina de gustar

Lo importante en unos auriculares sigue siendo cómo suenan, y aquí los Nothing Ear (3a) es donde tienen ciertas luces y sombras. De nuevo, recordar que cuestan 99 euros, por lo que se alejan bastante de esas gamas altas.

A grandes rasgos, vas a encontrarte con un sonido muy bueno, sin exageraciones en graves y agudos y que funciona a la perfección con cualquier tipo de música o podcast.

Donde creo que Nothing todavía tiene margen de mejora es en la cancelación activa de ruido. Sobre el papel alcanza hasta 45 dB de reducción, pero en la práctica no me ha parecido especialmente espectacular.

Reduce bastante bien el ruido constante que no está demasiado alto, algo que es perfecto para las llamadas, por ejemplo, pero que peca si hablamos de entornos bastante ruidosos, como puede ser el tren. No escucharás las voces de las personas, pero el ruido ambiental no se reducirá a cero, lo que te obliga a subir bastante el volumen de los auriculares para escuchar tu música.

Aun así, no diría que sea mala. Cumple con lo esperado para unos auriculares de este precio, pero tampoco me ha parecido uno de esos apartados que realmente me hagan recomendarlos sin pero alguno.

Desde luego, cumplen con creces si eres de esas personas que odia la cancelación absoluta. Se escuchan, por así decirlo, de forma bastante similar a los auriculares tipo open-ear, los que directamente no se colocan dentro de tus oídos.

¿Merecen la pena los Nothing Ear (3a)?

Creo que Nothing ha entendido perfectamente cuál es el público de estos auriculares. No buscan competir con modelos que cuestan 250 o 300 euros porque simplemente juegan en otra liga.

Lo que ofrecen es un producto muy equilibrado. Un diseño precioso, probablemente de los más originales que puedes comprar ahora mismo, una calidad de sonido muy buena para su precio y una autonomía más que suficiente.

Por supuesto que hay cosas que mejorar (ten en cuenta que el precio subirá), pero precisamente esa sencillez juega a su favor. Son unos auriculares fáciles de recomendar porque hacen bien lo realmente importante.

Se conectan rápido, son cómodos, suenan bien, tienen una autonomía perfecta y, además, cuentan con un diseño que consigue algo muy difícil hoy en día: que unos auriculares llamen la atención.

 

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