Ya sabemos por qué Donald Trump cambió de opinión tras su reunión con Lip-bu Tan, CEO de Intel. En unas horas pasó de pedir su dimisión inmediata a decir que «su éxito y ascenso son una historia increíble». La Administración Trump ha formalizado hoy la compra del 9,9% de Intel.
Es una compra al estilo Trump, es decir, saltándose todas las normas y acuerdos. Intel ya tenía aprobada una subvención del anterior gobierno de Joe Biden por 5.700 millones de dólares, dentro de la ley C.H.I.P.S.
Cuando llegó al gobierno, Trump anuló esta ley, y ahora ha usado esos 5.700 millones de dólares para comprar acciones de Intel. Otros 3.200 millones de dólares serán aportados por el programa Secure Enclave.
Las consecuencias de la entrada de dinero público en Intel
El trato no es muy bueno para Intel, porque ese dinero ya lo tenía asignado como subvención, es decir, gratis, y ahora tendrá que entregar el 10% de sus acciones. Pero no está en condiciones de protestar, más cerca de la bancarrota que otra cosa, y con la amenaza de Trump de fulminar a su CEO si no hace lo que él quiere.
Irónicamente, si esto lo hubiese hecho el anterior gobierno lo hubiesen tachado de comunista, por convertir una empresa privada en parcialmente pública. Para Trump, es un acto patriótico.
Estados Unidos ha comprado 433,3 millones de acciones, a 20,47 dólares la acción, por un valor de 8.900 millones de dólares, unos 7.592 millones de euros. Representa el 9,9% de la compañía. Se reserva el derecho de adquirir un 5% más, si no se cumplen ciertas condiciones en los próximos años.
¿Y que va a pedir a cambio la Administración Trump por quedarse con el 10% de las acciones? La nota de prensa de Intel da a entender que las condiciones son que el gobierno vigile la seguridad de los chips, para que no se vendan secretos ni tecnología a China, e invertir en fábricas en Estados Unidos, algo que Intel ya estaba haciendo.
Según el comunicado: «La inversión del Gobierno en Intel será una participación pasiva, sin representación en el Consejo de Administración ni otros derechos de gobernanza o información. El Gobierno también se compromete a votar con el Consejo de Administración de la empresa en asuntos que requieran la aprobación de los accionistas, con excepciones limitadas».
Las Bolsas han acogido bien esta compra, porque Intel estaba en serios problemas de desaparecer: sus acciones han subido.
Asegurada su supervivencia económica, a Intel le queda lo más difícil: ¿podrá seguir compitiendo con AMD, NVIDIA, y los fabricantes de semiconductores?


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