Todo parece indicar que la inteligencia artificial cambiará el mundo. De hecho, cada vez son más los expertos que determinan que ya lo está haciendo. A pesar de las advertencias de quienes ven en ella una amenaza, tanto para el trabajo como para la juventud o, si se apura un poco, para la humanidad en general. Lo único cierto es que nadie se pone de acuerdo sobre ella.
Lo que tampoco parece albergar demasiadas dudas es que la IA se ha ido introduciendo en la vida cotidiana de la gente. Cada vez más gente emplea ChatGPT para trabajar, pedir consejo o incluso como terapeuta o médico. Pero los expertos son contundentes al respecto: incluso sin ser conscientes de ello, muchos otros usuarios también la utilizan, de formas que ni imaginan.
La IA, una revolución que ya está en marcha
Muchos gurús tecnológicos tienen ya su propia visión de la IA. Y la realidad es que la mayoría de ellos coinciden en un punto: más vale familiarizarse con ella, porque será la única forma de funcionar en el futuro. Gente como Bill Gates o Jensen Huang, el CEO de NVIDIA, insisten en ello una y otra vez. También Sam Altman, que incluso considera que hará de la gente genios.
Una reciente encuesta llevada a cabo por Fox News, en cambio, no parece tan entusiasta. Según los resultados de la misma, solo el 11% de los usuarios que participaron admitieron emplear ChatGPT o alternativas similares a diario. Pero, como advierten los expertos, una cosa es saber que la usan y otra muy distinta hacerlo, aunque ni siquiera se den cuenta de ello.
La inteligencia artificial está en todas partes, en ocasiones de manera poco visible. Sin ir más lejos, cada vez que alguien entra en una red social, se pone de manifiesto. Es la IA quien selecciona en la mayoría de los casos el contenido que aparece a la vista. También la que analiza el tráfico en tiempo real en las aplicaciones de navegación, o la que regula la temperatura en los termostatos.
“Los datos indican que la demanda es real”, asegura Joseph Domínguez, máximo responsable de la compañía Constellation. Y eso, asegura, tendrá consecuencias que ya se dejan ver cada día. «A largo plazo, si esta sigue creciendo, no nos deja otra alternativa que ampliar nuestra capacidad para contar con máquinas 24/7, ya sean nucleares o de otro tipo”, pronostica.
Un problema de crecimiento
Teniendo en cuenta la tendencia actual, no obstante, los expertos ven un problema. Cada vez hay más contenido subido a Internet que está generado con la propia inteligencia artificial. Más allá de sus alucinaciones o su falta de fiabilidad general, esto representa un contratiempo: que la IA se entrene con lo que ella misma crea, provocando poco más o menos que un círculo vicioso.
Para que la IA se entrenase de manera viable, en la misma progresión que lo ha hecho hasta ahora, dicen los especialistas, Internet tendría que ser cien veces más grande de lo que lo es ahora. Y realmente lo que parece estar sucediendo es todo lo contrario: la IA lo está haciendo cada vez más pequeñito. Un problema para ella, pero también para todos los usuarios en general


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