He probado el Samsung Galaxy Watch 9, un reloj inteligente con el que me he conformado para el día a día y que le valdría a cualquier persona, pero no a alguien que busca un dispositivo con un valor diferencial.
Samsung presentó hace un par de semanas su nueva familia de plegables y smartwatches, formada por este modelo y el Samsung Galaxy Watch Ultra 2, dos modelos enfocados a un público muy diferente, aunque con funcionalidades parecidas.
Mientras que la versión más avanzada está pensada para los usuarios más exigentes (y sí, me refiero a los más deportistas), debido a que ofrece una resistencia IP69K, 10 ATM y EN 13319, el segundo está más enfocado al día a día.
Esto puede ser motivo suficiente para que lo prefiera un usuario que quiere el complemento idóneo para su smartphone. Y esto es muy positivo, porque se integra de manera extraordinaria en el ecosistema de la marca, pero también negativo, debido a que tiene grandes competidores con Wear OS.
Es el caso del Oppo Watch X3, que llegó al mercado hace solo unos meses, o incluso el Xiaomi Watch 5, un smartwatch que no tiene muy en cuenta las muñecas pequeñas pero que, al igual que el de la marca china, cuenta con una batería envidiable.
Características del Samsung Galaxy Watch 9
Diseño reconocible, con poco margen de mejora
Llevaba tiempo queriendo probar un reloj de Samsung, tras meses probando los modelos insignia de otras marcas. Entre ellas, Xiaomi, Huawei, Oppo o Motorola, que me han acompañado durante mis sesiones de running.
A nivel de diseño, este reloj no me ha defraudado en absoluto, empezando porque se ajusta muy bien a la muñeca y, concretamente, a la mía, que siendo pequeña siempre encuentra algunos problemas en este aspecto.
La versión que he probado es la que tiene una esfera de menor tamaño, de 40 milímetros, con una correa de tamaño S/M de la que incluso me han sobrado agujeros por delante, así que diría podría llevarlo hasta una niña.
No tiene una correa adicional, aunque probablemente no te haga falta, porque se ve que esta Sport Band es bastante resistente, flexible y transpirable. Además, se quita y se coloca de forma muy sencilla, con unos botones que se colocan en la parte inferior de la esfera.
Al igual que en la anterior generación, esta viene integrada en una suerte de cuadrado con esquinas redondeadas que no parecen añadirle demasiado peso, ya que es realmente cómodo utilizarlo con sus 31,5 gramos sin correa.
Sobre la pantalla, cabe señalar que, aunque se podrían reducir aún más sus marcos, no son realmente molestos, debido a que los iconos y las tarjetas de las diferentes funciones del reloj los integran de una forma muy natural.
El panel de este reloj es muy bueno, porque no le falta brillo en los momentos de mayor iluminación y ofrece información y datos con gran nitidez, aunque eso es algo que realmente no sorprende, debido a que su tecnología es idéntica a la de la anterior generación, que ya era buena.
De este modo, nos encontramos con una pantalla Super AMOLED de 1,47 pulgadas, que puede alcanzar los 3.000 nits de brillo, que viene con cristal de zafiro y que garantiza una resolución de 480 x 480; más que de sobra para el uso que vayas a darle en el día a día.
A ésta se suman dos botones, colocados también en el lateral derecho, que son simétricos y que responden bastante rápido a lo que les pides. El de arriba te dirige a Gemini, que, por cierto, es bastante lúcido a la hora de entender órdenes; mientras que el de abajo abre Google Wallet.
La batería mejora, pero sigue siendo su gran tarea pendiente
Uno de los motivos por los que, hasta hace muy poco, no solía llevar smartwatch era porque nunca lo tenía cargado. Se me olvidaba enchufarlo por las noches y tampoco me gustaba andar buscando la autonomía que le quedaba para seguir en funcionamiento.
Pero llegaron los relojes capaces de estar hasta 14 días resistiendo (con un uso más bien mínimo, claro), y empecé a ver estos complementos del smartphone como algo muy habitual, además de útil.
Debido a que cojo bastante color cuando salgo a correr, no suelo llevar el reloj en verano y solo lo hago cuando salgo a entrenar. Esto no me exime de olvidarme de cargarlo, al contrario, solo pienso en ello cuando estoy calentando para salir.
El Samsung Galaxy Watch 9 puede estar encendido hasta un día y medio siempre que no tengas activado el modo de pantalla encendida o Always On Display (AOD). Entonces, te llega al día con algo de suerte.
Si bien es cierto que con respecto a la anterior generación este modelo aumenta la capacidad de su batería, de 325 mAh a 390 mAh, ésta no está a la altura de muchos relojes de la competencia con especificaciones similares.
No solo puedes olvidarte de cargarlos durante más tiempo, sino que también puedes comprarlos por menos dinero y esas son dos ventajas actualmente innegociables. Sin embargo, Samsung podría justificar esta carencia por otros dos aspectos que también suponen una ventaja para el día a día, que son su tamaño y su grosor.
También tarda bastante en cargarse o, al menos, eso me ha parecido con mi cargador con puerto USB-C de 30W, para lo que ha empleado mucho más de dos horas. Lo bueno es que esta versión mantiene el cable de la anterior, que no te exige andar buscando los pines para ponerlo a cargar.
Esto, recordemos, me ha sucedido con el modelo más pequeño, de 40 mm, que por su tamaño tiene una menor capacidad que el de 44 mm, que alcanza los 445 mAh, esto es, alrededor de 30 horas con el AOD activado.
Por contra, sí que creo que el procesador que incorpora le sienta de maravilla y le permite garantizar una muy buena fluidez entre las tarjetas personalizables y los medidores de salud que tienen su correspondiente acceso directo.
Una app muy completa, pero algo desorganizada
Uno de los muchos motivos por los que tenía ganas de probar un smartwatch de Samsung era por retomar Samsung Health, la aplicación desde la cual puedes hacer un seguimiento sencillo de tu salud y tus entrenamientos.
Hacía mucho tiempo que no probaba un reloj de la marca. Concretamente, desde 2022, cuando utilizaba el samsung Galaxy Watch 5, y tenía un muy buen recuerdo de la aplicación. Esta, por cierto, es mucho más completa en Android que en iOS, donde las funcionalidades son más bien limitadas.
Uno de los aspectos que más me han gustado es que la aplicación está constantemente coordinada con el reloj. De esa manera, no se producen los habituales desbarajustes en el conteo de pasos o en los registros del ejercicio y esa inmediatez me parece un rasgo muy positivo.
En cambio, no me ha gustado tanto su interfaz principal. Tiene varios apartados claramente identificables, como el de la Actividad ―que es el que más he utilizado―, el de Constantes vitales y el de Nutrición. Además, hay uno que reúne diferentes valores para que conozcas todo lo que ha registrado el reloj de un vistazo.
A pesar de ello, creo que algunas cosas se te pueden escapar y que, aunque algunas de estas secciones se pueden personalizar, a veces no es fácil encontrar algún dato en concreto. Puedes hacerlo desde el reloj, donde sí que creo que la distribución es más accesible.
Sí que destacaría una tarjeta que me ha gustado especialmente y que se refiere al Informe semanal, donde organiza aspectos que te pueden venir bien a modo de resumen para ver qué objetivos has logrado. Por ejemplo, la duración total del ejercicio (en comparación con la de la semana pasada), la media de horas de sueño o de pasos diarios.
De cara a la medición de la actividad física, comentar que, aunque no es un reloj que tenga demasiadas disciplinas ―que, por otra parte, luego acaban sobrando si solo andas o corres―, dispone de las justas y un acceso directo a ellas desde la propia esfera.
De esa manera, si quieres añadir alguna modalidad desde el reloj y no puedes, se abre directamente ese apartado en tu smartphone, lo cual agiliza mucho las cosas. Además, dispone de un reconocimiento de inicio del ejercicio bastante preciso.
Esto me parece muy interesante para cuando, por ejemplo, comienzas a caminar sin ningún propósito y finalmente haces más pasos de los que tenías pensados, porque cuando llevas 10 minutos andando te avisa para que sepas que lleva ese rato registrándolo como actividad física.
También es bastante ágil a la hora de paralizar el cronómetro cuando estás corriendo y te paras más de la cuenta esperando en un semáforo, lo que evita que tengas que estar pendiente de hacerlo de manera manual.
Ahora bien, si sales a hacer una tirada larga, lo mejor es que lo lleves con un porcentaje decente de batería porque, al contrario que otros smartwatches, que siguen registrando el ejercicio aunque estén a punto de apagarse, éste paraliza la actividad y es posible que te pierdas algún dato importante.
Finalmente, sobre las mediciones relacionadas con el sueño, comentar que me ha resultado muy útil toda la información que viene relacionada con ello, con valores como el nivel de oxígeno en sangre, la temperatura de la piel o la frecuencia cardíaca.
Además, a través de la app puedes obtener recomendaciones sobre cómo conciliar el sueño o cómo crear un ambiente óptimo para dormir bien que, con el calor que ha hecho estos días, se ha convertido en algo muy agradecido.
¿Merece la pena comprar el Samsung Galaxy Watch 9?
Sí, si es el primer smartwatch de Samsung que adquieres o vienes de varias generaciones anteriores, a sabiendas también de cuáles son sus limitaciones a a nivel técnico. No vas a poder bucear con él, pero si buscas un reloj para todo, es una muy buena opción.
Ahora bien, si estás pensando en un dispositivo más especializado, duradero y resistente (teniendo en cuenta también que va a ser más grande y pesado), es mejor que acudas a su hermano mayor. Este reúne todo lo mejor del Samsung Galaxy Watch 9 con alguna especificación mejorada.


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