Google se ha marcado una interesante renovación del modelo base de Pixel, al que ha añadido un nuevo sensor para fotografía de larga distancia, más batería y un poco más de brillo, mejorando la experiencia de usuario sin olvidar el diseño que caracteriza a esta familia, Pixel 10.
Las marcas se han dado cuenta de que tocando algunos de los componentes de los dispositivos, como los materiales, el tamaño de la pantalla o su procesador, pueden ofrecer varias alternativas a los usuarios y atraer incluso a los que no se convencen por alguno de sus detalles. Principalmente, el precio.
Al igual que Apple, con el modelo estándar, el Plus (que, previsiblemente, dejará de existir), el Pro y el Pro Max, Google juega sus cartas con tres categorías. Cuatro, si llevamos la vista fuera de España, donde también aterrizará el modelo plegable Pixel 10 Pro Fold. Por el momento, aquí tenemos el Pixel 10, el Pixel 10 Pro y el Pixel 10 Pro XL.
A la vista está que los 3 son prácticamente idénticos, con la excepción del modelo XL, que hace honor a su nombre. Ahora bien, lo interesante está en sus tripas, ya que cambian ligeramente algunas de sus características. No es casualidad que el mayor tenga un precio ligeramente más alto que el Pro. Y no, no lo es solo por su tamaño.
¿Merece la pena comprar el Pixel 10?
Bajo mi punto de vista, esta vez el modelo base de Pixel ha dejado de ser precisamente eso, la excusa para seguir con la marca o estrenarse con ella sin gastarse los 1.099 euros del formato Pro y los 1.299 euros del Pro XL.
Cierto es que lo ha hecho por el teleobjetivo, que lo aproxima más al Pixel 9 Pro que a la versión inmediatamente anterior, Pixel 9, pero también por otros detalles que redondean la propuesta. Por ejemplo, que pesa menos, su pantalla es ligeramente más brillante y la batería te permite estar todo el día despreocupado.
También es interesante que, a pesar de estos detalles, el modelo base, con 128 GB de almacenamiento interno, se venda por 899 euros, como la anterior generación, a pesar de ser objetivamente mejor. Y se añade otra posibilidad, la de tener más almacenamiento, hasta 256 GB, por 999 euros.
Pixel 10, análisis y opinión:
- Características del Pixel 10
- Diseño y pantalla: más de lo mismo, pero ¡qué bueno es!
- Rendimiento: superas el día sin el cargador, pero no se nota mucho su progreso
- Cámaras con un teleobjetivo que le da personalidad (y se la quita al Pro)
Características del Pixel 10
Diseño y pantalla: más de lo mismo, pero ¡qué bueno es!
Durante unos días he llevado en el bolso dos teléfonos completamente diferentes, pero que comparten una característica que con la que, en mi opinión, ganan en atractivo: su tamaño. Y es que, por mucho que hayan evolucionado los smartphones en materia de inteligencia artificial, rendimiento o batería, para mí lo importante es que sean pequeños.
Lo cierto es que apenas hay unos milímetros de diferencia entre mi móvil personal y éste, así que en más de una ocasión he cogido uno creyendo que se trataba del otro y viceversa, debido a que si en hechuras son prácticamente iguales, también lo son al tacto, con matices.
En este caso, me encuentro ante un dispositivo de aluminio con un peso de 204 gramos y un grosor de 8,66 milímetros que atrapa las huellas como si se le fuera la vida en ello. Es de vidrio pulido, brillante, precioso y sobradamente resistente, pero sigo sin entender cómo Pixel lo prefiere frente al acabado mate que sí viene en los modelos más avanzados.
Los bordes, redondeados y brillantes, sí lo tienen, así que ni el polvo ni las marcas de los dedos van a recaer en esta zona ni tampoco en el módulo de cámara, sobresaliente y prácticamente idéntico al de la anterior generación, sobre todo al Pixel 9 Pro. Tanto es así que pones uno al lado del otro y apenas notarás la diferencia, aunque el formato de sus cámaras cambia un poco.
En este caso, lo bueno es que tiene forma de píldora y se coloca en horizontal, ocupando casi el ancho de la trasera, de manera que sobre una superficie plana tiene más estabilidad y no se mueve tanto como el Samsung Galaxy Fold 7 o el ZTE Nubia Focus 2, que son un poco insufribles en este sentido.
De no ser porque el color azul índigo que me ha tocado probar se estrena con esta nueva familia, que también lo vende en blanco glaciar, verde lima y gris obsidiana, apenas habría notado la diferencia entre uno y otro a simple vista.
En eso Google no se ha comido mucho la cabeza, todo hay que decirlo: todo es idéntico a la anterior familia, incluidos los botones, a la derecha, con el mismo grosor y la misma disposición, aunque me ha gustado un detalle relacionado con la simetría que, a priori, pasa desapercibido: esta vez, ha incluido una ranura para el micrófono y otra para el altavoz en la parte inferior.
La pantalla también es del mismo tamaño, OLED de 6,3 pulgadas, que tiene una resolución de 2.424 x 1.080 píxeles y una tasa de refresco adaptativa, que se mueve entre los 60 y los 120 Hz y, aunque le pone en desventaja frente a los modelos Pro y Pro XL (que alcanzan una frecuencia de hasta 1 Hz), como se suele decir, va a responder a lo que le eches.
Los marcos, para mi gusto, siguen siendo demasiado gruesos y es inevitable fijar los ojos en ellos (además de en el que rodea el objetivo frontal, que podría ser algo más sutil), debido a que su pantalla es súper brillante, que se amplía ligeramente, de los 2.700 de pico de brillo máximo a los 3.000 nits.
¿Qué resultado tiene esto? No vas a tener que preocuparte de ver bien el panel cuando haya mucha exposición solar, una mejora que se agradece especialmente ahora, que he estado probando este dispositivo al cierre del verano. No escora a la alta gama, que sí alcanza valores más altos, pero tampoco lo pretende.
No está de más destacar en este apartado lo bien que trabaja Google la colocación de la huella dactilar. Es uno de los factores biométricos que más se utilizan y lo suyo es que piense bien dónde colocarla y, en efecto, lo hace, unos centímetros por encima del borde inferior, lo que facilita el desbloqueo sin tener que adoptar gestos raros.
De cara a la conectividad, comentar que se estrena con soporte para WiFi 6e (frente a las otras dos versiones de esta generación, que vienen con WiFi 7) y también con Bluetooth 6.0, así como eSIM, pero solo con espacio para una tarjeta SIM, colocada esta vez en la parte superior izquierda del terminal.
Rendimiento: superas el día sin el cargador, pero no se nota mucho su progreso
El Pixel 10 viene con 12 GB de memoria RAM y doble configuración de almacenamiento interno, de 128 y 256 GB. Esto segundo es nuevo, ya que el Pixel 9 solo tenía 128 GB de almacenamiento, algo que tiene que ver con lo que pesan las fotografías que se hacen con estos dispositivos.
Sí, tenemos muy buena calidad en este apartado, como veremos a continuación; pero esos 128 GB se quedaban algo cortos y era necesario echar mano de un plan de pago de Google Fotos o bien borrarlas del dispositivo. Esta ampliación evitará ambas alternativas si se quieren almacenar de manera local.
Su chip de desarrollo propio, Tensor G5, también le otorga la fluidez necesaria para tarea habituales, aunque los resultados de algunos de sus benchmarks me dicen que no va a estar a la altura de quien quiera apretarle un poco más, para videojuegos o para otras actividades que exijan mucha potencia.
Esto me ha pasado principalmente con AnTuTu, cuyos resultados se quedan un poco bajos en comparación con versiones de Pixel anteriores. Por eso, creo que no es buen síntoma que Google ni siquiera se supere a sí misma en este apartado, a pesar de que en la presentación aseguró traer sus chips más potentes.
| Pixel 10 | Pixel 9 | Pixel 9 Pro | iPhone 16e | |
|---|---|---|---|---|
| Procesador | RAM | Google Tensor G5 | 12 GB | Google Tensor G4 | 12 GB | Google Tensor G4 | 16 GB | Apple A18 | 8 GB |
| Geekbench 6 Single | 2.260 puntos | 1.684 puntos | 1.374 puntos | 3.360 puntos |
| Geekbench 6 Multi | 5.688 puntos | 4.539 puntos | 3.838 puntos | 8.181 puntos |
| AnTuTu | 1.019.267 puntos | 1.198.953 puntos | 1.114.704 puntos | 1.416.564 puntos |
| 3D Mark Wild Life Extreme | N.D. | 2.579 puntos | 15,45 fps | 2.506 puntos | 15,01 fps | 2.729 puntos | 16,3 fps |
Google, en cambio, sí parece haber mejorado la calidad de su batería y no es algo exclusivo del Pixel 10 Pro XL, sino que también lleva a su modelo base. La marca dice que con un cargador de 30W o superior, alcanza el 55% de autonomía en media hora. Algo no me cuadra, porque, según mis pruebas, con un cargador de 67 W llega casi al 70% si lo tengo enchufado durante una hora.
De todos modos, si lo que interesa es lo que dura y no tanto lo que tarda en cargar, se cumplen las expectativas con una batería que pasa de los 4.700 mAh de la anterior generación a 4.970 mAh. En cifra no parece demasiado, estoy de acuerdo, pero sí que demuestra que puede terminar el día con un 30% si se le ha dado un uso de unas 5 horas diarias.
También hubiera sido una buena oportunidad para probar la gran novedad de la familia en lo que se refiere a la carga, el conocido como Pixelsnap, una suerte de MagSafe también con soporte para Qi2 con el que Google ha logrado ponerse al nivel de Apple para la carga inalámbrica. Pero, si lo habitual es que el cargador no venga en la caja, no podíamos esperar que sí lo hiciera este nuevo instrumento.
Esta generación de Pixel también es la primera que estrena el sistema operativo Android 16, en el que se basa Material 3 Expressive, que propone menús demasiado homogéneos para mi gusto (¡todos los iconos me parecen iguales, con los mismos colores, la misma fachada!), pero que, a diferencia de muchos otros, no tiene nada de bloatware.
Otro detalle a comentar es su formato de búsqueda. Puede ser que esté acostumbrada a la más sencilla pero, para mi gusto, la más interesante, que es la de la lupa para buscar aplicaciones en el dispositivo y el buscador para hacer otras consultas. Que Google unifique todo no me encanta, pero no es exclusivo de ella, ya que me sucedió lo mismo con el Motorola Edge 60.
Cámaras con un teleobjetivo que le da personalidad (y se la quita al Pro)
La principal novedad del modelo base de la serie es que viene con una configuración de triple cámara, ya que hasta ahora se fabricaba con dos cámaras, la principal y el gran angular. Si bien es cierto que estas dos reducen sus megapíxeles, con una lente principal de 48 megapíxeles en lugar de los 50 del Pixel 9, apenas hay grandes diferencias si se comparan, hasta que se utiliza el teleobjetivo.
Y este es un aspecto en el que la compañía ha insistido mucho, la incorporación del teleobjetivo en todos los modelos de la familia, lo que hace que sea muy difícil diferencial éste del Pixel 10 Pro. O dicho de otro modo, adquiere una personalidad que le roba a su hermano mayor.
El Pixel 10 cuenta con la siguiente configuración de cámaras:
- Principal de 48 MP, con enfoque amcro, valor de apertura de f/1.7 y sistema de estabilización (OIS).
- Ultra gran angular Quad PD de 13 MP, con valor de apertura de f/2.2 y campo de visión de 120º.
- Telefoto de 10,8 MP, con valor de apertura f/3.1, zoom óptico de cinco aumentos (5x) y OIS.
La cámara de los Pixel es una de las mejores de Android y la recomendaría a cualquiera que quisiera iniciarse en la fotografía con smartphone, no solo por los resultados, sino por los valores que vienen predeterminados y las indicaciones que muestra el propio móvil una vez se abre la aplicación de cámara.
Así, te dice cómo hacer la foto (y prepara instrucciones para hacerlo paso a paso según lo que se quiera fotografiar y la luz de la que se dispone en ese momento), el ángulo idóneo, si debes alejarte o acercarte para obtener la mejor toma… En definitiva, es como tener a tu lado a un profesor de fotografía y, lo mejor, es totalmente opcional.
También lo haría por todas las características de edición que incorpora y la forma en que presenta las opciones de cámara, tanto para fotografía como para vídeo, ya que abandona el habitual cajón de sastre de Android para ir cambiando una a una en la misma interfaz.
Lo primero que hice con este móvil fue probar su teleobjetivo y aquí he descubierto que es más estable y definida la imagen que proporciona cuando la luz del entorno es natural que cuando es artificial, ya que en estos casos siento que hay más ruido.
Con el modo retrato me he dado un disgusto, pero solo en el momento de hacer la fotografía, ya que por un momento, el difuminado se ha comido una parte de mi pelo que se distinguía claramente que formaba parte de lo que debía retratar.
Ahora bien, ha sido capturar la imagen y el resultado ha mejorado mucho, respetando todo aquello que borró en un principio. Algo de pelo sí que ha eliminado, pero lo ha hecho de manera tan natural que ha pasado desapercibido, lo que evidencia que tiene un procesamiento de imagen sobresaliente.
Como es habitual, el modo retrato suaviza el color de la piel, hace que sea más homogéneo y me da la sensación de que afina más el rostro, pero mantiene lo que debería (ojeras, mancha y otras imperfecciones), a no ser que queramos eliminarlo de nuestra foto, que, para eso, Google ya cuenta con las herramientas adecuadas para ello.
El objetivo gran angular, de 13 megapíxeles, que tiene un rango de visión de 120º, recoge todo lo que desees fotografiar sin que tengas que colocarte en un lugar imposible para registrar la mejor captura y que ofrece una interesante sensación de amplitud del escenario.
Por ejemplo, si quieres hacer una foto de una habitación pequeña, vas a recoger buena parte del suelo y lo que tengas delante sentada en la silla, sin tener que levantarte o alejarte para ampliar el ángulo. Todo ello, además, respetando muy bien los colores y sin redondear demasiado las esquinas de la fotografía.
El Modo noche no es precisamente lo mejor de este móvil, pero no porque la fotografía sea mala, sino porque apenas se diferencia lo que Google denomina visión nocturna del normal, así que no tiene mucho sentido que la marca lo siga incluyendo en su menú de opciones de cámara, bajo mi punto de vista.
El vídeo, en cambio, no me ha entusiasmado demasiado en exteriores. He notado muchos tembleques y en ocasiones ha distorsionado demasiado la imagen sin ningún motivo aparente, como cambios bruscos de luz o de aumento.
Esto me ha pasado sobre todo a la hora de reducir el zoom. Es lógico que, de primeras, pasar de un 11x al modo normal le vuelva un poco loco al móvil, pero no tanto cuando lo he dejado en un 7x, cuando sí ha sabido respetar mejor la resolución.
En cualquier caso, no he encontrado grandes diferencias cuando he pasado de la lente principal al teleobjetivo. Esto sobre todo, en interiores, donde me da la sensación de que ha sabido respetar mejor los colores y los cambios de temperatura de la luz. Además de que no ha tardado nada en enfocar a contraluz.


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