Hay algo muy curioso con el primer iPhone plegable de Apple que está a punto de presentarse (o al menos eso esperamos). Llevamos años hablando de móviles que se doblan; Samsung lleva generaciones apostando por ellos con sus famosos Galaxy Z Fold y Flip, Huawei ha conseguido hacerse fuerte en este mercado y prácticamente todos los grandes fabricantes han probado suerte.
Y, aun así, si sales a la calle, lo normal sigue siendo encontrarte un móvil que no se dobla. Es por eso que, y siguiendo un poco lo que ha sucedido con la IA en estos dispositivos, me pregunto si realmente Apple llega también tarde.
Lo cierto es que puede que sí, pero también puede que esté llegando justo cuando tiene que hacerlo.
Porque el problema de los móviles plegables no parece ser ya la tecnología. Las pantallas han mejorado, las bisagras también, los diseños son cada vez más finos y los fabricantes han aprendido de los primeros modelos.
El problema es otro y es que todavía no han conseguido que la mayoría de la gente vea uno y piense que realmente lo necesita.
De hecho, los plegables en España, según IDC, representan poco más del 1% del total de smartphones del mercado. Es decir, después de varios años, continúan siendo un producto de nicho. Y aquí es donde la entrada de Apple puede cambiar bastante las cosas.
Apple no necesita que su iPhone plegable sea barato
Desde luego, hay un punto muy importante que comentar con respecto a estos dispositivos: el precio. Porque una cosa es pagar 1.000 o 1.200 euros por un móvil de gama alta que utilizas todos los días y otra muy diferente es acercarte a los 2.000 euros para tener un móvil que se abre y se convierte en una especie de mini tablet.
Con el primer iPhone plegable, sin embargo, Apple parece dispuesta a jugar precisamente en ese terreno. Las previsiones apuntan a un precio superior a los 2.000 dólares y algunos análisis sitúan incluso el coste por encima de los 2.500.
Y aunque suene absurdo, Apple es probablemente una de las pocas compañías a las que un precio así le puede importar menos.
No porque sus clientes sean ricos, sino porque Apple lleva años creando una gama premium en la que pagar mucho por un producto no resulta raro. Un iPhone Pro Max ya juega en precios que hace unos años nos habrían parecido de locura. Aun así, la gente no duda en comprarlo.
Además, Apple no necesita competir con Samsung intentando vender el plegable más barato. Puede hacer justo lo contrario. Puede venderlo como el iPhone más exclusivo, más diferente y más especial de toda la gama.
Esto es clave porque quizá uno de los mayores problemas que tienen actualmente los plegables no sea que sean malos, sino que cuesta justificar lo que pagas por ellos.
Un Galaxy Z Fold puede ser técnicamente espectacular. Puedes abrirlo, tener una pantalla enorme, utilizar varias aplicaciones a la vez y hacer cosas que un móvil normal no puede hacer. Pero parece que todavía eso no compensa y quizá Apple puede cambiarlo.
Apple ya ha demostrado que sabe hacer esto de cambiar la percepción de los usuarios
Lo cierto es que Apple muchas veces no inventa la categoría que termina dominando. El iPhone no fue el primer smartphone y el Apple Watch no fue el primer smartwatch.
Pero tiene algo que muchas otras compañías no tienen: una capacidad enorme para convertir una categoría tecnológica en un producto que el público entiende, desea y acaba en su vida. No siempre lo consigue (como ha sucedido con las Vision Pro), pero cuando lo hace, todo cambia.
Actualmente, los AirPods rondan el 18% del mercado mundial por unidades, según Counterpoint. El Apple Watch está alrededor del 20% y el iPad alcanza el 35% en tablets. Como ves, la marca ha conseguido hacer estos productos más importantes.
Y volviendo al tema de los plegables, lo cierto es que el resto de marcas le han allanado el camino, por así decirlo. Samsung ha demostrado que las pantallas pueden doblarse, ha mejorado las bisagras, el formato y la resistencia. Apple no tiene que remar en ese sentido. Tiene que conseguir que queramos uno.
Apple, definitivamente, y en este caso, llega cuando le toca
Apple lleva años llegando tarde. Llegó después de Samsung, después de Huawei y después de muchas otras compañías que llevan tiempo probando con los plegables.
Pero quizá Apple ha esperado precisamente a que la tecnología estuviera suficientemente madura. A que las primeras generaciones solucionaran los problemas más claros.
La marca ha estado viendo todo lo que ha ocurrido durante estos años y ha decidido qué merece la pena copiar, qué no funciona y qué tiene que hacer de otra forma. Ahora tiene delante un mercado complicado; ese es el gran reto. Pero podría ser la compañía que finalmente consiga que deje de parecer un experimento y empiece a parecer simplemente el siguiente iPhone.
Ocurra lo que ocurra, desde Computer Hoy vamos a estar cubriendo de principio a fin lo que nos tiene preparado Apple el 9 de septiembre, en su ya mítica keynote. El tiempo dirá el resto.


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