GPT-6 Astra, la IA de OpenAI, vencida por un Creeper en Minecraft tras 141 horas de juego: «Pareció frustrarse enormemente después de que esto ocurriera»

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Minecraft se ha convertido en una especie de campo de batalla para poner a prueba lo que pueden hacer las inteligencias artificiales. El juego parece sencillo, pero obliga a moverse por el mapa, conseguir materiales, fabricar objetos, construir una casa y tomar decisiones todo el tiempo. Es perfecto para ver las capacidades de una IA que actúa por cuenta propia sin ayuda.

Ahora, GPT-6 Astra, el último modelo de OpenAI, se ha enfrentado a una prueba de este tipo y consiguió llegar mucho más lejos que otros. Astra estuvo 141 horas jugando a Minecraft, acumulando materiales y avanzando en la partida sin ayuda alguna.

El problema llegó cuando se topó con uno de los grandes enemigos de todos los jugadores de Minecraft. Después de todo ese tiempo, Astra decidió guardar sus objetos en un cofre. Entonces apareció un Creeper y explotó justo al lado. La explosión destruyó el cofre, acabó con el personaje y, para colmo, también rompió la cama que utilizaba como punto de reaparición.

Básicamente, y en segundos, la IA había perdido prácticamente todo lo que había conseguido durante horas. Pero lo que más ha llamado la atención no fue el durante, sino lo que hizo después. En lugar de volver a jugar con normalidad, pasó varias horas cultivando patatas, como si hubiera perdido las ganas de continuar con la partida.

Un Creeper consiguió borrar 141 horas de progreso

Desde luego, perder una partida en la que has invertido tantas horas es todo un bajón. El problema es que a Astra se le juntaron demasiadas casualidades: que justo aparezca un Creeper a tu espalda, que explote y te mate y que, encima, lo haga en tu casa al lado de los cofres y rompiendo tu punto de reaparición.

Pocos jugadores podrían sobrevivir a este enfado y lo que se vio en la IA es la pura frustración de haber invertido tantas horas para nada. Según Vals AI, que estuvo registrando la prueba, el modelo parecía especialmente afectado por lo ocurrido y empezó a comportarse de una manera muy diferente.

Astra continuó jugando, pero durante varias horas prácticamente dejó de avanzar. En lugar de volver a buscar materiales, explorar o intentar recuperarse, se dedicó a cultivar patatas.

La descripción del experimento habla de un modelo que parecía «enormemente frustrado» después de perder todo su progreso. Evidentemente, esto no significa que podamos afirmar que una IA siente tristeza o frustración como una persona. Lo que sí se pudo ver fue un cambio total en su comportamiento después de la muerte.

Los usuarios que seguían la prueba desde Twitch incluso empezaron a pedirle que hiciera algo más. Esta situación ya empezó a ser cómica porque Astra definitivamente odiaba a los Creepers.

En uno de los momentos llegó a advertirse a sí misma que una figura verde que tenía delante era caña de azúcar y no un Creeper. También se registraron comentarios en los que se echaba la bronca a sí mismo por perder el tiempo o por soltar objetos.

Astra ya había demostrado que puede jugar por su cuenta

Lo curioso de este modelo de IA es que puede utilizar un ordenador de una forma similar a una persona. Puede mover el ratón, hacer clic, escribir y moverse por los mundos sin que alguien tenga que estar dándole cada orden de forma manual.

Eso permite usarlo perfectamente en videojuegos que no están creados solo para inteligencias artificiales.

De hecho, Astra también consiguió completar Portal sin ningún tipo de ayuda en unas 24 horas.

Minecraft, por otro lado, es todavía más complicado para una IA porque no existe un objetivo único que simplemente tenga que completar. Puede pasar horas construyendo, buscando materiales, investigando el mapa o fabricando objetos. El jugador tiene que decidir qué hacer a continuación.

Por eso la prueba de 141 horas es bastante curiosa. No se trata solo de comprobar si Astra sabe pulsar los botones correctos (eso ya se ha comprobado). También hay que ver si puede mantener una estrategia durante tiempo. Y lo cierto es que parece que sí, aunque todavía no se entiende muy bien su funcionamiento.

 

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