El Samsung Galaxy S26 FE es para ti si quieres un móvil que tenga casi todo lo de la gama premium sin hacerte un agujero en la cartera

Escrito por

en

​​

El Samsung Galaxy S26 FE es un móvil que, dado que todos los dispositivos se han encarecido este año, le encajaría a cualquiera por los 800 euros que cuesta. Es potente, resistente y fluido al uso con One UI 9 y sus diferentes funciones de IA, pero no da el salto que se esperaba con respecto a la anterior generación.

La compañía surcoreana sabe que hay diferentes necesidades entre sus clientes potenciales. Los hay que quieren lo básico, para los que ofrece la serie A, y también los que buscan las funciones más avanzadas de las gamas más caras sin gastarse tanto como en estos otros dispositivos.

Una de las opciones más interesantes para ese nicho de usuarios es el Samsung Galaxy S26 FE, un smartphone que parte de los 799 euros y que reúne casi todo lo que se vio en su anterior generación. Eso es bueno, debido a que apuesta por las especificaciones con las que funcionó en 2025, pero también puede ser negativo por la falta de innovación.

Características del Samsung Galaxy S26 FE

Diseño levemente renovado, pero tan reconocible como siempre

Samsung no se come mucho la cabeza a la hora de renovar generaciones en cuestión de diseño y estética. No, al menos, en la familia Galaxy S, si tenemos en cuenta los últimos dispositivos que ha lanzado en esta serie.

En el caso del Samsung Galaxy S26 FE, reconozco que me ha costado encontrarle diferencias con respecto a su predecesor por su exterior, debido a que mantiene los rasgos que caracterizan a los smartphones de la marca.

Entre ellos, los bordes redondeados, las cámaras colocadas en formato vertical o los botones, que mantienen la posición que ya trajeron los Samsung Galaxy S25 FE. No obstante, ésta vez incluye un módulo de cámara con forma de píldora, que sobresale levemente del cuerpo del dispositivo.

A diferencia de los modelos más avanzados, que suelen incluir el famoso botón de acción en el lado izquierdo del dispositivo, este terminal únicamente dispone de dos botones: uno para el sonido y otro para encenderlo y apagarlo. No obstante, éste activa también Gemini cuando lo mantienes pulsado.

La pantalla del smartphone es muy buena y tiene el tamaño perfecto si acostumbras a utilizar un móvil de gran tamaño, aunque tiene una particularidad negativa que se repite con respecto a la anterior generación y son sus biseles.

Son irregulares, de modo que los que bordean la parte inferior del panel tienen un grosor mayor que los superiores. Eso te puede generar un poco de toc, pero realmente no molestan en la experiencia de uso, porque el panel merece mucho la pena.

Es AMOLED, de 6,7 pulgadas, con una tasa de refresco de 120 Hz y un pico de brillo máximo de 1.900 nits, de manera que puedes ver todo lo que se muestra en ella con luz del sol directa. Además, es resistente, debido a que incorpora Corning Gorilla Glass Victus.

En la pantalla también puedes encontrar el sensor de huellas para desbloquear el teléfono que, a mi parecer, está en una zona un poco baja, por lo que si tienes los dedos cortos puede ser un poco difícil de acceder cuando lo usas con una sola mano.

A nivel de resistencia, también es destacable, debido a que viene con certificación IP68, de modo que está totalmente protegido contra el polvo y lo puedes sumergir en el agua a menos de 2 metros durante media hora.

Y, a nivel de conectividad, no escasea en ningún apartado, debido a que tiene soporte para WiFi 6E, Bluetooth 5.4, NFC para pagos sin contacto y GPS, además de Dual Nano SIM y Multi eSIM.

Batería algo justa con un rendimiento muy destacado

El Samsung Galaxy S26 FE puede presumir de un rendimiento mayúsculo, con una fluidez muy buena para cualquier tarea exigente. Esto significa que se porta muy bien con aplicaciones que necesitan más tiempo para ejecutarse, pero también en las tareas más sencillas.

No he notado que sufriera demasiado al pasarle los benchmarks, momento en que habitualmente se calienta, o bien en sesiones de uso extendido, con un scroll muy suave entre apps y entre contenidos en plataformas como Instagram y TikTok.

Su chip es el Exynos 2500, fabricado en 3 nanómetros, que probablemente podría demostrar con más claridad su potencia bruta si la capacidad de la memoria RAM fuera superior. Sin embargo, se queda en 8 GB, suficientes para un uso comedido, pero no para partidas largas de gaming

Esta potencia a la hora de trabajar no solo la he notado mientras lo he utilizado para navegar o revisar redes sociales, sino que también lo he podido comprobar cuando he pasado los puntos de referencia habituales. Son los siguientes:

La capa de personalización que utiliza es One UI 9, que también tuve la ocasión de probar en el Samsung Galaxy Z Fold 8 y que está basada en Android 17. En mi opinión, es uno de los software más limpios que hay al menos para móviles y eso lo demuestra su falta de bloatware.

A diferencia de otras capas, principalmente de fabricantes chinos, la de la firma surcoreana no viene con demasiadas aplicaciones prescindibles. Esto, teniendo en cuenta que trae las suyas ya instaladas de manera predeterminada, como Samsung Health o Samsung Wearable.

Estos son solo dos ejemplos de como la compañía busca impulsar su ecosistema de productos conectados a través de sus aplicaciones y algunas de ellas puedes incluso encontrarlas en la interfaz de accesos directos. Entre ellas, Dispositivos cercanos, Smart View o Smart Things.

Otro detalle a valorar de esta capa de personalización tiene que ver con las funciones de inteligencia artificial que reúne en el marco de Galaxy AI, como son My FanCam, que permite que cuando grabas algo, se enfoque en el sujeto sin importar el encuadre y te puede venir muy bien en conciertos.

Del lado de la batería, recordar que tiene una capacidad de 4.900 mAh, una cifra que puede no sorprender a muchos que utilicen móviles de la marca —en modelo base de esta familia, por ejemplo, dispone una de 4.300 mAh— aunque se queda un poco justa si se compara con terminales de la competencia.

El móvil, que puede llegar a estar más de un día encendido con una media de uso diario de unas seis horas, también admite una carga de 45W con cable y 15W inalámbrica, además de que viene con formato de carga inversa.

Para las pruebas, he utilizado diferentes cargadores, pero he obtenido resultados muy parecidos. Por ejemplo, he pasado de un 2% a un 25% de carga en media hora con el cargador de 67W y de ese 25% al 49% con otro de 100W en el mismo tiempo.

Cámara que sufre en interiores y cumple en exteriores

La cámara del Samsung Galaxy S26 FE responde muy bien ante cualquier situación y escenario aunque, como es natural, funciona mucho mejor en exteriores y con la luz del sol, ofreciendo imágenes con cierto detalle y colores realistas.

eso, al menos, es lo que he podido comprobar los días en los que he estado utilizando este dispositivo, que brilla especialmente en retratos humanos, aunque también recoge muy bien las tomas a paisajes y monumentos.

Antes de nada, conviene recordar cuáles son las características de la cámara de este smartphone:

  • Principal de 50 MP, con valor de apertura de f/1.8 y OIS
  • ​Telefoto de 8 MP con f/2.4, zoom óptico 3x
  • ​Gran angular de 12 MP con f/2.2
  • Cámara principal de 12 MP con valor de apertura de f/2.2

La cámara principal satura un poco de más los colores, pero eso no impide que consigas con ella buenas fotografías, incluso con el gran angular. Es verdad que distorsiona un poco las esquinas, pero no es nada molesto.

Lo mejor de todo es que no cambia la tonalidad de lo que tienes delante conforme vas incrementando el zoom, aunque es preferible que te muevas hasta el x3 óptico que admite el telefoto. Si pruebas hasta el x30 digital que te permite, no vas a obtener muy buen resultado, como es lógico.

Los retratos, en general, son bastante convincentes, debido a que la cámara captura con precisión ciertos detalles faciales, como arrugas, lunares y otras imperfecciones de la piel. Además, mantiene el color del pelo y no olvida las capas de la melena.

Con esto me refiero a que, muchas veces, el modo retrato se come parte de los mechones, porque no atina a diferenciarlos bien del fondo al aplicar el modo retrato, aunque reconozco que este dispositivo hace muy buen trabajo en este aspecto.

Todo lo bien que se comporta a la luz del día, lo repite de noche, donde define muy bien las facciones y el resto de partes del rostro aunque, curiosamente, el modo normal genera un efecto retrato que resalta a la persona que está delante del objetivo como si hubieras activado el retrato.

Lo que sí me ha llamado la atención es que en algunas de las tomas que le he hecho a mi gata, no ha tenido muy en cuenta las transparencias o el brillo de sus ojos y le ha costado un poco diferenciar la pupila del iris.

El vídeo en interiores con poca luminosidad sí que merece una revisión, según he podido comprobar en un concierto de Ty Segall en la sala Wagon de Madrid. Pongo por delante que las luces que se utilizaron para su show tampoco le gustaron mucho a mi móvil personal, el iPhone 17 Pro.

Lo que conseguí con esta unidad, sin embargo, fueron figuras un poco distorsionadas, coloreadas de más (insisto, las luces rojas y moradas son una verdadera trampa para cualquier smartphone) e, incluso, con mucho grano.

Ahora bien, a nivel de sonido, solo puedo decir que lo registró de forma bastante fiel, con los instrumentos claramente definidos y e, incluso, con menos ruido del habitual. Guardar un momento concreto de uno de tus conciertos favoritos del año sin que suene a lata no tiene precio.

En exteriores, en cambio, la cámara principal se comporta mucho mejor, con tonalidades más acordes al ojo humano, aunque con saltos de iluminación tanto en el gran angular como en el x3, que tiene aún más luz que con valores de zoom más bajos.

¿Merece la pena comprar el Samsung Galaxy S26 FE?

Nuevamente, Samsung ha hecho un muy buen trabajo con este móvil. Eso no es novedad, como tampoco lo es que nos hubiera gustado encontrar alguna que otra mejora en el diseño o la pantalla, que permanece intacta frente al modelo de la anterior generación.

Aunque ha dado un pequeño salto a nivel de procesador, no lo ha hecho en el apartado de cámara (con excepción de las funciones de IA) o de batería y siendo un móvil que parte de los 799 euros, merecía una revisión para ajustarse a ese precio.

Este, por cierto, es otro de los principales motivos por los que no lo recomendaría frente al S25 FE, debido a que parte de un precio 50 euros mayor ofreciendo prácticamente lo mismo. Sobre todo, si se tiene en cuenta que éste ahora se puede comprar por poco más de 500 euros.

 

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *