Sergio Llorente, electricista, sobre si debes dejar el cargador del móvil conectado cuando no lo usas: «Cae a cero su consumo, pero el problema es la temperatura»

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Dejar el cargador conectado al enchufe aunque no haya ningún móvil cargando es un hábito bastante extendido. Muchos lo hacen por comodidad porque así lo tienen siempre a mano cuando necesitan cargar el dispositivo.

Durante años también se ha relacionado esta costumbre con un supuesto gasto de electricidad constante. Sin embargo, una prueba realizada por el electricista Sergio Llorente apunta a que el consumo cuando no está conectado a un teléfono es inexistente.

Pero aunque el gasto eléctrico cae, el cargador no se enfría inmediatamente y permanece a cierta temperatura mientras continúa conectado a la red. Por ello, para Llorente, esta es la razón por la que merece la pena desenchufarlo cuando no se está utilizando.

Qué ocurre realmente cuando el cargador queda conectado

El experto realizó la comprobación utilizando un separador de líneas y una pinza de potencia para observar el comportamiento del cargador, donde la prueba permitió comprobar qué sucedía después de retirar el teléfono.

En ese momento, la demanda eléctrica se redujo prácticamente a cero. Significa que el cargador no sigue trabajando como si estuviera cargando el móvil, aunque permanezca conectado físicamente a la toma de corriente.

La medición resulta relevante porque permite diferenciar entre estar enchufado y estar realizando una carga, ya que son situaciones distintas y el comportamiento eléctrico tampoco es el mismo.

Pero la otra parte de la prueba se centró en el calor, donde el cargador mantuvo la temperatura en alrededor de los 28 grados después de retirar el teléfono, mientras seguía conectado al enchufe.

Al desconectarlo de la corriente, la temperatura comenzó a bajar rápidamente, por lo que esa diferencia es la que lleva al electricista a recomendar que el cargador no permanezca conectado.

Así que la temperatura, por sí sola, no significa que el cargador esté en una situación peligrosa, pero tampoco la prueba demuestra que mantenerlo enchufado vaya a provocar un incendio.

Lo que si muestra es que el dispositivo continúa en unas condiciones térmicas diferentes a las que presenta cuando está completamente desconectado del cargador.

¿Por qué puede ser un problema?

Un dispositivo eléctrico que permanece conectado está sometido a unas condiciones de funcionamiento distintas de las que tendría guardado y sin alimentación.

Por eso, reducir el tiempo que un cargador permanece conectado cuando no hace falta evita mantenerlo innecesariamente bajo tensión.

Esto cobra especial importancia cuando se trata de cargadores deteriorados, cables dañados o accesorios de calidad dudosa. No obstante, la prueba de Llorente no establece una relación directa entre los 28 grados registrados y un riesgo concreto de seguridad.

Tampoco permite afirmar que todos los cargadores se comporten exactamente igual, ya que los componentes, el diseño y la eficiencia pueden variar de un modelo a otro.

Desenchufarlo es una cuestión de precaución

La recomendación del electricista no se basa en conseguir un ahorro importante en la factura eléctrica, sino en evitar que el accesorio permanezca conectado sin necesidad.

Si el cargador no está realizando ninguna tarea, desenchufarlo permite que deje de recibir alimentación y que su temperatura descienda.

Es una medida sencilla que tampoco requiere cambiar la forma habitual de cargar el teléfono, ya que basta con retirar el cargador de la toma cuando ya no vaya a utilizarse.

Si bien el consumo en reposo puede ser mínimo, al final eso no significa que el cargador se encuentre exactamente en las mismas condiciones que cuando está desconectado.

 

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