Mucho se habla de la computación cuántica. Para algunos se trata de la tecnología del futuro (sumada, quizá, a la inteligencia artificial), mientras que para otros parece condenada a convertirse en una eterna promesa que nunca se cumple. Ahora, en cambio, un nuevo experimento llevado a cabo por IBM parece poner de manifiesto que tal vez la computación cuántica no esté tan lejos, después de todo.
Resulta un tanto sorprendente que el avance no haya tenido más repercusión, dejando de lado los círculos más científicos. Más que nada porque, como aseguran estos, se podría hablar de un punto de inflexión. De hecho, es la primera vez que un ordenador cuántico simula con éxito un fenómeno físico real, por así decirlo. Sus resultados han sido idénticos que los logrados en el laboratorio.
Un paso importante para la computación cuántica
¿En qué consistió el experimento? Básicamente en simular el comportamiento de un material magnético a nivel cuántico. En concreto, a través de un proceso conocido como dispersión de neutrones. Este tipo de fenómeno es muy, muy difícil de modelar con ordenadores tradicionales, ya que requiere de enormes cantidades de variables que, además, interactúan entre sí de forma simultánea.
Para hacerse una idea, los sistemas informáticos tradicionales, incluso los más potentes, deben simplificar el problema o recurrir a aproximaciones. Los ordenadores cuánticos, en cambio, están diseñados precisamente para manejar este tipo de complejidad, ya que operan bajo las mismas reglas físicas que el fenómeno que intentan simular. Ahora todo esto se ha demostrado como cierto.
De hecho, eso es lo más importante del experimento, dejando todo lo demás a un lado. Que el cálculo se haya llevado a cabo está bien, pero lo más impresionante es que los resultados hayan coincidido con los datos experimentales. Dicho de una forma más sencilla: el modelo cuánto no solo ha demostrado que funciona, sino que además es capaz de reflejar perfectamente la realidad.
Hay que tener en cuenta que, hasta ahora, la computación cuántica se citaba siempre en futurible, siempre seguida de coletillas como «en el futuro», o «cuando esté lista«. En esta ocasión se trata de algo que ha sucedido ya. Es decir, que ha puesto de manifiesto que los ordenadores cuánticos son ya útiles para según qué casos. Funcionan. Y eso puede ser una estupenda noticia.
Qué puede aportar este experimento
Aunque después de leer el logro de la computación cuántica más de uno tal vez se quede como estaba, es importante tener en cuenta algunos aspectos. Por ejemplo, que muchas de las grandes preguntas científicas dependen de entender cómo interactúan partículas microscópicas. Desde el comportamiento de nuevos materiales hasta el desarrollo de medicamentos, por citar solo dos ejemplos.
¿En qué podría ayudar esto desde un punto de vista práctico? En baterías más eficientes, fármacos más precisos y beneficiosos, procesos industriales mucho más eficientes, nuevos semiconductores… Como dicen los expertos, las posibilidades son enormes. Y ya no se trataría de algo del futuro, sino que ya está en marcha. IBM lo ha dejado claro.


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