El vandalismo contra los robots de reparto se multiplica: «Fuera de las calles»

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Desde el coche a la propia Internet, las nuevas tecnologías siempre ha sufrido un rechazo de quienes no quieren cambios en sus vidas. Al principio, los robots de reparto fueron vistos como una curiosidad divertida. Pero la irrupción de la inteligencia artificial ha generado una sensación de desasosiego, que ha ido creciendo: el temor a que los robots nos quiten el trabajo.

En los últimos meses, los actos de vandalismo contra los robots de reparto, se han multiplicado. Es cierto que ahora hay muchos más robots, y el rechazo es minoriario. Pero este vandalismo genera enormes pérdidas a los dueños de esos robots, porque cada uno cuesta miles de euros.

Según cuenta Futurism, la empresa Kiwibot ha repartido más de 80.000 paquetes o pedidos desde 2020, y ha registrado 1.600 incidentes de vandalismo. Eso es el 2% de las entregas, que no parece mucho, pero genera enormes pérdidas cuando los robots son pateados, inundados de grafiti, o forzados.

El creciente rechazo a la IA

En Internet hay una gran cantidad de fotos y vídeos. En muchos casos se trata de borrachos o gamberros, pero cada vez se detectan más casos de robots vandalizados porque son una amenaza para el empleo.

En los dos robots de Uber Eats que puedes ver en la foto de apertura de la noticia, que trabajan en Sheffield, Reino Unido, alguién escribió: “Off the streets”, es decir, “Fuera de las calles”.

En un incidente registrado en Washington, un robot de reparto le pide a un peatón que pulse el botón del semáforo, para que se ponga verde. El hombre se enfada, y comienza a gritarle: “¿Estás robando un trabajo humano, y me pides que pulse el botón por tí?”. Tras insultarle, termina: “No voy a pulsar nada. Púlsalo tú”.

Solo en los últimos días, hay registros de robots lanzados a un arbusto, pintados con la frase “Destrúyeme”, o “decorados” con pañales usados.

Es un sentimiento que las compañías de IA no han calibrado, incluyendo Elon Musk, que quiere poner millones de robots Optimus en las casas y en las calles.

A medida que la IA quite los puestos de trabajo a los humanos, y el descontento crezca, lo que puede pasar es impredecible. Es algo que las compañía de IA y robótica tendrán que afrontar lo más pronto posible.

 

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