La NASA tiene un problema que han ignorado durante años. La agencia espacial estadounidense sigue operando las sondas Voyager con un software escrito en ensamblador, un lenguaje de programación que es tan obsoleto que casi nadie utiliza ni es capaz de de entender en la actualidad.
Apenas un puñado de ingenieros octogenarios de cuando se creó el software de las Voyager siguen vivos en la actualidad, y la NASA no encuentra nadie que quiera encargarse de descifrarlo. El lenguaje escrito para procesadores General Electric tiene los días contados.
La NASA sigue utilizando un lenguaje nacido en 1970
El software de las sondas Voyager ha cumplido 56 años y empieza a quedarse obsoleto. Los procesadores General Electric, fabricados a principios de la década de 1970, alimentan tres sistemas informáticos esenciales: el Subsistema de Comando Informático, el Subsistema de Control de Actitud y Articulación y el Subsistema de Datos de Vuelo (FDS).
El FDS se encarga de empaquetar los datos recogidos y comunicarse con la Tierra, un sistema que falló. El Voyager 1 perdió la comunicación durante cinco meses entre finales de 2023 y principios de 2024.
El software de vuelo a bordo y las herramientas en la Tierra empiezan a tener serios problemas, ya no son compatibles. La NASA busca a la desesperada ingenieros que puedan programar en ensamblador desde 2015, pero la misión no es muy atractiva para muchos.
Los recursos informáticos a bordo de las sondas Voyager apenas se acercan a los estándares actuales. La memoria total es de entre 64 y 70 kilobytes, menos del peso de una imagen pequeña actual, con un funcionamiento que los ingenieros comparan con el Apple II.
Voyager tiene fecha de caducidad
La NASA está operando una sonda con recursos informáticos de otra era tecnológica, a lo que se suma el desgaste que supone 49 años de funcionamiento ininterrumpido. El sistema tiene fallos que van más allá del lenguaje.
La Voyager 2 se acercó a Neptuno en agosto de 1989, donde se actualizó el software de vuelo para que cada sonda fuese más autónoma. No era necesaria una continua supervisión desde la Tierra, solo era necesario enviar secuencias de comandos que la NASA carga cada pocos meses.
El equipo de ingenieros ha desaparecido y solo quedaba Larry Zottarelli que seguía trabajando en el proyecto Voyager hasta que se jubiló en 2016 a los 80 años. Las personas que construyeron esta nave espacial ya no viven.
Las nuevas generaciones no se sienten atraídas por una misión con continuos fallos, pérdidas de documentación y fecha de caducidad. Voyager podría permanecer dentro del alcance de la Red del Espacio Profundo hasta 2036, siempre y cuando no haya más cortes de comunicación.


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