La leyenda urbana sobre la vista a la que no deberías hacer caso si buscas una buena pantalla o monitor

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Como siempre, cuando se trata de dispositivos tecnológicos no pueden faltar las leyendas urbanas que se hacen famosas y desinforman a la multitud.

De hecho, hay muchos mitos sobre televisores inteligentes y monitores gaming que han influido en la compra de millones de usuarios.

¿Recuerdas cuando decían que el ojo humano no puede ver más de 60 FPS? Es uno de los temas más hablados cuando se busca una buena pantalla para ver contenido de alta calidad o mejorar la experiencia en videojuegos de PC y consolas como PlayStation 5 o Xbox Series X|S.

Si bien parece un análisis lógico, lo cierto es que en muchas ocasiones han llevado a las personas a tomar malas decisiones cuando se comparan tecnologías como paneles OLED y características como la tasa de refresco.

Esta confusión solamente limita la elección a la hora de escoger un buen producto. La clave es entender cómo funciona realmente la visión humana y por qué los 60 FPS no deben ser el tope cuando estés buscando pantallas modernas.

El mito de los 60 FPS y la verdad sobre cómo funciona el ojo humano

¿Cómo aumentar los FPS en los videojuegos de PC o consolas? Eso es una de las muchas preguntas que se suelen hacer los gamers y he aquí el dilema sobre lo importante que son los fotogramas por segundo y la tasa de refresco.

En videojuegos online y plataformas de streaming, cada detalle en características como estas cuenta. Dependiendo de la capacidad que tenga el dispositivo ante estos factores, la experiencia puede resultar buena o mala.

Entonces, mientras más FPS, es mejor para enterarse de todos los movimientos y cambios que aparecen en la pantalla. La idea de que el ojo humano no puede percibir más de 60 FPS es un mito que se ha mantenido a lo largo del tiempo y que se debe eliminar al ser empleado como un concepto erróneo.

Principalmente, es una creencia que se originó por la fusión del parpadeo, la cual determina cómo se adapta el ojo a las fuentes de luz. Cuando un punto de luz parpadea demasiado rápido, deja de verse intermitente y parece como si siempre estuviera continua debido al «límite de la vista».

En modelos antiguos de televisores o bombillas, esto era un tipo de «solución» porque el parpadeo que tenían desaparecía cuando llegaba una frecuencia con la velocidad adecuada. Sin embargo, en la actualidad esto ya no funciona así porque no es lo mismo ver una imagen estática que percibir diferentes cambios.

Para ser más específicos, en los Smart TV y monitores gaming se debe visualizar movimiento fluido, seguimiento de objetos y cambios de animación, por lo que esos fotogramas por segundo sí se notan debido sistema dinámico.

La visión se adapta, anticipa los cambios y responde a los estímulos en tiempo real, siendo cruciales puntos clave como la velocidad, reacción, suavidad y claridad de las imágenes.

Por eso mismo es que los jugadores que se adentran en títulos como Fortnite, ARC Raiders o Calle of Duty: Warzone se dan cuenta de los shooter, buffer y bajones de FPS o las diferencias entre las frecuencias de 60 Hz, 144 Hz y 240 Hz.

¿Por qué las frecuencias de actualización altas sí importan más allá de 60 FPS?

Muchos de los juegos actuales toman en cuenta los 60 FPS como un estándar sólido y es prácticamente el más común en el consumo de contenido o trabajo diario desde diversos dispositivos.

No obstante, las frecuencias altas son un punto que sí debería tenerse en cuenta a la hora de escoger una pantalla nueva. La tasa de refresco se refiere a las veces en las que una imagen se actualiza por segundo, por lo que mientras más alto sea, mejor es la experiencia y se siente más natural para la visión humana.

Por ejemplo, hacer uso de 120 Hz, 144 Hz o 240 Hz es una buena elección en entornos donde hay muchos detalles a tener en cuenta, como los videojuegos competitivos o la edición de animación. A más FPS y mayor frecuencia de actualización, la información visual llega antes a tus ojos.

Hablando desde la experiencia propia, con una laptop que cuenta con 240 Hz, al hacer pruebas en comparación con 60 Hz, la diferencia es muy grande, pues se nota cómo el cursor tiene retraso de imagen a simple vista. Eso quiere decir que no solamente es un aspecto ideal para el gaming, sino también para para el uso del día a día.

 

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