NordVPN fulmina una función adelantada a su tiempo: así funcionaba Meshnet

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NordVPN ha puesto fecha de cierre a una de sus funciones más ambiciosas, se trata de Meshnet, que dejará de funcionar el 1 de diciembre de este año. La compañía se despide de una herramienta gratuita que, pese a su potencial, nunca consiguió un hueco real entre la mayoría de sus usuarios. 

Cabe destacar que una de las propuestas más innovadoras dentro del sector de las VPN se apaga no por falta de calidad, sino porque no encajó con lo que el público pedía, así lo confirmó la compañía en una entrada en su blog oficial

Qué era Meshnet y por qué era una de las funciones más prometedoras 

Si usabas Meshnet, podías enlazar tus dispositivos de forma directa y segura gracias al protocolo NordLynx, sin tener que pasar por servidores intermedios. Eso significaba que tu portátil podía acceder al ordenador de casa como si estuvieras sentado delante de él, o que podías compartir archivos sin depender de servicios externos. 

Del mismo modo, abría la puerta a montar partidas en un servidor privado de juegos con amigos o a reproducir tu biblioteca multimedia desde cualquier parte del mundo.

Lo diferencial de esta función es que no estaba pensada para desbloquear catálogos de streaming o esconder tu ubicación —los usos más habituales de una VPN—. Meshnet ofrecía una red privada entre tus propios equipos, gratuita y con una seguridad de alto nivel. En un mercado saturado de servicios que prometen lo mismo, NordVPN se atrevió a dar un paso distinto.

Cabe señalar que el problema no estuvo en la tecnología, sino que no fue del interés de los usuarios. La herramienta era demasiado avanzada para un público que busca en una VPN soluciones más simples, como navegar de forma privada o ver contenidos restringidos por país.

Sus ventajas eran claras para perfiles técnicos o empresas, con conexión remota, transferencia segura de archivos, acceso flexible a servicios internos. Sin embargo, para quien solo quiere más privacidad en su móvil o en su Smart TV, todo eso quedaba lejos de sus necesidades. 

Es importante mencionar que la propia NordVPN reconoce que la adopción fue mínima y que el esfuerzo no compensaba el coste de mantenerla.

El caso de Meshnet ilustra bien cómo incluso una función sólida puede quedar fuera de juego si no conecta con la expectativa de la mayoría. Lo que para expertos era un salto enorme, para la mayor parte de usuarios resultaba un añadido complejo, poco práctico o simplemente invisible.

Alternativas tras el cierre de Meshnet 

Con el cierre de Meshnet, NordVPN propone varias opciones a quienes todavía la usaban. La primera es NordLocker, su servicio de almacenamiento seguro en la nube con 3 GB gratuitos, suficiente para cubrir la parte del intercambio de archivos. 

Para el acceso remoto, la propia compañía recomienda ZeroTier, una plataforma externa que permite enlazar hasta 10 dispositivos sin coste alguno.

En paralelo, siempre queda recurrir a soluciones más generalistas como Google Drive, Dropbox o herramientas de escritorio remoto. No son lo mismo, porque Meshnet ofrecía una red directa bajo tu control, pero al menos permiten cubrir una parte de sus funciones.

Lo que ocurrió es un recordatorio de que en tecnología no siempre gana el producto más avanzado, sino el que sabe responder a las necesidades concretas de sus usuarios. Quienes probaron esta función la describen como versátil y segura, pero nunca llegó a crear una comunidad amplia que la sostuviera.

 

NordVPN lo tenía todo para presumir de haber reinventado la idea de VPN personal. Sin embargo, la mayoría no buscaba montar una red privada entre sus dispositivos, sino algo más sencillo. Ese desajuste condenó a Meshnet a ser un experimento brillante que no logró encajar en la vida diaria de sus clientes.

El 1 de diciembre, NordVPN apagará definitivamente Meshnet, donde la compañía fulmina una de sus funciones más originales, no porque fuera inútil, sino porque el mercado no estaba preparado para ella, en palabras sencilla, estaba adelantada a su época.

Ahora queda la sensación de que la función fue un adelanto a su tiempo, un proyecto que mostró hasta dónde puede llegar una VPN, pero que terminó cayendo por exceso de ambición en un terreno donde la sencillez pesa más que la innovación.

 

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