En tiempos de guerra, el GPS se vuelve inútil. Es una de las conclusiones que ya se puede sacar de la invasión de Ucrania. Por eso todas las potencias ya están buscando alternativas. Una de las que mejor pinta tiene es la navegación cuántica, que Boeing lleva meses probando con éxito.
La aviación moderna utiliza el GPS para guiarse, porque cubre todo el planeta. Es muy útil para la aviación comercial, pero se vuelve inservible cuando hay una guerra, porque ambos bandos lo inhiben para evitar que los drones militares encuentren los blancos.
El GPS fija la posición exacta de un lugar u objeto, incluso aunque esté en movimiento, usando cuatro satélites. Tres de ellos calculan la latitud y la longitud, usando la triangulación, y un cuarto su altitud. Es un sistema relativamente preciso, con una variación de unos metros.
La navegación cuántica, alternativa al GPS
Cegar el GPS es bastante sencillo, basta con generar interferencias más fuertes que silencien o enturbien la señal. Y como es una señal de radio, se puede hacer desde cientos de kilómetros de distancia. Es lo que hizo Rusia el pasado fin de semana para dejar sin GPS el avión de Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, cuando viajaba a Bulgaria.
Es por eso que diferentes países están probando sistemas alternativos al GPS para orientarse, desde el magnetómetro cuántico a la conexión 4G, que ya ha usado la propia Rusia.
Pero el más avanzado de todos parece ser la navegación cuántica, que emplea átomos para calcular la dirección del movimiento y, con ello, la posición en relación con un punto de partida.
La gran ventaja de la navegación cuántica es que no puede ser interceptada por el enemigo, porque no emite ningún tipo de ondas. Tampoco requiere satélites. Además, al contrario que el GPS, que tiene una precisión de metros, la de este nuevo sistema que ya está probando Boeing, es milimétrica.
¿Cómo funciona la navegación cuántica? Emplea una Unidad de Medición Inercial Cuántica (IMU) de seis ejes, que puedes ver en esta foto:
Esta IMU integra tres sensores inerciales cuánticos, cada uno de los cuales mide las aceleraciones y rotaciones de un solo eje del avión. Es decir, la dirección que toma.
La IMU utiliza una técnica de detección cuántica llamada interferometría atómica para detectar la rotación y la aceleración utilizando átomos, proporcionando precisión y exactitud.
En palabras sencillas, la IMU detecta cómo afecta un cambio de dirección a la rotación y aceleración de los átomos, y en función de esos cambios, puede calcular la dirección que ha tomado el avión.
Boeing completó unas pruebas en Saint-Louis, en Estados Unidos, instalando un IMU en el avión Beechcraft 1900D. Voló durante unos kilómetros orientándose correctamente mediante la navegación cuántica, en lugar del GPS.
Ahora Boeing quiere ver su rendimiento en situaciones complejas, por ejemplo cuando el avión hace un looping, o vuela en zigzag. Si supera estas pruebas, estará en condiciones de ser instalado como un sustituto del GPS.
Dicen que lo que más acelera el desarrollo de la tecnología es una guerra, o una carrera espacial, y aquí tenemos una buena prueba.


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