Cada vez que la tecnología avanza, surgen voces contrarias que alertan de los peligros que esta trae consigo. Un buen ejemplo de ello es la inteligencia artificial, foco de todos los debates últimamente. Pero no es lo único que parece preocupar a algunos expertos. Las gafas inteligentes, de hecho, llevan un tiempo en el punto de mira, y no faltan quienes las consideran peligrosas.
Al menos, desde el punto de vista de la privacidad. ¿Está la sociedad preparada para gadgets tan «indiscretos», al menos según algunos, como los que fabrica Meta? Tal vez sí o tal vez no, pero lo que está claro es que los episodios incómodos serán cada vez más frecuentes. Algunos tan sorprendentes como el que dice haber experimentado una chica a través de su perfil de TikTok.
Las gafas inteligentes de Meta, ¿un problema para la privacidad?
Puesto que las gafas inteligentes llevan tiempo despertando inquietudes, no es de extrañar que el vídeo publicado por Aniessa Navarro no haya tardado en volverse viral. Esta neoyorquina ha hablado de una peculiar situación que tuvo que vivir recientemente. Todo sucedió cuando se dirigió a un salón de belleza europeo. tipo spa, que al parecer se ubica en el corazón de Manhattan.
Al principio la historia no tiene nada de excepcional. La joven se preparó para llevar a cabo una depilación de su cuerpo, pensando en las vacaciones. Sin embargo, en ese momento notó algo extraño: la mujer que le atendía llevaba puestas unas gafas inteligentes. Un modelo Ray-Ban de los que desarrolla Meta. Un artículo que ronda los 350 dólares de precio.
No es algo que pase lo que se dice inadvertido, así que Aniessa reparó en ello. Hay que tener en cuenta que esas gafas inteligentes cuentan con distintas características, como tener Bluetooth, permitir realizar llamadas o dar órdenes simplemente con la voz. Pero dada la situación íntima en la que se encontraba la tiktoker, lo realmente preocupante era otra cosa: son capaces de grabar con manos libres.
Aunque este tipo de gafas inteligentes suelen contar con una luz que indica cuándo están funcionando (es decir, grabando, para ser más concretos), no es difícil camuflarlo. Al menos, como la chica señala, hay muchos tutoriales en Internet para trucar los modelos de Ray-Ban y que así no den pistas de si realmente están guardando un vídeo del momento o algo por el estilo.
Un asunto que terminó con abogados de por medio
Cuando Aniessa comentó el asunto a la esteticista, este le quitó importancia diciendo que simplemente se trataba de unas gafas homologadas, y que las necesitaba para hacerle la depilación correctamente. Sin embargo, siempre puede quedar la duda, ¿no? La tiktoker terminó por ponerse en contacto con abogados, por consejo de sus seguidores, aunque finalmente renunció.
La cuestión, en cualquier caso, pasa por la privacidad y el riesgo para la misma que suponen las gafas inteligentes. Por supuesto, son especialmente delicadas en situaciones como esta, cuando una chica va a hacerse la depilación de una parte íntima. Sin embargo, también pueden amenazar muchos otros momentos cotidianos. ¿Dónde termina tu libertad y empieza la del otro?


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