¿Estalla la burbuja de la IA? Grandes empresas están reduciendo su uso cansadas de sus errores y volviendo al trabajo humano

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No cabe duda de que todo lo que tenga que ver con la inteligencia artificial, en cierto modo, asusta y las predicciones no son precisamente optimistas en relación al futuro laboral a nivel mundial, especialmente en los puestos de trabajo de oficina, que popularmente se conocen como trabajos de cuello blanco.

Tanto es así que uno de los grandes cerebros detrás de Anthropic, Darío Amodei, ha llegado a hablar de una «masacre de cuellos blancos», un cambio absoluto que afectará a millones de personas que trabajan en tecnología, economía, derecho y consultoría, entre otras de las áreas.

A pesar de que nadie duda de que un hombre como Amodei sabe de lo que habla, por lo que vive y experimenta a diario en sus carnes y aunque muchas encuestas apuntan a que empresas de todo el mundo se interesan cada vez más por proyectos impulsados por IA, hay informes que señalan que esta tecnología se está desinflando.

De hecho, la encuesta The GenAI Divide: State of AI in Business 2025 del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) ha revelado recientemente que el 95% de los proyectos piloto de IA generativa en grandes empresas estaban fracasando, «ofreciendo poco o ningún impacto medible en las ganancias y pérdidas».

«Las habilidades humanas se están volviendo premium»

Debido a eso, muchas organizaciones están modificando su estrategia empresarial para reintroducir talento humano que había sido sustituido por IA. «Lo que estoy viendo que está sucediendo es que los humanos están volviendo al circuito», ha explicado Kelly Monahan, que es la directora general del Upwork Research Institute.

Esta organización, que también ha lanzado un informe relacionado con este tema recientemente, ha puesto en evidencia que algunos empresarios se están dando cuenta de que no han obrado bien al incorporar la IA de manera prematura en sus negocios y que echan en falta el talento humano que desecharon.

«Estamos viendo que las habilidades humanas se están volviendo premium. Creo que la gente se está dando cuenta que incluso los mejores modelos de IA todavía alucinan un 10% y un 12% del tiempo», ha señalado Monahan, haciendo referencia al fenómeno que tiene lugar cuando las máquinas que ejecutan esta tecnología interpretan los datos de manera errónea.

Y es que la democratización y expansión de esta tecnología a todos los niveles está demostrando a cada vez más gente lo peligrosa que puede ser cuando se equivoca y que, para contrarrestar su impacto negativo, son necesarias personas humanas que la controlen y verifiquen los hechos que reproducen.

Disminuye la inversión en IA

Los datos más recientes recopilados por la Encuesta de Tendencias y Perspectivas Empresariales (BTOS), realizada por la Oficina del Censo de Estados Unidos, indican que la tasa de adopción de IA entre las grandes empresas ha disminuido un 2%, de un 14% a un 12%, desde principios de este año hasta finales de este verano.

A esta disminución se suma la situación en la que se encuentran empresas medianas, que siguen siendo menos propensas a adoptar herramientas de inteligencia artificial, ya que registran máximos en torno al 4,8%. Las organizaciones más pequeñas, en cambio, reflejan una tasa de adopción modesta, pero constante, del 5,5%.

Para Monahan, la gente no está evitando utilizar la IA en el entorno laboral o el personal, sino que no confía plenamente en el contenido que esta tecnología es capaz de ofrecer sin que haya personas que puedan confirmar que lo está haciendo bien. «Esto hace que la evaluación humana sea esencial», ha subrayado.

 

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