Confirmado: la Armada británica realiza el primer disparo de un misil antibuque NSM desde una de sus fragatas

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Esta semana ha tenido buenas noticias para la Armada británica. La HMS Somerset, una fragata Tipo 23 de la Real Armada británica, disparó a la perfección un misil Naval Strike Missile (NSM) en el marco del ejercicio multinacional Aegir 25. El escenario fue el polígono de pruebas de Andøya, en Noruega, país que precisamente fue de los primeros en adoptar de este sistema.

Esto, para aquellos que anden algo perdidos, marca un antes y un después, ya que, durante muchos años, el misil Harpoon Block 1C había sido el arma básica, el estándar en los buques de la Royal Navy. 

Allá por los años 80 y 90 fueron una gran estrella, pero su diseño y capacidades ya han quedado bastante desfasados para los avances que se están viviendo actualmente. De ahí que esto ya se haya visto como una necesidad urgente, más que como un simple cambio.

Yendo a algunos datos, el Naval Strike Missile es una creación de Kongsberg Defence & Aerospace, con un diseño muy curioso que lo hace difícil de detectar por radares enemigos. Con un alcance superior a las 100 millas náuticas y una cabeza de guerra de 400 kilos, se posiciona actualmente como uno de los misiles más top en servicio en Europa. 

Una de sus grandes ventajas es que no solo puede atacar barcos, sino también objetivos terrestres en zonas costeras gracias a esa distancia de tiro. Al parecer, esto es solo el inicio. El Reino Unido participa junto a Francia en el desarrollo del Future Cruise/Anti-Ship Weapon (FCASW), un programa que busca dotarles hacia finales de la década de un sistema de última generación. Por así decirlo, esto, al menos al momento, es un parche bien necesario.

A día de hoy, son tres las fragatas que ya cuentan con el NSM: la Somerset, la HMS Portland y la HMS Richmond. Esta última, de hecho, fue equipada en Noruega el pasado marzo antes de integrarse al portaaviones HMS Prince of Wales en un despliegue que recorrerá desde el Atlántico Norte hasta el Mediterráneo. 

La idea con todo esto es reforzar la presencia de la flota de superficie en aguas donde la competencia es extrema, desde el Mediterráneo oriental hasta el Indo-Pacífico.

La Armada de EEUU tiene el arma definitiva: un buque de guerra robot de 100 toneladas que ataca a 1.600 kilómetros de distancia

Por supuesto, aquí son todos los países los que se están poniendo las pilas a la hora de innovar y no quedarse atrás en lo que a guerra naval se refiere. Sin ir más lejos, lo que la Armada de Estados Unidos está preparando para sus fuerzas navales, gracias a la colaboración entre una startup nueva de veteranos de la Marina y uno de los astilleros tradicionales más potentes del país, es una auténtica bestia.

Se trata de una flota de buques de superficie autónomos, modulares y flexibles, que combinan la agilidad de una empresa emergente. Los buques pesan hasta 100 toneladas y pueden navegar más de 1.600 kilómetros sin repostar, por lo que son perfectos para misiones largas y de extrema dificultad en alta mar.

Como si de un enjambre mastodóntico se tratase, lo que buscan es una flota totalmente versátil. Esto lo consiguen precisamente con la modularidad, que permite que se cambien fácilmente los módulos de armamento o equipamiento según la misión que toque.

Tienen un diseño tipo catamarán con dos cascos delgados para mayor estabilidad y velocidad, alcanzan velocidades máximas de 46 km/h y pueden operar autónomamente por meses. Por otro lado, el buque actúa como plataforma para lanzar misiles de última generación, como el LRASM (Long Range Anti-Ship Missile), diseñado para atacar objetivos lejanos.

 

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