Por supuesto, esto se trata de una exageración y, tristemente, una comunicación en desuso, pero cuando los móviles aún no existían, y la señal de internet era algo del futuro, en La Gomera, una de islas de las Canarias, la gente usaba una forma especial de comunicarse a grandes distancias: el Silbo Gomero.
Se trata de un lenguaje que convierte las palabras del español en silbidos muy concretos y potentes, capaces de ser escuchados y comprendidos entre montañas y valles separados por kilómetros. Aunque no lo creas, funciona, y esta forma de comunicarse se ha convertido en algo único en el mundo.
Tiene sus raíces hace siglos, probablemente de los aborígenes guanches, y se fue adaptando al castellano tras la conquista española. Lo que alguna vez fue una necesidad para la agricultura y la ganadería, hoy es una tradición que mantiene viva la identidad de la isla. La gente lo usaba para avisar de la llegada de un familiar, pedir ayuda o simplemente contar lo que pasaba en el pueblo vecino.
En 2009, la UNESCO reconoció su valor histórico y cultural, declarando el Silbo Gomero como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. La idea es que el silbo no desaparezca y se siga enseñando en las escuelas de La Gomera, para que nuevas generaciones aprendan una forma más de comunicarse, alejada de los tan usados móviles o apps como WhastApp.
Así es como funciona esta antigua forma de comunicarse
El Silbo Gomero funciona gracias a una sustitución de sonidos. Usa solo unos pocos silbidos diferenciados entre tonos y pausas para reemplazar las vocales y consonantes del español. Así, se puede transmitir prácticamente cualquier mensaje, con palabras completas y frases.
Desde luego no es algo que cualquiera pueda hacer, de ahí esa formación y, si alguna vez has visitado la isla y te lo han mostrado en directo, verás que funciona, pero, sinceramente, no comprendes absolutamente nada. Es un código secreto que solo ellos saben interpretar.
La maravilla de todo esto es que, por sus características, el silbo puede ser escuchado y entendido a grandes distancias, incluso a través de valles y montañas, donde ni siquiera la voz hablada podría pasar.
A día de hoy, continúa siendo usado en la vida diaria por más de 22.000 personas en la isla, además de, como antes se mencionaba, tratar de enseñarlo a nuevas generaciones. Además, ya hay algunas iniciativas que buscan registrar y difundir el silbo a través de sonido y video, para que todo el mundo pueda conocerlo.
Que pueda sustituir a WhatsApp es una ironía, no cabe duda, pero, mientras tú envías mensajes que dependen de cobertura, el gomero puede hacerlo al instante con solo un silbido. Desde luego, existen alternativas muy precisas y humanas que permiten conectar a las personas incluso cuando la tecnología falla.


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