El lado oscuro de la caída mundial de Amazon Web Services (AWS): «Estamos vendidos a tres grandes empresas»

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Una caída masiva de Amazon Web Services (AWS) afectó el 20 de octubre a miles de aplicaciones y usuarios en todo el mundo. Este grave problema, tal y como ocurrió en su momento con Microsoft, vuelve de nuevo a poner en algo peor, la concentración de la infraestructura digital en pocas manos y lo que ocurre cuando falla.  

Los problemas, que comenzaron a investigarse a las 9:11 de la mañana en horario de España peninsular, afectaron a webs y plataformas de todo tipo que dependen en parte o completamente de los servicios en la nube de Amazon

Afectaron a la propia Amazon, Alexa, PrimeVideo, Crunchyroll, Canva, Perplexity o Duolingo. También redes sociales como Snapchat o Goodreads, e incluso videojuegos como Fortnite, Roblox o Clash Royale. 

El problema puntual se originó en la región US-EAST-1 de AWS, su centro de datos más grande y antiguo, ubicado en Virginia. Un error en la configuración del sistema de nombres de dominio (DNS) para el servicio DynamoDB hizo que muchas aplicaciones dependientes perdieran acceso a sus bases de datos, dando pie a fallos masivos en todo tipo de servicios digitales.  

Este error se extendió por continentes y sectores, parando por completo sus actividades: el gran problema de la dependencia

Lo que ha sucedido con AWS deja nuevo al descubierto un problema mayor, una muestra del peligro de depender demasiado de unos pocos grandes proveedores que controlan al completo la infraestructura de internet. Juntos, AWS, Microsoft Azure y Google Cloud tienen alrededor de dos tercios del mercado global, centralizando el poder.

Expertos en computación como Nishanth Sastry señalan que la mayoría de las empresas y gobiernos confían absolutamente en AWS, sin contar con planes secundarios, planes de emergencia que les permitan seguir funcionando si algo falla. 

El gran problema es que a nivel de desarrollo y programación es imposible evitar este tipo de fallos de vez en cuando y son solventados rápidamente. Sin embargo, paralizar sectores por completo supone grandes pérdidas, de ahí que sea vital contar con un plan B. 

Corinne Cath-Speth, responsable digital en ARTICLE 19, añade que las infraestructuras críticas deben ser mucho más descentralizadas para garantizar la diversidad. Amandine LePape, directora de operaciones de Element, llama a apostar por la descentralización y el autoalojamiento, para poder aislar estos errores y que no sus efectos se reduzcan al mínimo.

Y es que, aquí no solo pequeñas empresas sufren por esta caída; incluso apps como Signal, que implementan sistemas en diferentes proveedores, vivieron fallos porque buena parte de su infraestructura también depende de AWS. 

El historial de caídas importantes de AWS se remonta a años anteriores y la probabilidad de que vuelva a ocurrir es alta

Como ves, esto no es algo nuevo y, como dicen, probablemente se den más a menudo. Lo más grave de todo no es que paralice apps como Signal, que también, sino que afecte sectores críticos como la salud, finanzas o emergencias, tal y como ocurrió con Microsoft.

En ese caso, aeropuertos de todo el mundo se retrasaron en los vuelos, dando pie a cancelaciones y graves problemas a la hora de facturar o el embarque. El sector de la banca también sufrió problemas en sus sistemas de banca online, cajeros automáticos y plataformas de trading. Incluso el propio Amazon Web Services pudo vivir en primera persona este error.

 

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