He pasados dos meses con el televisor Sony BRAVIA 5 de 65 pulgadas, un televisor que me ha hecho reconocer que el tamaño sí importa y también la versatilidad en este tipo de equipos, además de que puede presumir de una imagen y un sonido nítidos con decenas de opciones de personalización sin pasarse de precio.
Cuando me propusieron analizar este producto, tuve mis dudas acerca de si realmente iba a tener una experiencia grata. No porque el televisor no merezca la pena, sino porque estoy acostumbrada a mi tele tonta, que funciona con un Chromecast de toda la vida, y a la que no tengo que dedicar demasiado tiempo a la hora de configurarla.
¿La razón? Siempre he preferido el plug & play a televisores que lo tienen todo, ya que siempre siento que no aprovecho lo suficiente sus funcionalidades. Digamos que nunca me ha importado tanto la calidad de la película, ni visual ni auditiva, sino más bien que sea sencilla de poner en marcha y tenerla de fondo mientras como o trabajo.
Como se dice coloquialmente, este modelo de Sony BRAVIA me ha callado la boca: sí, necesitaba un televisor moderno y completo. Además, tener un producto como este en casa cambia por completo tu forma de entender y disfrutar el cine y las series.
¿Merece la pena comprar el Sony BRAVIA 5 de 65″?
Cuando adquirimos un producto como este, lo habitual es mirar el precio, ya que hoy muchas marcas desarrollan televisores y algunas de ellas cuentan con el beneficio de impulsar un ecosistema que permite conectar otros dispositivos. Es el caso de Samsung con SmartThings. Puede que con Sony no tengas esa ventaja, pero sí un precio más razonable.
Pongo por caso el Samsung S95F de 65 pulgadas, que actualmente se vende en la página web del fabricante por 1.699,99 euros. Este de Sony tiene prácticamente todo lo que tiene el otro (por ejemplo, esta pantalla no es OLED, pero sí puede ofrecer contenidos en alta resolución y 4K) y goza de unas funciones de IA muy sencillas que no generarán rechazo a los menos entusiasmados por esta tecnología.
Sony BRAVIA 5 de 65″, análisis y opinión:
- Características del Sony BRAVIA 5 de 65″
- Un diseño que se integra en el hogar y no tiene peligro de caídas
- Imagen perfecta, con las imperfecciones que esperaba en películas y series antiguas
- La IA no es protagonista y eso se agradece cuando vienes de un televisor menos moderno
Características del Sony BRAVIA 5 de 65″
Un diseño que se integra en el hogar y no tiene peligro de caídas
Uno de los muchos motivos por los que no había probado un televisor de este tamaño antes es, precisamente, ese, el lugar que necesita y que precisamente no tengo en mi salón. Da la casualidad de que el lugar en el que puedo poner la pantalla es estrecho, de modo que, hasta ahora, no me había atrevido a escoger uno de 65 pulgadas como este.
Hablamos de un ancho de 1,45 centímetros y 83 centímetros de alto, con unos bordes finísimos que no alcanzan el medio centímetro. De esta manera, este modelo da la sensación de ser incluso más pequeño de lo que es, ya que no tiene unos bordes anchos y negros que puedan darle un volumen mayor en la estancia.
Tanto los biseles, que son planos, como las patas son de color plateado oscuro (a mí, personalmente, me parece negro) y de ellas puedo decir que me han sorprendido para bien y me han permitido despreocuparme por completo.
Me explico: con el televisor colocado cerca de una puerta y con dos gatos que superan los seis kilogramos, se me había pasado por la cabeza que la TV acabara en el suelo y no ha sido así. Menos mal, dicho sea de paso. Éstas, por cierto, se pueden colocar en dos posiciones, para dejarle el hueco pertinente a la barra de sonido si se desea añadir como complemento.
También son súper estables y le dan un aire de ligereza que, probablemente, no conseguiría con una peana, necesariamente más robusta y más llamativa que sus patas, claro. Tampoco es que sean demasiado largas y, aunque yo la he probado directamente en el suelo, pongo la mano en el fuego a que se puede colocar en cualquier mueble de televisión de tamaño medio.
Con este soporte, que se coloca muy fácilmente, el producto alcanza un peso de 26,3 kilogramos, bastante sorprendente a pesar de que es muy fino, de modo que para moverla de un sitio a otro o, incluso, para sacarla de la caja (sin el soporte, el peso del televisor es de 24,9 kilogramos) he necesitado que me echaran una mano.
A nivel de conectividad, no le falta de nada: dispone de cuatro entradas de HDMI, salida de sonido simultánea con el altavoz compatible con un dispositivo Bluetooth A2DP y dos puertos USB, entre otros, que están colocados en el lateral y que también admiten diferentes formatos de unidad USB. Entre ellos, FAT16, FAT32 y NTFS.
Por otra parte, es compatible con WiFi 6 y WiFi 6E, lo que ya denota que tardará en quedarse obsoleta, debido a que otros televisores con características similares y precios incluso más altos solo vienen con WiFi 5. Esto significa que podrás disfrutar de este televisor sin ningún problema al menos cinco o seis años.
Además, este televisor viene con dos mandos: uno dedicado a los servicios de la smart TV y otro que hace las veces de controlador de la televisión tradicional. Este no lo he utilizado y, de hecho, creo que podría evitarse de alguna forma. Propongo, por ejemplo, integrarlo en el otro mando, para que se pueda aprovechar mejor.
Sobre el mando principal, que funciona con pilas, solo comentar que incorpora los botones habituales (las flechas para navegar, el control por voz de Google, los botones para subir y bajar el volumen, el de Home para volver a la interfaz principal, etc.) pero viene con unos predeterminados que no me acaban de convencer.
Y es que, bajo el botón de Configuración y Play/Pausa, se presentan tres pares de botones enfrentados, que funcionan como acceso directo a ciertas plataformas de streaming. Esto es muy habitual en los televisores actuales, para evitar que des pasos de más buscando el contenido que quieres ver.
Como era de esperar, no faltan Netflix, Disney+, Prime Video o YouTube, pero no entiendo cómo también se integra la plataforma Crunchyroll (que no es precisamente conocida y no HBO). Vale que esta otra ha cambiado de nombre varias veces, pero evitarla me parece un error, siendo una de las más utilizadas.
Imagen perfecta, con las imperfecciones que esperaba en películas y series antiguas
Vaya por delante que este televisor no es OLED, lo que quiere decir que su contraste es menor y no ofrece lo que habitualmente se denominan «negros puros». Ahora bien, su tecnología LCD con retroiluminación Mini LED no lo deja en mal lugar y se defiende muy bien, con una imagen nítida (mejor en los colores claros, por definición) y un alto nivel de detalle.
Lo mejor, en este caso, es que respeta la edad de las películas que no están remasterizadas y saca a relucir las imperfecciones que las hace especiales. Como gran admiradora de lo vintage y los fritillos que suenan cuando reproduzco un vinilo antiguo, admito que me ha dado mucha curiosidad ver el tratamiento que le ha dado al cine de los 2000.
No tiene un brillo espectacular (su valor máximo es de 45 y salta en intervalos de 5, de modo que se aprecia muy bien el cambio entre uno y otro), pero suficiente para tener acceso a una buena imagen, potenciada por tecnologías de mejora del color como XR Triluminous Pro o Live Colour; sin reflejos ni destellos.
A nivel de configuración de modos de imagen, no es que tenga demasiadas opciones, pero sí las justas para que no tardes media hora en escoger la que mejor se ajusta a lo que buscas. Por ejemplo, se puede elegir el tipo de imagen que quieres, ya sea para Imágenes/Vídeo, Juego o PC. Esta última, por cierto, aclara demasiado la interfaz, para mi gusto, pero ofrece una experiencia más similar a la de un monitor.
Los modos de imagen para juego tampoco abundan, ya que solo ofrece el formato Estándar, Juego FPS para shooters en primera persona y Juego RTS para juegos de estrategia en tiempo real. Luego ya se pueden configurar los valores habituales en este tipo de equipos, como el brillo, el color, la claridad o el movimiento, para reducir el desenfoque durante las partidas o activar el modo película.
Cabe comentar que, aunque no he tenido la oportunidad de probarlo con la consola que fabrica esta compañía, PlayStation 5, este televisor dispone de mapeado de tono HDR automático y un modo de imagen por género automático que seguro que gusta a todos los que busquen especificaciones gaming en este producto.
El sonido, por otra parte, merece una mención especial: dispone de cuatro altavoces con una potencia de salida de audio de 10 W que, además de que no distorsionan, reflejan todos los matices del contenido que estés viendo, tanto de la música como de los diálogos de películas o series. Ahora bien, no me ha gustado tanto cuando he utilizado el televisor para ver conciertos de YouTube.
Todas esas virtudes que demuestra tener con el cine (interesante su compatibilidad con Dolby Audio y Audio 360, que se puede personalizar, acompañadas por la tecnología de experiencia cinematográfica BRAVIA Theatre), desaparecen a la hora de poner un directo de mi banda favorita.
También entiendo que esto no es solo cosa del televisor, sino de la calidad del propio contenido, aunque hay un detalle que me ha gustado mucho independientemente de lo que he reproducido en el televisor: con un volumen de 30 es suficiente para montarte la fiesta en casa. El valor máximo no lo he probado por respeto a mis vecinos, pero está claro que potencia no le falta.
En todo caso, es posible configurar el sonido para que sea envolvente, una opción que ya viene predeterminada y se puede desactivar en cualquier momento. También es posible escoger el efecto envolvente, el zoom de voz o manipular el ecualizador, para ajustar el sonido en base a diferentes frecuencias. Vamos, que si ves una película a disgusto, no será por falta de alternativas.
La IA no es protagonista y eso se agradece, cuando vienes de un televisor menos moderno
A nivel de software, cabe recordar que este modelo funciona con Google TV, sistema operativo que te permite vincular el dispositivo con tu cuenta de Google para tener acceso a detalles como salvapantallas —esto, no obstante, también está en el apartado de Ajustes del televisor, con Nature Scenery y Monochrome—, opciones de configuración de imagen y sonido, la red WiFi y o distribuir a conveniencia y en la interfaz las distintas aplicaciones instaladas en el dispositivo.
Más allá de eso, el televisor te da la oportunidad de elegir qué ha de hacer de manera automática, sin que toques ni un solo botón del controlador, además del comportamiento que tiene que tener al encenderse. De ese modo, puedes decidir qué ver en el momento en que se enciende, ya sea la pantalla de Inicio de Google TV o la última entrada utilizada, para retomar el capítulo de tu serie preferida.
Por otra parte, debo reconocer que pasar de un humilde televisor de hace una década a esta bestia de Sony podría no haber sido tan fácil de no ser porque incorpora unas funciones de inteligencia artificial modestas. Ese, de hecho, era mi miedo, porque llega un momento en que la IA me abruma debido a todo lo que es capaz de hacer y prefiero utilizar cualquier producto tecnológico a la vieja usanza.
Una de las cosas que más me ha gustado es la funcionalidad Ambient Optimisation Pro, que permite ajustar automáticamente la luz ambiental para evitar reflejos. Esto significa que ajusta el nivel de luminosidad de la pantalla según la luz que haya en la estancia para reducir el brillo y mejorar la experiencia de visualización.
Creo firmemente que es una funcionalidad a destacar porque siempre he tenido un gran problema en mi salón: entra mucha luz y eso es algo que se desea en cualquier hogar, pero, a la vez, perjudica a la pantalla, independientemente de lo que estés viendo. Aún recuerdo lo mal que lo pasé cuando empecé con Juego de Tronos, donde abundan las escenas poco iluminadas. Pues bien, con este televisor no volvería a repetir esa pesadilla.
Además de esto, creo que es importante comentar el enfoque sostenible del televisor. No solo me refiero a que tiene una certificación relativamente aceptable (hay televisores de su gama que se mueven entre la F y la G), sino también a las opciones de configuración de la pantalla dirigidas a gastar menos.
Más concretamente, este modelo dispone de un Panel Eco, en el que se puede personalizar el apagado del televisor cuando esté inactivo o bien hacerlo durante el visionado, así como acceder a un informe de consumo de energía del modelo que estás utilizando.
Reconozco que llegué a esta opción casi por casualidad, ya que pasadas esas cuatro horas que mencionaba, el televisor se apagaba y llegado el momento pensaba que se trataba de un fallo del sistema, pero todo lo contrario: solo así te puedes asegurar de que estás haciendo un buen trabajo para reducir tu impacto ambiental.


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