Sobre las 16:30 hora española, la nube Azure de Microsoft se ha caído por completo durante horas, desconectando todos los servicios de la compañía, desde Microsoft 365 a Microsoft Teams, Xbox, Minecraft, y el resto.
Miles de empresas usan la nube Azure para gestionar sus negocios, así que han quedado inactivos durante unas horas. Desde Starbucks a Cosco. En España, más de 3.000 empresas se alojan en la nube Azure, incluyendo el Santander, Amadeus, Encora, RSM, y otras muchas.
Según DownDetector, la nube Azure se cayó alrededor de las 16:30 (hora española), y ha sufrido numerosos problemas hasta las 21 horas. La caída aún no se ha restablecido por completo, como se ve en esta gráfica, que recoge las incidencias registradas:
Por qué se ha caído la nube Azure
La gráfica es prácticamente idéntica en Microsoft 365, Xbox, Minecraft, Microsoft Teams, y el resto de servicios de Microsoft.
La compañía de Satya Nadella ha confirmado los problemas, asegurando que se trata de un error en la configuración:
“A partir de las 16:00 UTC aproximadamente del 29 de octubre de 2025, es posible que los clientes y los servicios de Microsoft que utilizan Azure Front Door (AFD) hayan experimentado latencias, tiempos de espera agotados y errores. Hemos confirmado que un cambio de configuración involuntario fue el evento desencadenante de este problema”.
El comunicado indica que esperan la recuperación total, “sobre las 23:30” (hora española). Esto significa que Azure ha estado caída o produciendo errores alrededor de 7 horas y media.
Seguro que esto ha causado importantes trastornos a millones de usuarios y empresas que utilizan los servicios y alojamiento de Microsoft.
Curiosamente, la nube Amazon AWS, la más grande del mundo, que también se cayó hace unos días, igualmente alegó un fallo en la configuración.
Sorprende que no exista algún tipo de cortafuegos cuando hay una configuración errónea, en servicios tan críticos de los que dependen millones de personas.
La nube Azure se ha caído durante unas horas, provocando apagones en cadena. Esto abre un debate sobre la excesiva dependencia de los servicios online, tanto por parte de los usuarios como de las empresas.


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