De Elon Musk a Geoffrey Hinton, muchos expertos han aceptado la posibilidad de que la inteligencia artificial destruya a la humanidad. Es cierto que unos en una mayor proporción que otros, pero ese riesgo parece estar ahí. Sin embargo, ¿cuánto hay de cierto en esa idea y cuánto de influencia de la ciencia ficción? Un estudio se ha planteado resolver el asunto.
Para ello ha decidido estudiar a fondo el momento por el que pasa la inteligencia artificial actualmente e intentar responder a la pregunta del millón: ¿supone realmente una amenaza esta tecnología para el mundo tal y como lo conocemos? Su respuesta es clara y sin adornos: no. No obstante, sí que han añadido algo de letra pequeña: existen otros riesgos.
No, la IA no acabará con la humanidad
Todos hemos imaginado en algún momento un escenario futurista parecido, o lo hemos visto en alguna película. Una inteligencia artificial, muchas veces en forma de robot, decide que los seres humanos son un problema, un incordio o lo que sea, y hace todo lo que está en su mano por erradicarlos. Un poco en plan Terminator o Matrix. ¿Puede suceder algo así?
Desde el auge de ChatGPT y otros chatbots de IA similares, muchos expertos han defendido que sí, que la amenaza no es desdeñable. Ahora, en cambio, un estudio dice justo lo contrario: no será así. Solo que este segundo no se fundamente en intuiciones o corazonadas, sino en una análisis crítico y minucioso, como sus responsables han compartido en arXiv.
Para saber si realmente podría existir alguna posibilidad real de un escenario prácticamente apocalíptico, han repasado los argumentos que sustentan las predicciones catastróficas; luego los han comparado con la evidencia empírica disponible entre 2023 y 2025. ¿El resultado? Que no existe nada que haga pensar que una tragedia así pudiese darse por culpa de la IA.
O lo que es lo mismo, nada de una mejora recursiva continua, ni conciencia estratégica autónoma o desalineación incontrolable. No hay nada de eso en los modelos actuales que, según los responsables de la investigación, son artefactos estadísticos poderosos, pero nada más. Según ellos, no hay argumentos de ningún tipo que prevean riesgos extremos.
Los árboles, el bosque ya la IA
La conclusión del estudio, por lo tanto, no deja lugar a la duda: quienes hablan de una amenaza de la IA a la humanidad, en plan película de ciencia ficción, lo hacen más por ideología o algún interés particular que por evidencias científicas como tales. De hecho, sugieren que quizá la intención de muchos sea emplear la imaginación para ocultar amenazas que sin son reales.
Por ejemplo, una automatización excesiva o problemas económicos. Ambas cosas tendrían consecuencias obvias, como una pérdida de empleo masiva (que ya se está dando) o una mayor desigualdad entre los muy ricos y los tirando a pobres. Eso, afirman, sí es algo que podrá suceder. O mejor dicho, que ya es una realidad.


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