El truco para que tu WiFi aguante sin caídas cuando toda la familia se conecte en Nochebuena y Nochevieja

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La temporada de las fiestas navideñas trae consigo un aumento considerable en el uso de la conexión a internet en casa. Es un momento en el que coinciden varios factores que ponen a prueba la estabilidad de la red.

Por un lado, recibes a familiares que conectan sus móviles nada más entrar por la puerta y por otro se estrenan regalos tecnológicos que requieren descargas masivas de datos.

Consolas de videojuegos, tabletas o televisores inteligentes empiezan a funcionar al mismo tiempo, compitiendo por el ancho de banda disponible en casa, lo cual puede ser un problema importante.

Cuando la conexión empieza a fallar o los vídeos tardan en cargar, la reacción más común es pensar que la velocidad contratada no es suficiente o que la operadora tiene una avería.

Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones el problema es mucho más sencillo y tiene una solución que no cuesta dinero. El cuello de botella suele estar en la ubicación física del router y en cómo el entorno afecta a la señal inalámbrica.

Es por esta razón que antes de pensar en cambiar de tarifa, pedir un router nuevo a tu operador o comprar repetidores, debes echar un vistazo dónde está colocado el enrutador y qué objetos le rodean.

El truco está en la ubicación del router

Para entender cómo mejorar la cobertura hay que comprender primero cómo viaja la señal. Un router emite ondas de radio en todas direcciones, de forma muy parecida a como una bombilla emite luz en una habitación.

Si colocas el aparato en un extremo de la casa o escondido en una esquina del salón, estás desperdiciando una gran parte de su potencia. La señal chocará contra las paredes exteriores o se perderá hacia la casa del vecino, dejando las habitaciones más alejadas con una conexión débil o inexistente.

El objetivo debe ser situar el router en el centro de la vivienda. Desde esa posición central las ondas se reparten de manera mucho más equitativa hacia todas las estancias. Si el cable de fibra no te permite moverlo tanto, intenta al menos que no esté encajonado entre muebles o muros de carga gruesos.

La altura es otro factor determinante que a menudo se pasa por alto. Y es que dejar el router en el suelo es uno de los errores más habituales. A ras de suelo la señal encuentra inmediatamente obstáculos como rodapiés, alfombras, mesas bajas y sofás.

Además, cuando tienes la casa llena de gente en Nochebuena, los cuerpos de tus invitados actúan como barreras físicas. El cuerpo humano se compone en gran parte de agua, un elemento que absorbe las ondas de radio.

Es por esta razón que si elevas el router a una altura media, sobre una estantería o un mueble despejado, la señal podrá viajar por encima de los obstáculos y llegar mejor a los dispositivos.

Los materiales que bloquean la señal en casa

Es importante mencionar que el entorno de tu hogar está lleno de materiales que pueden anular el WiFi sin que te des cuenta. De hecho, hay objetos que actúan como aislantes o reflectores y degradan el rendimiento de la red.

Los espejos grandes son especialmente problemáticos, porque la lámina metálica que tienen en la parte trasera para reflejar la imagen también rebota las ondas de radio.

Esto significa que si tienes el router colocado frente a un espejo de cuerpo entero en el recibidor o el pasillo, es muy probable que la señal no consiga atravesar esa pared para llegar a la habitación de atrás.

La cocina es otra zona que debes evitar a toda costa. Muchos usuarios instalan allí el punto de acceso por comodidad, pero es un entorno hostil para la tecnología inalámbrica. El microondas funciona en la frecuencia de 2,4 GHz, exactamente la misma banda que utiliza el router para ofrecer cobertura de largo alcance.

Cuando alguien lo enciende para calentar comida, se generan interferencias que pueden cortar la conexión momentáneamente. Además, los electrodomésticos como el frigorífico o el lavavajillas funcionan como escudos que bloquean el paso de los datos.

El impacto de la decoración navideña en el WiFi

Durante estas fechas surge un problema específico que puede empeorar la situación. Como los routers no suelen ser dispositivos estéticamente agradables, es muy tentador intentar ocultarlos detrás del árbol de Navidad o integrarlos en la decoración. Esto es un error que puede salir caro en términos de conectividad.

Debes tener cuidado con los adornos que colocas cerca del aparato. El espumillón, las cintas doradas o plateadas y las bolas con acabados metálicos son conductores de electricidad.

Si rodeas el router o sus antenas con espumillón, estás creando una barrera metálica que asfixia la señal en su punto de origen. Es como si envolvieras el router en papel de aluminio.

Asimismo, las luces de Navidad también pueden influir, causando pequeñas interferencias si están pegados al router. Lo más recomendable es mantenerlo lejos de cualquier estructura metálica

La estabilidad de tu conexión en Nochebuena y Nochevieja depende más de la limpieza del entorno físico que de la potencia bruta de la fibra. De nada sirve tener el último modelo de teléfono si la vía por la que viajan los datos está obstaculizada por un mueble mal puesto o una decoración inadecuada.

Antes de que lleguen las visitas, dedica unos minutos a revisar la instalación. Saca el router del cajón, súbelo a una posición elevada y asegúrate de que no tiene objetos metálicos cerca para garantizar una excelente conexión.

 

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