Cuando la mayoría de los dispositivos usaban USB-A o Lightning en el caso de los iPhone, era evidente a qué lado iba cada extremo del cable para los correspondientes puertos, pero cuando el USB-C llegó todo eso cambió.
La adaptación de la tecnología a este estándar ha sido relativamente lenta. Sin embargo, ya se está en un punto donde prácticamente todos los móviles actuales, ya sean Android o iOS, cuentan con este tipo de conectores.
Una de las innovaciones que ha traído es que es posible tener versiones de cables simétricos, es decir, de USB-C a USB-C. Por lo tanto, puedes enchufarlo en cualquier dirección y seguirá funcionando, pero mucho cuidado porque no siempre es así.
En este artículo vamos a aprender cuándo realmente es útil cambiar el sentido del cable USB para aprovechar la velocidad de transferencia o de carga y no tener inestabilidades sobre dichos procesos.
¿Cómo funciona la asimetría mecánica de cable USB-C?
En sí, los USB-C cuando tienen dos extremos idénticos no son simétricos, al menos no mecánicamente. Algunos sí funcionan igual, independientemente de cómo los conectes, pero hay un detalle que depende de los pines internos que influye en el uso.
Estos elementos cambian en cada lado porque se distribuyen en dos filas (A y B), donde cada uno cuenta con características ligeramente distintas. Por ejemplo, en ambos se mantienen los pines de alimentación (VBUS), tierra (GND) y USB 2.0,
Hay 24 en total, la mitad arriba y la otra abajo. Su objetivo es trasladar la electricidad y los datos básicos, por lo que siempre va a recibir la energía sin importar el sentido. La diferencia está en los pines de alta velocidad de transferencia de datos, como los de USB 3.0 o USB4, que suelen estar en un solo lado (no duplicados).
De esta manera se utiliza la tecnología de los pines de configuración CC1 y CC2 que, según MakeUseOf, funcionan como “interruptores electrónicos” que identifican el origen de la conexión para saber si es una “normal” o está en “reversa”.
Así es como se gestiona el flujo dependiendo de la orientación de los pines. La conmutación sabe cuando se hace el contacto con uno de tipo CC1, registrándolo como en posición derecha.
En cuanto al CC2, lo reconoce como “al revés” y redirige la capacidad de la alta velocidad. Entonces, por fuera, el USB-C es simétrico, pero por dentro es asimétrico.
¿Cuándo puede ayudar cambiar la dirección de un cable USB-C?
Entonces, si en cierta manera funcionan ambos lados porque está la mencionada tecnología de intercambio de roles (role swap), ¿por qué considerar esta “pequeña” diferencia?
A veces hay circunstancias donde cambiar el lado del USB-C es efectivo para mejorar la velocidad y carga. Según los expertos, sirve para cuando hay pines defectuosos, como los TX1 y RX1, ya que un daño causa problemas en velocidades USB 2.0.
Si se invierte en estas condiciones, entonces se habilitan los TX2 y RX2 que, si están en buen estado, servirían para “restaurar el rendimiento máximo”. En pocas palabras, solo cambia de lado el USB-C cuando presente inestabilidad u otros fallos de ralentización, porque así es posible recuperar la velocidad.


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