Ni en Intel ni en AMD, la especificación del procesador que debes ignoran: “Que no te engañen, es solo un número”

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Conocer la manera en la que se distribuyen los procesadores de Intel por letras y números es crucial a la hora de comparar versiones como i5, i7 e i9. Lo mismo pasa con las generaciones de los AMD Ryzen y es que son detalles importantes para saber qué tipo de CPU vas a obtener.

Aunque, por un lado, esto puede determinar la potencia y capacidad de compatibilidad para evitar los cuellos de botella, un factor clave en el que los usuarios se han enfocado por años antes de tomar una decisión es la velocidad de reloj (GHz).

Con el tiempo las cosas han cambiado y si solo te fijas en esta especificación, entonces no sabrás el verdadero rendimiento de tu procesador. Ese es un punto clave, pero hay otras cosas que podrías estar dejando a un lado y son igual de importantes para esta elección.

¿Por qué el “Boost Clock” es un mito en la potencia de un procesador?

Aunque hay que admitir que el indicador principal siempre ha sido la velocidad de reloj que se mide en GHz, con el tiempo, los chips han mejorado hasta tener arquitecturas modernas que funcionan ligeramente distinto.

Lo que hace en realidad es medir los ciclos por segundo que puede ejecutar y por eso es que era una buena manera de tener una percepción del rendimiento que otorgaban, ya que 2,0 GHz siempre era considerado inferior a 3,0 GHz, por ejemplo.

La cuestión es que los procesadores de Intel y AMD ahora cuentan con otras características donde no solamente basta con saber la cantidad de hercios para medir la potencia.

Esta métrica es insuficiente porque un Ryzen 7 7800X3D podría ser más eficiente que un i9-12900KS. Según explican en How to Geek, se debe a que hay tareas específicas en las que unos procesadores que son de otra gama pueden superar a los actuales, como por ejemplo, el gaming.

De este modo, la velocidad de reloj es crucial, pero no un valor absoluto que determine al 100% la potencia. Lo que más importa en realidad es la arquitectura, el ancho de banda y la refrigeración porque son factores significativos para la experiencia.

¿Por qué la arquitectura es tan importante?

Hace muchos años, las arquitecturas de los procesadores a nivel general eran muy parecidas y esto hacía que compararlas con la velocidad de reloj fuera efectivo. Ahora es distinto porque hay muchas marcas, generaciones y características particulares en chips más complejos.

Un ejemplo de ello es que un procesador tenga frecuencias altas, pero con tasa de fotogramas limitada, siendo menos eficiente en ciertos aspectos. Si te preocupa el cuello de botella, lo más adecuado es enfocarse en las Instrucciones por Ciclo (IPC).

Esta es la cantidad de tareas que es capaz de realizar durante un ciclo, por lo que esa eficiencia y compatibilidad para lograr un rendimiento fluido sin inestabilidades, errores o limitaciones, depende de la manera en la que está diseñado internamente.

Entonces, la velocidad de reloj indica qué tan rápido se mueve, mientras que el IPC, cuánto trabajo hace en cada movimiento, siendo estos los dos factores fundamentales para determinar la potencia.

Además, a esto hay que sumarle el ancho de banda y la refrigeración, por lo que si tienes pensado invertir en un procesador, ten en cuenta que hay varias cosas que debes analizar antes de seleccionar el ideal para ti y no solamente guiarte por los GHz.

 

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