Hace unos días Sam Altman anunciaba un nuevo puesto en OpenAI: un «Head of Preparedness» para vigilar las amenazas de ChatGPT. La noticia llamó la atención porque la persona que logre el trabajo se agenciará un sueldo de medio millón de dólares, pero también por una cuestión más preocupante: ¿realmente la IA se ha vuelto más peligrosa?
Eso es lo que, en líneas generales, podría suponerse echando un vistazo al cambio de discurso que el propio Sam Altman ha experimentado de un tiempo a esta parte. De un mundo de color de rosa gracias a la inteligencia artificial, a hacer cada vez más énfasis en sus problemas. ¿Por qué esta diferente perspectiva? ¿Es solo fachada de cara a la galería o hay algo más detrás?
Sam Altman endurece su discurso
Para muchos, existe una razón por la que Sam Altman se ha vuelto más crítico con su propia creación, ChatGPT, y con la IA en general. No es que esta tecnología sea ahora una amenaza mayor (quizá tampoco menor) que hace un año, sino que simplemente se le han visto las costuras. Y conviene recordar que el máximo responsable de OpenAI es, por encima de todo, un empresario.
Hay que tener presente un hecho fundamental: la IA no está demasiado bien vista en estos momentos. Es cierto que mucha gente la emplea actualmente, como reflejan numerosos estudios, pero incluso así provoca más desconfianza que ilusión. Muchos temen que esté echando a perder Internet, las campañas de desinformación o los riesgos para la seguridad.
Pero quizá por encima de todo esté el tema del trabajo. El temor a que la inteligencia artificial pudiese dejar a muchos profesionales sin empleo ya se está convirtiendo en una realidad. Empresas como Google, Amazon o Microsoft están llevando a cabo despidos masivos, y la gente es consciente de ello. La gente y Sam Altman, claro.
Quizá por eso el CEO de OpenAI haya dicho recientemente que «ChatGPT se está volviendo peligroso». Tal vez no tanto porque esta tecnología haya cambiado en algo, sino porque lo que sí lo ha hecho ha sido la opinión que la gente tiene de ella. Sin parar por alto otro hecho fundamental: el miedo, si realmente existe, no hace que los usuarios empleen menos la IA.
La gran contradicción de la inteligencia artificial
La visión algo más preocupante -o preocupada al menos- de Sam Altman no es exclusivamente suya. De hecho, es como si el creador de ChatGPT simplemente hubiese decidido sumarse al pesimista discurso predominante. Pero eso hace aún más evidente la gran contradicción que en estos momentos sigue existiendo con respecto a la inteligencia artificial.
Por un lado, la mayoría de expertos parecen conscientes de sus peligros. Además, sus consecuencias no siempre positivas están ahí, y se cuentan por millones. Entonces, ¿por qué las grandes compañías tecnológicas y tantas empresas siguen apostando por la IA? Podría resumirse en una frase: quizá no sea un futuro muy alentador, pero será el futuro de todas formas. Guste o no.


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