Así puedes transformar tu viejo portátil en un servidor potente con Proxmox

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Si tienes un portátil en casa que está cogiendo polvo, no lo tires, ya que puedes aprovecharlo para muchísimas cuestiones, incluso aunque ya tenga muchos años a su espalda.

Para darle una nueva vida, en lugar de desecharlo, una de las opciones más importantes a considerar es Proxmox, que es un sistema operativo basado en Debian, una distro de Linux, que aprovecha al máximo el hardware de tu dispositivo.

Cuenta con varias versiones dedicadas a escenarios diferentes, aunque aquí te hablaré sobre Proxmox Virtual Environment (VE), una solución de código abierto que permite la virtualización de forma diferente a lo que se puede encontrar en otras.

Esto se debe a que utiliza Hypervisor de Tipo 1, con lo cual podrás ejecutar casi de forma directa en el hardware Proxmox, con todas las posibilidades que esto tiene en lanzar máquinas virtuales sin problemas, contenedores y otros servicios.

Por ejemplificar algunos de usos cuando hayas configurado todo, piensa que podrás tener a tu disposición diferentes contenedores para lanzar servicios sin que esto afecte al rendimiento general, como bloqueador de anuncios o en el ámbito de la domótica.

Yo he utilizado Virtualbox, con el objetivo de que puedas probar Proxmox VE antes de instalarlo definitivamente, pero como siempre, puedes configurarlo directamente desde un dispositivo USB en el que hayas descargado su archivo ISO.

Cómo configurar correctamente Proxmox en VirtualBox

Lo primero que has de tener a mano antes de comenzar es VirtualBox con la virtualización activa desde la UEFI/BIOS de tu portátil, para que no haya ningún tipo de problema con el hipervisor al lanzar Proxmox.

Así como el archivo ISO de Proxmox VE, que puedes descargar aquí. En este caso, con la última versión disponible, Proxmox VE 9.1, lanzada el 19 de noviembre y con un tamaño de 1,83 gigabytes.

Para comenzar, crea una máquina nueva en VirtualBox y llámala como quieras, en mi caso, Proxmox-test-server. En la configuración, tendrás que añadir la imagen ISO de Proxmox VE, poner como tipo Linux, subtipo Debian y versión Debian 64-bit.

A continuación, te pedirá que elijas el hardware que prefieras, algo que dependerá completamente de los componentes de tu PC; aquí, he optado por 4 núcleos y una memoria base de más de 8.000 megabytes, pero los requisitos mínimos de Proxmox son aptos para portátiles antiguos y humildes.

Dentro de la opción de Crear un disco virtual ahora, elige también el tamaño de disco que prefieras, aquí lo verás con 60 gigabytes, pero todo depende de tus necesidades. Y, antes de correr la máquina, tendrás que realizar los siguientes cambios en la pestaña de Configuración.

Dentro de Sistema, elige como principal la Óptica como orden de arranque, para que reconozca perfectamente la imagen ISO; aquí es importante recordar que, tras llegar al último punto de instalación de Proxmox, tienes que deseleccionar la Óptica o, de lo contrario, entrarás en un bucle de instalación.

En Red, elige como adaptador de red la opción de Adaptador puente y selecciona el nombre de tu adaptador de red –tendría que aparecer como el del fabricante del procesador de tu ordenador, por lo general–, lo que provocará que VM se conecte directamente a tu red, con su propia IP.

Con estos ajustes, ya podrás iniciar la VM de Proxmox para comprobar de lo que es capaz, aunque antes necesitamos configurar este sistema de forma que no nos dé errores posteriores.

Instalación de Proxmox VE para comenzar a usarlo

En informática, para comprobar los resultados sin tener que consumir absolutamente todos los recursos de la máquina anfitriona, o de forma más segura, se utiliza lo que se conoce como virtualización, aunque un paso más allá estarían los contenedores.

Mientras que las VM son una representación virtual o emulación de un PC físico, los contenedores eliminan la carga del sistema operativo de la máquina, al tener un tamaño más reducido, aunque ambos trabajan juntos. Y Proxmox consigue resultados espectaculares.

Instalar Proxmox es muy fácil, ya que te ofrecerá las instrucciones detalladas si eliges la opción Graphical, en la que tendrás que seleccionar región, zona horaria, idioma y lo más importante, tus credenciales.

Te pedirá que elijas un dominio, que puedes poner como Prueba-proxmox.local y, adicionalmente, tendrás que ofrecer un correo electrónico y una contraseña.

Los pasos son muy fáciles y la guía es muy intuitiva, aunque recuerda que, antes de dar al botón de reiniciar, deberás cambiar la unidad de disco que ya he mencionado antes, para no entrar en un bucle.

A partir de aquí, simplemente ejecuta Proxmox cuando lo desees y tendrás un servidor propio funcionando, al cual podrás acceder con la dirección que te dará al terminar la instalación.

 

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