Helsing es una de las startups de defensa más valiosas de Europa, la cual fue fundada en 2021, y que alcanzó una valoración de doce mil millones de euros en 2025 prometiendo revolucionar el combate con drones de inteligencia artificial.
Sus dispositivos están siendo probados por militares de Ucrania desde la primavera del año pasado, donde la empresa sostiene que su software probado en combate demuestra su capacidad para cambiar las reglas del enfrentamiento.
Sin embargo, una investigación del medio alemán Welt, basada en documentos internos ucranianos y entrevistas con soldados que han operado estos drones en primera línea, revela una realidad muy distinta.
El soldado ucraniano Jura, que utiliza un nombre falso para proteger su identidad, declaró lo siguiente: «Hicimos el trabajo sucio para Helsing». Los primeros meses con los drones alemanes fueron, según sus palabras, un «fiasco».
Los problemas técnicos documentados en condiciones reales de guerra plantea preguntas sobre la capacidad de la empresa para cumplir con los contratos millonarios que aspira a conseguir con el Ministerio de Defensa alemán.
Quién es Helsing y qué promete
Helsing se especializa en defensa y software con IA aplicada a sistemas de armas no tripulados. Emplea cientos de personas en el desarrollo de drones kamikaze diseñados para perseguir vehículos y soldados detrás de las líneas enemigas.
La empresa promete cerrar brechas de capacidad militar en los ejércitos europeos mediante tecnología avanzada que permite ataques masivos coordinados.
Actualmente, compite por un contrato del Ministerio Federal de Defensa alemán de hasta mil millones de euros para suministrar hasta 12.000 drones de alcance medio. Junto a ella están Stark Defence y Rheinmetall, aunque este último presenta retrasos en su desarrollo.
El contrato representa una oportunidad estratégica para consolidarse como proveedor clave de las fuerzas armadas alemanas en un momento en que Europa busca reducir su dependencia tecnológica de otros actores globales.
Los problemas con los drones Helsing
Cabe señalar que los soldados ucranianos Jura y Sascha utilizaron los drones HF-1 de Helsing desde la primavera de 2025. Según sus testimonios recogidos por Welt, los primeros meses fueron desastrosos.
Muchos dispositivos no despegaban o se estrellaban inmediatamente después del lanzamiento. Los que conseguían elevarse a menudo perdían la conexión a poca distancia de la catapulta.
Documentos internos de unidades ucranianas de 2025, consultados en exclusiva por Welt, detallan docenas de deficiencias: timón defectuoso, comportamiento anormal a bordo, dispositivos no aptos para volar, problemas de conexión, tiempos de montaje excesivos.
La respuesta de Helsing y la versión oficial
La empresa describió la tasa de fallos inicial mencionada como falsa y parte de la información como «solo parcialmente comprensible». Helsing argumenta que el modelo HF-1 se produjo y utilizó en pocas semanas junto con fabricantes ucranianos.
Según la empresa, solo alrededor del 2,5% de los drones tuvieron problemas de lanzamiento inicialmente, una cifra muy inferior a la percibida por los soldados. Se sostiene que el dron en el frente es ahora un éxito demostrable.
En diciembre de 2025, entregó 750 drones HX-2 a Ucrania, aprobados para uso de combate. En pruebas realizadas en Alemania, este modelo habría alcanzado tasas de éxito del 100% o cerca de.
La diferencia entre las cifras oficiales de la empresa y los testimonios de los soldados refleja un problema común en la industria de defensa: las condiciones de prueba controladas no siempre replican la complejidad del combate real.
Promesas tecnológicas sin resultados reales
Helsing se ha vendido con éxito como un nuevo gigante tecnológico europeo, alcanzando una valoración multimillonaria y posicionándose para contratos estratégicos con la defensa alemana.
Su narrativa pública ha sido eficaz para atraer inversión y atención mediática, presentando sus desarrollos como la vanguardia de la innovación militar. Sin embargo, los testimonios muestran una realidad más compleja.
Fallos técnicos significativos durante los primeros meses de uso, iteraciones forzadas bajo fuego enemigo y valoraciones militares ucranianas que desaconsejan la adopción masiva del modelo inicial.
Aunque la empresa defiende que el modelo HX-2 más reciente ha alcanzado tasas de éxito cercanas al 100% en pruebas controladas en Alemania, queda por ver si esos resultados se replican en las condiciones reales del frente.
Al final, son los soldados quienes validan o desmienten las presentaciones corporativas. En el caso de Helsing, esa validación ha sido, al menos en su fase inicial, mucho más problemática de lo que la empresa presentó públicamente.


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