Jensen Huang, CEO de Nvidia, ataca a los catastrofistas de la IA: «La narrativa del fin del mundo es extremadamente dañina para todos»

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Hablar de inteligencia artificial da pie a un posicionamiento inevitable. Por un lado, hay quienes consideran que va a salvarnos la vida, mientras otros piensan que va a destruir el planeta. Jensen Huang, CEO de Nvidia, está harto de ese discurso tan dramático.

En una charla acaba de dejar bastante claro que la forma en la que se está contando la historia de la IA y se está tratando de amedrentar a la población está haciendo más daño que bien.

Según Huang, hay demasiada gente hablando del fin del mundo tecnológico sin poner los pies en la tierra. Para él, la humanidad no está ni cerca de una inteligencia artificial todopoderosa. Dice que la famosa IA dios, esa que lo sabe todo y lo controla todo, no existe y no va a existir pronto. Ni mañana, ni el año que viene, ni en mucho tiempo.

«No veo a ningún investigador con la capacidad razonable para crear una IA divina. La capacidad [de la IA] para comprender el lenguaje humano, el lenguaje genómico, el lenguaje molecular, el lenguaje proteico, el lenguaje de los aminoácidos y el lenguaje físico es supremamente buena. Esa IA divina simplemente no existe», explica Huang.

El motivo es simple: hoy no hay ninguna máquina capaz de entender a la vez el lenguaje humano, el de los genes, el de las proteínas y las leyes de la física. Y por eso cree que meter miedo con ese tema solo genera confusión.

Para Huang, este ambiente de alarma constante y de dramatismo extremo está frenando cosas buenas. La gente empieza a desconfiar de una tecnología que, bien usada, puede hacer la vida más fácil. Y cuando el miedo se antepone a todo, las decisiones se toman peor.

«Francamente, es extremadamente doloroso, y creo que últimamente hemos causado mucho daño con personas muy respetadas que han creado una narrativa catastrófica, del fin del mundo, de ciencia ficción. Y entiendo que la mayoría de nosotros crecimos disfrutando de la ciencia ficción, pero no ayuda. No ayuda a la gente, no ayuda a la industria, no ayuda a la sociedad, no ayuda a los gobiernos», comenta.

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Estos son, para él, los grandes destructores de la IA y todo lo positivo que puede llegar con ella. Afirma que si bien no lo hacen siempre con mala intención, el resultado es el mismo: una narrativa catastrofista que no ayuda a nadie. Ni a la gente, ni a las empresas, ni a los gobiernos.

Para él, la inteligencia artificial debería verse como lo que es ahora mismo, una herramienta. No una mente superior, no un enemigo, sino una ayuda para trabajar mejor. Desde programas que ordenan datos hasta sistemas que ayudan a médicos a detectar enfermedades antes.

Uno de los ejemplos que más repite Huang tiene que ver con el empleo. En muchos países faltan trabajadores en sectores muy importantes. Y ahí, dice, los robots pueden ser como inmigrantes digitales: no vienen a quitar puestos, sino a cubrir huecos donde ya no hay suficientes personas.

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Mientras tanto, esto no para. Meta ya habla de usar energía nuclear para alimentar centros de datos. OpenAI levanta nuevas infraestructuras para entrenar modelos cada vez más grandes. Y Nvidia está en el centro de todo, fabricando los chips que dan pie a que todo esto suceda.

Teniendo en cuenta el miedo que existe y esta carrera que parece imparable y que asusta a muchos, Huang es claro y afirma que si realmente pensaran que la IA va a destruirlo todo, no estarían invirtiendo miles de millones en ella. Estarían corriendo en la dirección contraria.

Para él, el problema no es la tecnología, sino cómo se habla de ella. Si solo se cuentan historias de miedo y catástrofes, la gente acaba pensando que no hay salida. Y eso es justo lo contrario de lo que debería pasar con una herramienta tan potente.

 

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