John Nosta, teórico de la innovación: «La IA no nos está haciendo más inteligentes, nos hace pensar al revés»

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La IA se vende como una especie de cerebro supremo que sirve como mano derecha del ser humano, capaz de llegar incluso de igualar o superar a las personas.

Sin embargo, John Nosta, experto en innovación y fundador de NostaLab, tiene otra opinión: en realidad, no piensa nada. Lo que hace es ordenar palabras de forma que suenen coherentes, pero no entiende nada de lo que dice.

Para Nosta, esto puede ser un problema. Cuando se usa la IA, empiezas aceptando sus respuestas como correctas sin preguntarte nada, y eso invierte completamente cómo suele un humano razonar. Normalmente, se piensa, se duda, se prueba y luego llegas a una conclusión. Con la IA, primero aparece la respuesta lista y el humano lo revisa, si eso, después.

Todo este proceso, dice el experto, puede ser peligroso porque te hace depender de la máquina para procesar la información y reduce tu propia capacidad de análisis. En vez de tratar de comprender las cosas, te quedas con esa respuesta total de la IA sin preguntarte nada.

Para el experto, la IA te hace pensar al revés

El truco, según el experto, está en que las respuestas de la IA suenan muy bien. Son claras, ordenadas y parecen seguras. Eso te da confianza, aunque no haya comprensión real detrás. Nosta lo explica con un ejemplo: cuando piensas en una manzana, no solo ves la fruta, también piensas en su color, su sabor, recuerdos y experiencias. La IA, en cambio, solo ve la palabra manzana como un conjunto de datos conectados con otras palabras.

En otras palabras, la IA no razona ni entiende; simplemente encuentra patrones que encajan y te da la frase que suena correcta. Eso funciona para escribir rápido, pero no para pensar de verdad. Y aquí está la trampa, porque cuando las respuestas parecen perfectas, dejas de cuestionarlas y aprendes menos.

Lo cierto es que el uso excesivo de estas herramientas no solo te hace dependientes, sino que también reduce tu capacidad para articular ideas, resolver problemas y tomar decisiones. Y no es solo una teoría: cada vez hay más estudios que respaldan esta preocupación.

Un ejemplo claro es el lenguaje. Cada vez más personas usan IA para redactar textos, desde correos electrónicos hasta informes. Pero, ¿qué pasa cuando necesitas escribir algo sin ayuda? Muchos se quedan en blanco, sin saber por dónde empezar. La IA está provocando que muchos pierdan práctica en algo tan básico como comunicarse.

Por otro lado, Mehdi Paryavi, experto en centros de datos que asesora empresas, menciona el concepto de erosión cognitiva silenciosa. Según él, si creemos que la máquina siempre es más lista, poco a poco dejas de confiar en tu propio juicio.

¿Cómo podemos usar la IA sin perder nuestra capacidad de pensar?

Con todo esto, la solución no es dejar de usar la IA por completo. Después de todo, estas herramientas tienen una gran cantidad de beneficios. La clave está en encontrar un equilibrio: usar la IA como una ayuda, no como un reemplazo de tu pensamiento.

Una forma de hacerlo es establecer límites. Por ejemplo, usar la IA para tareas repetitivas o que requieren mucho tiempo, pero seguir haciendo el trabajo creativo y crítico por nosotros mismos. Otra idea es usar la IA como una herramienta de aprendizaje, no como una respuesta automática. Por ejemplo, en lugar de pedirle a ChatGPT que escriba un texto completo, usarlo para generar ideas y luego desarrollarlas tú mismo.

Otro de los grandes puntos a discutir aquí es que muchas personas no son conscientes de cómo estas herramientas pueden afectar su capacidad de pensar y actuar. Si se saben cuáles son los riesgos, podemos tomar decisiones más informadas sobre cómo y cuándo usarlas.

En pocas palabras, ya todo el mundo sabe que la inteligencia artificial es increíblemente poderosa, pero no es infalible. Si se usa de manera inteligente, puede ser una gran aliada. Pero si las personas se vuelven demasiado dependientes, se corre el riesgo de perder algo fundamental: las capacidad de pensar por nosotros mismos.

 

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