Esto es algo que se lleva anunciando desde el último trimestre de 2025. Se preveía que los precios de los PC, e incluso el de otros dispositivos como los móviles, se iba a disparar y, tristemente, así va a ser.
Se le podría echar la culpa a componentes tan vitales como el procesador o incluso la tarjeta gráfica, pero nada más lejos de la realidad. La memoria RAM es la causante, aunque más bien todo esto se debe al boom de la IA y su extrema demanda de RAM para servidores.
Pero en medio de este problema hay algo positivo. La escasez de RAM está enfriando el hype y el bombardeo de marketing de los llamados PC con IA, una etiqueta que muchos fabricantes han usado más como reclamo publicitario que como una necesidad real para el usuario medio.
Durante los dos últimos años, parecía que si tu ordenador no tenía IA integrada se quedaba viejo de forma automática. Pero la realidad es otra: la mayoría de la gente sigue usando su portátil para lo de siempre y apenas nota la diferencia entre tener funciones de IA en local o usar servicios en la nube.
Ahora, con la memoria RAM por las nubes, ese mensaje empieza a perder fuerza. Según analistas del sector, en 2025 los precios de la RAM y del almacenamiento subieron entre un 40% y un 70%. Y eso se ha notado en el bolsillo de los consumidores, que miran con más lupa qué compran y por qué.
Por supuesto, esta situación incluso podría repetirse en el mercado de las tarjetas gráficas con retrasos importantes. El lanzamiento de nuevas series de NVIDIA como la RTX 5000 Super o la RTX 6000 podría estar en peligro, también las RX 10000 de AMD, ahora previstas para 2027 o 2028.
Nadie en la industria espera un apocalipsis de precios que dure diez años, pero tampoco confían en una bajada que se espere a corto plazo.
Menos humo, más realidad en los PC con IA
Las compañías que siguen de cerca el mercado lo dicen claro: el interés real por este tipo de ordenadores lleva tiempo bajando. No porque la inteligencia artificial no sea útil, sino porque la mayoría de las funciones que prometen estos equipos ya están disponibles en la nube, sin necesidad de tener un ordenador más caro y con más memoria.
Además, muchos fabricantes se están viendo obligados a lanzar modelos con menos RAM para que los precios no se disparen demasiado. Y claro, si un PC con IA necesita al menos 16 GB para funcionar bien, pero en tienda te ofrecen equipos con 8 GB para que no se disparen los costes, el mensaje se cae por su propio peso.
La propia industria empieza a admitirlo. Dell, por ejemplo, cambió su discurso en apenas un año. En 2025 hablaba de la IA como motor de compra. En 2026, ha vuelto a centrar su marketing en lo de siempre: buena pantalla, batería que dure y un diseño que no pese como un ladrillo. Porque eso es lo que la gente entiende y valora.
Por otro lado, Microsoft también ha tenido que moderar el tono. Según varias filtraciones, el propio Satya Nadella reconoció internamente que Copilot para usuarios normales no estaba dando los resultados esperados. Mucho ruido, muchas promesas… pero pocas razones para cambiar de ordenador solo por eso.
De forma simple, con componentes más caros, los fabricantes ya no pueden permitirse añadir características que encarecen el producto sin aportar un valor claro. Paradójicamente, eso beneficia al usuario. Menos promesas vestidas solo de marketing y más claridad.
Por su puesto, todo esto no significa que la IA en el PC no tenga futuro. Lo tiene, sobre todo, en entornos profesionales muy concretos: diseño, programación, análisis de datos. Pero otra cosa es venderlo como imprescindible para cualquiera que enciende el ordenador para trabajar con documentos o ver vídeos.


Deja una respuesta